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El Barça necesita recortar 165 millones en 2020-2021 para esquivar pérdidas y salvar patrimonio neto

La junta de Josep Maria Bartomeu cerró la temporada 2019-2020 con unas pérdidas de 97 millones de euros e inicia el curso sin saber cómo contener el agujero, que pasa por nuevas rebajas salariales. Deuda con clubes y bancos se dispara a 800 millones.

El Barça necesita recortar 165 millones en 2020-2021 para esquivar pérdidas y salvar patrimonio neto

El FC Barcelona se prepara para el año de mayor estrés económico e institucional de su historia. El club cerró 2019-2020 con unas pérdidas de 97 millones de euros y su previsión es que los números rojos continúen en 2020-2021 si no logran un acuerdo de máximos con el vestuario. Hoy, el desequilibrio entre la previsión de ingresos para esta temporada y el gasto de la última es de 165 millones de euros, y la junta de Josep Maria Bartomeu no se atreve aún a ofrecer una previsión. “Tenemos que llegar a un acuerdo; la cifra del ajuste será singular”, ha anticipado Jordi Moix, vicepresidente primero. El agujero sería mayor de no haberse activado créditos fiscales por 31 millones.

El reto es mayúsculo y urgente para la entidad, especialmente si se atiende a tres elementos. El primero, unas pérdidas de más de 35 millones de euros provocarían que el Barça pasara a tener patrimonio neto negativo. El segundo, el pasado ejercicio sólo se logró un ahorro de 42 millones de euros en masa salarial, una cuarta parte de lo que sería necesario ajustar respecto a los contratos en vigor. El tercero, los ingresos bajarán un 8% interanual en 2020-2021 en un escenario de moderado optimismo.

A eso hay que añadir que la junta también tiene sus propias urgencias, pues el desfase del último ejercicio ha rebajado a 95,4 millones de euros el cojín del que dispone el actual equipo gestor para cerrar el mandato en positivo. Esa es la única vía de escape para no verse sometidos a una acción de responsabilidad como la que ellos promovieron en 2010 contra sus antecesores.

Y a eso hay que añadir una situación de endeudamiento que se ha disparado, pues a las urgencias para refinanciar los vencimientos previstos se ha unido la obligación de cubrir el agujero en las cuentas con liquidez adicional por parte de los bancos. En total, la deuda con bancos y clubes ascendía a 802 millones de euros a 30 de junio de 2020, un 48% más interanual. La deuda neta en términos de cálculo de LaLiga y para medir el cumplimiento de estatutos se disparó a 379 millones, equivalente a 3,6 veces el ebitda y muy por encima de lo permitido. Al margen quedan los 815 millones de la financiación de Goldman Sachs para el Espai Barça.

El problema es que el balón ya ha empezado a rodar y aún no se sabe a ciencia cierta ni cuántos ingresos ni cuántos gastos se producirán este año, aunque la máxima es impedir que se prolonguen las pérdidas y se continúe acumulando deuda. Moix no ha querido concretar cuánto dinero se ha podido ahorrar ya con las salidas de Luis Suárez, Arturo Vidal e Ivan Rakitic, compensadas por el aumento de gasto que suponen las llegadas de Pjanic, Trincao, Pedri y Dest. “No ha habido contactos formales con la plantilla, pero sí puntuales, aunque no hemos concretado, pero es de sentido común que hay que tomar medidas; la fórmula es la que pueda minimizar el daño”, ha señalado.

Uno de los problemas que ni el Covid-19 ha permitido aplacar de forma directa es el creciente gasto de la masa salarial. El objetivo para 2019-2020 es que sueldos y amortizaciones de fichajes se situara en 642 millones de euros, pero los datos revelados por Moix desvelan que finalmente esa cifra iba a irse a 679 millones. Al final, los acuerdos con los vestuarios permitieron dejar el coste en 636 millones. “No puedo avanzar nada; hay gestiones en marcha”, se ha defendido una y otra vez, cuando se ha comparado con casos como el del Real Madrid y muchos otros equipos de LaLiga, que sí pactaron rebajas salariales suficientes para no entrar en pérdidas.

Los precedentes tampoco son buenos, pues ya el presupuesto inicial contemplaba un beneficio neto inferior al aprobado en asamblea (de once millones a dos millones de euros) y el ajuste de gasto en 2019-2020 ya fue muy inferior al que exigía la dramática caída de ingresos. “Hemos ajustado gastos en la medida de lo posible; a diferencia de 2008, las entidades financieras tenían liquidez”, se ha excusado el dirigente sobre el plan de choque ejecutado.

La junta ha presentado una liquidación del último año en el que los ingresos de explotación retrocedieron un 18,3% interanual, de 1.047 millones a 855 millones de euros, mientras que el recorte del gasto sólo fue del 5,2%, pasando de una previsión de 1.007 millones a 955 millones de euros. Es decir, que la facturación retrocedió a niveles previos a 2017-2018, pero los gastos se mantuvieron a la altura de 2018-2019.

La caída del negocio del 19% se ha cebado con todo lo relacionado con el turismo, pues el cierre del Camp Nou supuso la pérdida de ingresos por 47 millones de euros (-26%) en taquilla y otros 3 millones en eventos (-66%), mientras que la caída del negocio de las tiendas fue de 35 millones (-41%) y el del museo de 18 millones del museo (-38%). Moix ha asegurado que la crisis ha provocado que no puedan firmarse contratos de patrocinio y giras por 37 millones de euros, y que se han tenido que diferir 35 millones de euros de los derechos de televisión. En traspasos quedaron pendientes de firmar 29 millones de euros.

La proyección para 2020-2021 es que los ingresos caigan otro 8% respecto al curso anterior y se sitúen en 791 millones de euros, en un escenario de moderado optimismo. “Las expectativas de ocupación son una incógnita”, ha señalado Moix, que ha optado por el escenario de abrir en diciembre con un 25% del aforo y alcanzar el 100% en febrero. “Veremos si es optimista o no”, ha defendido. También se espera que las ventas de las tiendas se recuperen progresivamente a principios de 2021 con el turismo.

Con este escenario macro, la previsión del equipo de Bartomeu es que la facturación total baje un 8% interanual en 2020-2021, hasta 791 millones de euros. Una cifra que, un año más, vuelve a estar supeditada a generar plusvalías por traspasos que asciendan a 73 millones, un 23% menos. En torno a la mitad de este importe se ha materializado con la venta de Nelson Semedo, y Moix ha fiado el resto a las ventanas de traspasos de enero e incluso una vez finalice el curso, como ha pasado en los últimos años con Cillessen o Arthur. Los ingresos por cesiones y reversiones de provisiones, que también se consideran extraordinarios, aportarán 33 millones, un 37,7% menos.

En cuanto al negocio ordinario, los ingresos vinculados al estadio se desplomarán un 39,5% interanual, hasta 98 millones de euros, mientras que la factura comercial será un 5,4% inferior, con 281 millones. Por el contrario, los derechos de televisión aportarán un 22,5% más, hasta 305 millones, ya que algunas facturas de 2019-2020 saltaron de ejercicio por la disputa de competiciones oficiales en julio y agosto. Todo un ejercicio de luces cortas y largas, pues este año no sólo hay en juego el negocio de 2020-2021, sino las renovaciones pendientes de Rakuten y Beko, los dos principales patrocinadores después de Nike. Y con la duda de si Messi seguirá siendo un activo comercial más el próximo verano.

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