Publicidad

fc barcelona barça camp nou

De Bartomeu a Laporta, pasando por Tebas: las siete diferencias del golpe de la Covid en el Barça

Junta directiva entrante y saliente se enzarzan con informes que inflan en mayor o menor medida el impacto de la pandemia en el club, que acumula pérdidas de 578 millones en dos temporadas. La competición defiende que control económico no falló.

Joan Laporta no miente. Josep Maria Bartomeu no miente. Javier Tebas, tampoco miente. En apenas una semana se han presentado tres interpretaciones distintas de la responsabilidad que asume cada uno en la situación del FC Barcelona, al que nadie discute que acumula unas pérdidas de 578 millones de euros en dos temporadas. Ahora bien, el grado de responsabilidad que asume cada parte en esta situación y el papel del control económico de LaLiga difiere según la interpretación.

Pasemos a encontrar las siete diferencias de interpretación entre las tres versiones, y un resumen sobre el estado actual del Barça. Bartomeu instaló al club en un excesivo nivel de gasto confiando que podría dominar la volatilidad del mercado de traspasos y renunciando a rebajar el nivel de deuda para evitar un excesivo apalancamiento con el Espai Barça; Laporta ha aprovechado su entrada antes del cierre de 2020-2021 para limpiar balance y cargar potenciales pérdidas que después podrán ser beneficios; LaLiga, pese a ver que el club jugaba con fuego, poco pudo hacer mientras se cumplieron las normas de control económico hasta que estalló la pandemia.

 

¿Cuánto cayeron realmente los ingresos a causa de la Covid-19?

El documento elaborado por la junta directiva saliente cifra en 330 millones de euros la caída de ingresos provocada por la pandemia en 2020-2021, un importe que la junta entrante rebaja a 217 millones. LaLiga, por su cuenta, considera que el retroceso sería de 349 millones de euro si se toma como referencia la media de ingresos por traspasos en las últimas temporadas.

¿Qué diferencia a todos estos criterios? La brecha más evidente la provoca que Laporta no considera que el fuerte retroceso de ingresos por traspasos de futbolistas no es una consecuencia directa de la pandemia. ¿Lo es? Tanto, como que es cierto que la prudencia contable hace que muchos clubes no arranquen cada curso presupuestando más extraordinarios por la venta de jugadores de los que ya ha obtenido en verano.

Ahí Bartomeu dice que se le deben reconocer 70 millones menos de ingresos sobre lo previsto, cifra que LaLiga eleva a 88 millones si se compara con la media de plusvalías por traspasos de los últimos cinco años. Ahora bien, lo cierto es que la pandemia ha permitido cortar de raíz una práctica que se instauró con la salida de Neymar, la de imponerse la obligación de vender por equis millones cada año para sostener una masa salarial disparada.

La otra gran diferencia es por los ingresos de televisión. Laporta sostiene que el traslado de parte de los ingresos de 2019-2020 a 2020-2021 (la parte proporcional a lo jugado en julio y gasto) tuvo un efecto positivo de 19 millones, mientras que Bartomeu dice que se trataría de una merma de 16 millones. Se desconocen las razones del expresidente para pensar en cómo se podrían haber obtenido más ingresos.

Tampoco hay acuerdo en la rebaja de costes

En su intervención, el nuevo director general del Barça, Ferran Reverter, siempre prefirió medir el golpe de la pandemia en términos netos, es decir, descontado los ahorros de costes -o aumentos- derivados de jugar a puerta cerrada o tras renegociar salarios. La junta a la que responde cifra este importe en 125 millones, entre 61 millones de sueldos rebajados y 64 millones de gastos de gestión no realizados. En total, un impacto de la Covid-19 que cifran en 92 millones y que, aseguran, es el resultado de aplicar los criterios de la circular número 3 de LaLiga que se les remitió el 7 de julio.

Bartomeu, por el contrario, considera que la reducción de costes es de 105 millones, pues a los 125 millones indicados por Reverter le restan 20 millones de costes financieros que se produjeron por “superiores endeudamientos medios provocados por la falta de ingresos”, según sus cálculos. Ahí se refiere al alzo de los intereses por el incumplimiento de los covenants con los bonistas o comisiones de renovación de pólizas, entre otros.

Es decir, que donde Laporta ve un impacto neto de 92 millones, Bartomeu lo ve de 225 millones y LaLiga lo dispara hasta los 500 millones de euros si se le añade la limpieza de balance adicional que se aplicó entre los meses de marzo y junio. Ahí se concentra otro de los caballos de batalla.

Una limpieza del valor de la plantilla cuestionada por EY

Lo cierto es que el ejercicio contable del Barça ya pintaba complicado en marzo, cuando las pérdidas que se proyectaban ya hacían pensar en un agujero de más de 200 millones de euros. Sin embargo, la nueva junta decidió aprovechar sus primeros tres meses de mandato para aplicar un fuerte correctivo al valor contable de la plantilla deportiva y dotar una serie de provisiones para cubrirse de posibles riesgos legales. Una prudencia que auditor y supervisor no acaban de compartir.

El auditor blaugrana, EY, advierte en su informe de auditoría que la depreciación de determinados jugadores “están sujetos a juicios significativos por parte de la Junta Directiva del Club”. De hecho, inicialmente se cifró en 138 millones esa amortización anticipada de los derechos sobre varios futbolistas, que finalmente se elevó a 160 millones y que la dirección sostiene que se ha hecho a partir de tasaciones por parte de terceros y con el OK de la patronal que preside Javier Tebas.

Bartomeu aquí no cuestiona la maniobra, que en el corto y medio plazo permitiría a Laporta incrementar las plusvalías por determinados futbolistas, aunque su precio de venta sea inferior al de compra. Ahora bien, el expresidente se desmarca de que ese aumento de pérdidas pueda imputarse a su gestión y considera que “las responsabilidades y derivadas son asignadas al gestor que las ejecuta”.

Esta decisión ha penalizado al Barça en la asignación del límite salarial para este año, y el expresidente considera que tampoco supondrá ninguna ayuda en la lógica interna de lograr rebajar el importe de los avales. Hay jurisprudencia que, en caso de disputa, consideraría esas pérdidas imputables a Laporta y no a Bartomeu.

Y aquí LaLiga poco o nada tiene que decir, aunque han dejado claro que no van a aceptar nada parecido a un doble cierre contable. Es más, atribuye a las dos decisiones de la nueva junta el 61% de las pérdidas de 2020-2021.

Las provisiones “atípicas” y “elevado grado de juicio” que no se desvelan

Si bien el informe de Tebas al resto de clubes no juzga el deterioro de la plantilla, sí decide considerar “atípicas” las provisiones por 79 millones que se han dotado. El club confirmó en un primer momento que en buena parte se correspondían a los 50 millones en que se estimaba el riesgo del cruce de demandas con Neymar, si bien más adelante rectificaron y aseguraron que todo se debía a las inspecciones de Hacienda.

Un discurso que ni en las oficinas de Torrelaguna acaban de entender, y que el propio auditor admite que fue una cuestión relevante en su fiscalización de las cuentas por presentar “un elevado grado de juicio por parte de la junta directiva del club”.

De hecho, la junta saliente pone en duda que toda esa dotación pueda corresponderse a las actas de la Agencia Tributaria, puesto que “siendo las mismas del ejercicio anterior, donde ya estaban previstas de forma cautelar 16,2 millones de euros, el mismo auditor no sugirió, ni exigió ninguna provisión adicional”. Por eso, Bartomeu vuelve a poner la mesa un posible intento de cargar pérdidas para luego revertirlas con el acuerdo posterior con el futbolista brasileño. “La decisión de esta significativa provisión es subjetiva y, por lo tanto, responsabilidad de quien la propone”, se defienden.

 

El lío de Nike, de la ofensiva legal a la negociación de buena fe

Otro de los puntos controvertidos en la defensa de las dos juntas es Nike. Bartomeu se marchó activando una ofensiva legal por tres frentes distintos en los que la reclamación al patrocinador técnico sumaba casi 50 millones de euros, como adelantó 2Playbook. Reverter confirmó este extremo, aunque aseguro que las demandas se dejaron de suspenso para negociar amistosamente en busca de un acuerdo que dijo que se produciría “en breves”.

Por eso, Bartomeu advierte del poco sentido de deteriorar un impago de la marca de 24 millones de euros, atribuido teóricamente a las penalizaciones impuestas por la multinacional por teóricos incumplimientos. “Dentro del probable acuerdo, este dinero, o parte del mismo, se podrá retornar como beneficio”, afea la junta saliente, que considera nuevamente que hay “juicio de valor” de la nueva junta y que esos casos iban bien encaminados para ser ganados.

Acuerdo sobre la deuda neta, con giros de discurso mediático

En lo que apenas hay discusión es en cuál es nivel de la deuda neta. Y la razón es sencilla: el sistema de cálculo lo marca LaLiga y es claro. La información remitida a los socios indica que la deuda neta a 30 de junio de 2021 alcanzó los 680 millones de euros, un 39,5% más interanual. La deuda ajustada baja a 558 millones, debido a que el cálculo permite dejar fuera del importe todas las inversiones en patrimonio, como es el Espai Barça.

La gran crítica de los últimos años a Bartomeu en esta materia fue no preparar la estructura financiera al apalancamiento adicional que supondría el Espai Barça, si bien aquí LaLiga le descarga indicando en su informe que el endeudamiento neto del conjunto blaugrana “venía reflejando una posición mucho más favorable que la media de los clubes de LaLiga, si bien sufriendo un acusado deterioro a partir de la temporada 2019-2020”.

Entonces, ¿dónde está el problema? Si bien comparten los datos, la exposición pública de Reverter se centro en el pasivo total del club a 31 de marzo, cuando ascendía a 1.350 millones de euros; en ese importe no sólo se incluye la deuda con bancos, fondos de inversión y clubes, sino también los compromisos con futbolistas, acreedores o deuda corriente con Hacienda. La misma presentación de Reverter recoge que, usando el criterio histórico del Barça para calcular la deuda neta, este importe sería de 976 millones.

De ahí que se incumpla ampliamente el ratio de deuda sobre ebitda, de nueve veces frente a los dos que marcan los estatutos. De ahí que la junta haya pedido una carestía de al menos dos años para incumplir sin tener que presentar su dimisión.

En este bloque, también hay una clara entente en sacar adelante la operación de Project finance con Goldman Sachs para el Espai Barça, si bien entre críticas de Laporta a Bartomeu por tirar bajo con el presupuesto real del proyecto, que pasará de 680 millones a un máximo de 1.500 millones de euros. En cualquier caso, la nueva junta da por bueno el plan de negocio que debería permitir repagar la deuda con los nuevos ingresos que generen el Camp Nou, el Palau Blaugrana y los nuevos negocios del entorno, cifrados entre 100 millones y 150 millones extra por temporada.

De Barça Corporate a Barça Studios, o la renegociación salarial que no fue

El último punto de discordia entre Bartomeu y Laporta son las acciones que el primero dice que él hubiera adoptado de finalizar el mandato y que considera que el segundo no abordó. Otra cuestión es que el expresidente hubiera conseguido el objetivo que se había marcado, pues las probabilidades no eran muy altas vista la experiencia previa. En concreto, se trata de una nueva rebaja salarial con los deportistas profesionales, que la gestora sólo logró traducir en el aplazamiento de pagos en 172 millones de euros, según comunicó, así como la rebaja de 60 millones con renovaciones de contrato.

“Según nuestro plan, en el caso de mantenerse las instalaciones cerradas hasta junio de 2021, sí había que aplicar una nueva reducción del salarios, en este caso del 20% (unos 90 millones), a efectos de la temporada 2020-2021”, defendió este verano la anterior junta directiva en una carta remitida a sus sucesores. Sin embargo, difícilmente puede darse por bueno que este recorte se habría producido aún con ellos, dada la ausencia de sintonía que el expresidente demostró tener con el vestuario en su última etapa.

El último punto de lo que pudo ser y no fue es la frustrada venta de Barça Corporate, que habría aportado 100 millones de ingresos extraordinarios en 2020-2021 por el 49% del negocio audiovisual, retail, academias e innovación. Laporta lo frenó por considerar que las concesiones al socio inversor eran muy altas, pero en 2021-2022 sí confía en colocar ese mismo porcentaje de Barça Studios por 50 millones de euros que incluso se han metido ya en presupuesto.

Y es que el papel lo aguanta todo, incluso interpretaciones diametralmente opuestas sobre la situación del club partiendo de los mismos estados financieros. Eso sí, aunque unos repitan más que otros que el “el Barça estaba en quiebra técnica”, junta entrante y saliente coinciden en que la entidad tiene activos y fortaleza de marca suficiente para salir adelante. Otra cuestión es cuánto tiempo tardará en optar a todo.

Publicidad

Publicidad

Alta Newsletter

Completa el formulario para unirte a la comunidad de profesionales de la industria del deporte de 2Playbook y recibir cada mañana la información que necesitas para tu jornada.

Formulario

* Opcional
Áreas de interés