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Gol y orden: las claves para el crecimiento deportivo de los clubes sin una gran estructura

El fútbol español quiere profesionalizarse más allá de LaLiga. En ese camino, la sostenibilidad económica, garantía de la supervivencia de los equipos, y una gestión integral y clara son dos de los principales retos por alcanzar para muchos equipos.

Gal Stadium   Real Unión Club   Molcaworld

El crecimiento del deporte en España es innegable, con muchos clubes, ligas y federaciones firmando ingresos y presupuestos récord temporada tras temporada. Sin embargo, sigue existiendo una profunda brecha entre lo que ocurre sobre el terreno de juego y la gestión económica en los despachos. Sobre todo, fuera de las ligas situadas en la cúspide de la pirámide competitiva.

En el ecosistema del deporte no profesional, con menor infraestructura y recursos, muchas entidades sobreviven gracias a la pasión y el esfuerzo personal de sus socios, que hacen una labor encomiable pero que, en la mayoría de los casos, no operan sobre una base financiera óptima. En este escenario, el verdadero desafío no se limita a atraer capital y recursos, sino a saber organizarlo con criterio estratégico.

Aunque el fútbol concentra buena parte de la conversación por su peso mediático y económico, este reto afecta también a muchas otras entidades deportivas que compiten, forman cantera, gestionan instalaciones y necesitan estructuras más profesionales para sostener su actividad.

 

La profesionalización en los despachos pasa a ser una exigencia

En la actualidad, la gestión de un club exige dominar variables normativas, fiscales y laborales que hace quince años apenas se contemplaban. “El deporte se está profesionalizando en todos los niveles. Hoy un club no solo tiene que competir; también debe justificar mejor sus proyectos, ordenar su gestión y demostrar que los recursos que recibe se traducen en una estructura más sólida”, explica Carlos Valcárcel, abogado en Carrillo y experto en asesoramiento integral a entidades deportivas.

Desde el área especializada en Deporte de Carrillo, Valcárcel y su equipo llevan casi una década trabajando en la intersección entre financiación, fiscalidad y derecho deportivo. En 2025, la firma acompañó a más de 50 clubes y entidades deportivas y movilizó cerca de dos millones de euros a través de distintas vías de apoyo, patrocinio y financiación. Para Carrillo, el dato refleja una tendencia de fondo: los clubes necesitan cada vez más ordenar recursos públicos, privados y propios dentro de una planificación coherente.

 

En 2025, Carrillo acompañó a más de 50 clubes y entidades deportivas y movilizó cerca de dos millones de euros a través de distintas vías

 

El experto destaca que “cada vez habrá más competencia por los recursos y más necesidad de justificar bien cada proyecto, tanto en financiación pública como privada. Eso va a obligar a los clubes a dar un paso adelante. Los que no se adapten tendrán más dificultades para crecer y, en algunos casos, incluso para mantenerse. Pero también veo una oportunidad clara. Los clubes que empiecen ahora a ordenar bien esta parte van a llegar mejor posicionados a ese escenario. Y esa ventaja, dentro de tres o cuatro años, puede ser muy difícil de recortar. Lo que hoy todavía parece una mejora recomendable, en poco tiempo va a ser una condición casi imprescindible”.

 

De apagar fuegos a diseñar una arquitectura financiera

El riesgo de no adaptarse a este cambio de paradigma no sólo reside en la pérdida de oportunidades. También puede traer problemas graves para los clubes y sus dirigentes. Las inspecciones están cada vez más a la orden del día en el deporte español y esto puede derivar en fuertes sanciones.

Además, Valcárcel ha encontrado otra importante problemática en su dilatada experiencia como asesor. “Cuando analizamos un club, una de las primeras cosas que hacemos es poner orden: ver qué ingresos tiene, de dónde vienen y qué no está aprovechando. Ese ejercicio suele ser muy revelador y casi siempre genera sorpresa, incluso en gestores con años de experiencia. De hecho, en torno al 90% de los clubes no profesionales en España tiene recursos públicos a su alcance que no ha solicitado nunca”.

 

Carlos Valcárcel: “Es importante construir una base que permita al club anticipar ingresos en lugar de perseguirlos. Cuando eso pasa, empiezas a tomar decisiones con más margen y más criterio”

 

En Carrillo apuestan por cambiar el enfoque tradicional de mirar cada ingreso por separado y de apalancar los presupuestos en inyecciones públicas o subvenciones. “Los clubes deben empezar a trabajar con una visión de conjunto. Al final, estructurar la financiación es sentarse a identificar bien todas las vías de ingreso que un club tiene a su alcance —ayudas públicas, patrocinios, recursos propios y otras fórmulas de apoyo— y ordenarlas dentro de una planificación realista para toda la temporada”, añaden desde la firma con sede en Murcia. A esto lo llaman la arquitectura financiera de un club.

Tras ese primer análisis, “es importante construir una base que permita al club anticipar ingresos en lugar de perseguirlos. Cuando eso pasa, deja de vivir apagando fuegos y empieza a tomar decisiones con más margen y más criterio”, asegura Valcárcel. “Esa planificación previa de una temporada, para los ingresos ordinarios y también para los potenciales gastos extras que se puedan dar, es clave. Hay clubes que se quedan sin dinero para terminar la temporada. Esto, lógicamente, acaba afectando en el césped”.

 

El deporte no son matemáticas, pero mejor si las usas

Fuera del deporte profesional, los clubes no acostumbran a tener una plantilla amplia en los despachos ni departamentos específicos para cada línea de gestión. Por ello es cada vez más relevante contar con una visión 360 que analice todas las necesidades y las agrupe. Desde Carrillo defienden que este acompañamiento debe entenderse menos como una asesoría puntual y más como una “función estratégica de apoyo al club”.

“El deporte no son matemáticas, pero lo que pasa en el verde o en la cancha es reflejo de lo que pasa en los despachos”, resume el abogado y experto en derecho deportivo. En su opinión, una base ordenada aporta claridad, evita decisiones precipitadas y no sólo protege el futuro de la institución, sino también a las personas que están al frente.

 

 

Un caso habitual, explican desde Carrillo, es el de clubes que presupuestan una temporada contando con ingresos que aún no tienen asegurados o que desconocen qué gastos pueden encajar en determinadas líneas de apoyo. Cuando la ayuda se retrasa, el patrocinio no llega en plazo o la documentación no está preparada, la tensión termina afectando a decisiones deportivas.

“Hemos visto clubes con presupuestos relevantes funcionando con sistemas de control muy rudimentarios”, señala Valcárcel. “Eso demuestra que el problema no siempre es el tamaño del club, sino la falta de estructura”.

¿Y da igual gestionar un club de Primera Federación que uno de regional? “Es evidente que los presupuestos que manejan unos y otros no son los mismos, pero, a la hora de asesorar a un club, la mentalidad debe ser la misma esté en la categoría que esté. Nosotros nos casamos con los proyectos, no con la categoría. Hay que gestionar el club como si fuera tu empresa”, concluye Valcárcel.

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