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De los 20 millones al Eibar a los 1,9 del Estu: ¿cómo reparten LaLiga y ACB las ayudas al descenso?

La competición de fútbol estableció hace ya cinco años ayudas a fondo perdido, que han dado alas a dar cierta estabilidad a los ‘clubes ascensor’. En el baloncesto, son fondos que deberán devolver en caso de regresar a la élite.

real valladolid descenso 20 21

M. M. / J. I. / Á. C.

La inestable estabilidad. Equipos ascensor. Un paracaídas para evitar descensos abruptos. Hace años que LaLiga y la ACB se dotaron de mecanismos para intentar que una pérdida de categoría se llevara por delante la viabilidad de los clubes, aunque es el fútbol el que ha podido dotarse de una fórmula realmente ventajosa con ayudas que hoy son a fondo perdido. En total, las dos competiciones repartirán 49,1 millones de euros a los descendidos, según cálculos elaborados por 2Playbook y cotejados con ejecutivos conocedores del reparto.

El grueso de este importe corresponde a LaLiga, donde el paso de Primera a Segunda División supone todo un abismo, tanto como los más de 40 millones de euros que separan la factura mínima garantizada por derechos de televisión. De ahí que este año vaya a distribuir 41,8 millones de euros entre SD Eibar, Real Valladolid y SD Huesca. En caso de caer de Segunda a la nueva Primera Rfef, el oxígeno será de 1,25 millones, claves en un momento en el que se encontrarán con rivales con fuerte músculo financiero de sus accionistas.

Se trata del tercer paquete de ayudas más elevado en la historia del fútbol español, tras tocar techo el año pasado con 60,3 millones; en 2018-2019 fueron 53 millones. Si entonces el RCD Espanyol fue el más agraciado con 30 millones de euros, esta vez será la SD Eibar quien parta con más ventaja: 19,9 millones de euros, tanto o más como la cifra de negocio de los equipos con mayor implantación social de Segunda, como Real Sporting o Real Zaragoza. El Real Valladolid también partirá con fuerte ventaja, de 14,6 millones de euros, aproximadamente.

Diferente es el caso de la SD Huesca, que al tratarse de un equipo ascensor recibirá un 66% de lo que en realidad le correspondería, con 7,26 millones de euros. Es una de las cláusulas del reglamento de LaLiga, que con esta deducción para equipos que alternan las dos categorías de forma consecutiva trata de evitar situaciones en las que una entidad saque beneficio de estas ayudas al ya disponer de una estructura adaptada a Segunda.

Pero, ¿cómo se alcanzan estas cifras? Actualmente, cada club recibe un 0,35% de los ingresos por televisión de Primera, descontadas todas las obligaciones; un 20% de la factura media por retransmisiones que hayan cobrado en los últimos cinco años; un 5% de sus ingresos totales medios de los últimos cinco ejercicios, incluidas las plusvalías por traspasos, y, finalmente, un 0,035% de los ingresos netos por televisión de Primera por cada temporada que hayan militado en LaLiga de forma consecutiva, con ese máximo ya mencionado de 25 años.

LaLiga distribuirá este año hasta 41,8 millones entre los tres clubes descendidos

Son paracaídas muy alejados de las que se maneja en ACB, donde Movistar Estudiantes podrá recibir hasta un máximo de 1,94 millones de euros en cuatro temporadas, mientras que Gipuzkoa Basket se tendrá que conformar con 485.000 euros el primer año en LEB Oro. En este caso, no se trata de una ayuda al descenso propiamente dicha, ya que el club que vuelva a ascender necesitará disponer del mismo dinero que recibe para consumarlo, bien reservando esos fondos, bien a través de aportaciones extraordinarias de los socios. Los presupuestos en LEB Oro, por tanto, siguen dependiendo de los ingresos que obtiene cada entidad.

En otras palabras, cada vez que un club sube de LEB Oro a ACB abona en torno a 485.000 euros durante cuatro años por el valor de la plaza. En caso de descenso, como ha sucedido con Gipuzkoa Basket, se devuelve el importe. De haber logrado la permanencia, el pago de estos 485.000 euros anuales se reduce del reparto económico de la ACB a los clubes y, de esta forma, se va compensando el pago restante.

Si el club desciende, como el Estudiantes, la ACB aporta la misma cantidad, 485.000 euros anuales durante cuatro años, hasta 1,94 millones de euros. Si los colegiales logran el ascenso en 2021-2022, tendrían que volver a poner la misma cantidad.

La ACB modificó en 2017 su sistema de ascensos y descensos. Hasta entonces imperaba el pago del canon, de 3,1 millones de euros, a los que había que añadir 1,9 millones del entonces denominado como Fondo de Regulación de Ascensos y Descensos. En total, 4,7 millones casi inasumibles en un contexto de crisis económica y para clubes cuyos ingresos en LEB Oro rara vez superan los tres millones de euros por temporada.

La ACB estableció un sistema de valoración de la plaza en 2017-2018

SD Eibar, un colchón económico adicional para volver a la élite

Volviendo al fútbol, los tres clubes apeados de LaLiga Santander afrontarán el reto de la categoría de plata sin dramas. Al menos, en lo económico. El mejor ejemplo de ellos es la SD Eibar. Tras siete temporadas consecutivas en Primera, el club armero no pudo continuar con su sueño en la élite y vuelve a LaLiga SmartBank, donde ha pasado gran parte de su historia. En concreto, 26 temporadas, con especial mención a la década de los 90 y 2000, donde acumuló 18 campañas consecutivas. Ahora desciende con las arcas llenas y la ilusión de retornar a las primeras de cambio a la máxima categoría.

Al colchón otorgado por LaLiga para el presupuesto de 2021-2022, se le suman los más de 60 millones de euros de ganancias que ha acumulado en su primera etapa en LaLiga Santander y que le ha servido para crecer patrimonialmente. La Covid-19 “nos ha afectado mucho, pero estamos en una buena posición para sostener vientos y la marea que ha levantado la pandemia”, aseguró su consejero delegado, Jon Ander Ulazia, a 2Playbook el pasado abril. La previsión es cerrar este ejercicio con beneficios de algo más de tres millones de euros. Para la próxima temporada, el propósito de la entidad es contar con un presupuesto de algo más de 30 millones de euros, por lo que dos tercios provendrían de las ayudas al descenso.

En el club guipuzcoano ya entendían durante la segunda vuelta que el descenso era posible y llegan listos para competir un peldaño más abajo. De hecho, este bache no modificará ni un ápice su hoja de ruta a medio y largo plazo, donde destacan la nueva ciudad deportiva y la remodelación de Ipurua. El campo eibarrés ya está casi listo, tras una inversión de 20 millones de euros, que, entre otros aspectos, ampliará su aforo hasta los 8.050 espectadores.

Pero si hay un proyecto que marca el camino del club es la ciudad deportiva de Mallabia. La inversión, toda ella con recursos propios, se sitúa en torno a 20 millones de euros y supondrá el desarrollo de cinco campos de fútbol y dos edificios del club, que hasta la fecha entrena en diferentes campos. Uno de los artífices de que este modesto club alcanzara la Primera División, el director deportivo Fran Garagarza, abandona la entidad, lo que conllevará cambios en el área deportiva. Tampoco sigue su principal patrocinador, Avia. Dos retos a suplir en tierras armeras.

La SD Eibar ha acumulado 60 millones en ganancias en Primera División

SD Huesca, uno de los primeros ejemplos de ‘equipo ascensor’

Otro de los clubes modestos que han competido en LaLiga Santander 2020-2021 ha sido la SD Huesca. El club altoaragonés es ejemplo de la importancia de las ayudas al descenso. Ascendió a Primera en 2017-2018, descendió un año después, y volvió en la temporada de la pandemia. Ahora vuelve a la categoría de plata, y lo hará con 7,3 millones de euros en ayudas directas.

El club ha aprovechado su presencia en la élite para invertir cuatro millones de euros en la remodelación de su estadio, El Alcoraz, uno de los pocos del fútbol profesional que es propiedad del club. El proyecto contempla ampliar el aforo de los palcos VIP, aumentar una grada con 1.115 plazas, modernizar las oficinas y la creación de una zona comercial.

Esta apuesta por su patrimonio será posible, entre otros aspectos, por los beneficios que aporta el jugar en Primera, como le sucedió en 2019-2020, donde ganó 3,5 millones de euros en LaLiga SmartBank. Con el ascenso, este superávit se incrementará hasta los 6,8 millones de euros acierre de este ejercicio, según prevé el club.

Entre los cambios para 2021-2022, también se encuentra el proveedor técnico. El Huesca mudará de piel y vestirá de Nike, poniendo fin un año antes de lo previsto su acuerdo con Kelme, tal y como avanzó 2Playbook.

La SD Huesca incrementará su superávit pese al descenso 

El Real Valladolid vuelve a la casilla de salida con Ronaldo

El caso, quizá, más complejo entre los proyectos de los clubes descendidos es el del Real Valladolid. Adquirido por Ronaldo Nazário en el verano de 2018, justo cuando completaba su regreso a la élite, la entidad pucelana lleva desde entonces trabajando en la profesionalización de todas sus áreas, con fichajes de calado de ejecutivos del sector.

Por la parte económica, no hay drama en Valladolid. En 2019-2020 obtuvo su beneficio récord de siempre, con 9,9 millones de euros, lo que le permitió recuperar fondos propios positivos. El saneamiento del club es casi un hecho. Para el cierre de esta temporada, se prevé que la entidad logre superar la barrera de los 10 millones de euros de superávit gracias a la venta de jugadores, puntal para devolver las deudas. Una buena senda a la que se sumará la ayuda directa al descenso, que, en su caso, asciende a 14,6 millones de euros.

Entre los proyectos que quiere acometer próximamente la propiedad destacan el estadio y la nueva ciudad deportiva. En el primero de los asuntos, la adquisición del Nuevo José Zorrilla se antoja difícil a corto plazo, pues el consejo del Valladolid considera excesiva la tasación de 21 millones de euros que se realizó sobre el vuelo del estadio. Por su parte, la inversión para la ciudad deportiva, cifrada en unos 10 millones de euros, sigue en stand by a la espera de que el club encuentre unos terrenos idóneos para llevar a cabo las obras.

La administración ha tasado el José Zorrilla en 21 millones de euros 

Una ayuda más modesta para competir en la Primera Rfef

Las ayudas directas -y la gestión en los últimos años- reforzará a los tres equipos en su intento de volver volver por la vía rápida a LaLiga Santander, y así equipararse al RCD Espanyol y el RCD Mallorca, que han vuelto sólo un año después a la élite. Distinta es la caída del fútbol profesional. Por descender a Segunda B -que se convertirá en Primera División Rfef a partir de la próxima temporada-, los clubes percibirán 1,2 millones de euros, ayuda innecesaria para el golpe que reciben por salir del colchón de la televisión y los patrocinios de competir en LaLiga.

Falta una jornada por disputarse, pero ya se conocen a dos de los damnificados. El Albacete Balompié, con gran historial en el fútbol profesional, vuelve a la categoría de bronce. Al menos, en su caso, cuenta con el apoyo de la propiedad. La familia Kabchi completó recientemente una ampliación de capital de 6,2 millones de euros para mitigar la crisis de la pandemia. También lo hará otro histórico, el CD Castellón, que desciende sólo un año después de su retorno a LaLiga.

Entre los equipos que están intentando esquivar la quema se encuentran otros dos de los recién llegados este curso, el CE Sabadell y la UD Logroñés, así como dos fijos de la última década en LaLiga SmartBank, el CD Lugo y la AD Alcorcón. Varios de los equipos ascendidos de la Segunda B estaban inmersos en ampliaciones de capital importantes para cumplir con los requerimientos del Consejo Superior de Deportes (CSD), operaciones que podrían quedar en stand by en función del desenlace de 2020-2021.

Los recién ascendidos tratan de evitar su vuelta al fútbol no profesional en 2021-2022

Movistar Estudiantes: a la tercera fue la vencida

El club logró salvar en los despachos el descenso en 2012 y 2016 gracias, precisamente, a que aún estaba vigente el canon y los clubes de LEB Oro no pudieron ascender por razones puramente económicas. En 2019-2020 marchaba último con cinco triunfos en 23 encuentros y, tras la pandemia, los clubes votaron en contra de que hubiera descensos, volviendo a salvar a los colegiales.

Este año, sin embargo, no ha habido asterisco, poniendo fin a 65 años consecutivos en la élite. Desde 1957, con la creación de la Liga Nacional, eran el único equipo junto a Real Madrid y Joventut en jugar todas las temporadas en la primera división del baloncesto nacional. ¿Cómo afectará a su negocio y los compromisos de deuda con Hacienda?

El club ha seguido a rajatabla los plazos de devolución de deuda durante los últimos años, un factor que ha impedido que su presupuesto fuera mayor estas temporadas. El 50% de su negocio de abonos, venta de jugadores y reparto de la ACB se destina a saldar la deuda, que aún asciende a 7,3 millones de euros, de los que ya ha logrado aplazar algunos pagos.

¿La parte positiva? Su relación con Movistar se renovó hasta 2025, se amplió para dar nombre al Magariños con una aportación extra y la compañía ha garantizado su apoyo. Los ingresos por patrocinio son esenciales para el Estu, ya que es la única partida de la que no se recorta para saldar su deuda. De hecho, gracias a Movistar, HP, Bankia, Asisa y Ahorra Mas, los ingresos comerciales mejoraron un 3,5% en 2019-2020, hasta 3 millones de euros, que permitieron compensar la caída en otras líneas de negocio como la audiovisual y la de ticketing.

El club también tendrá que decidir el futuro de jugadores con contrato como Edwin Jackson, Edgar Vicedo y Víctor Arteaga, con fichas importantes, y de sus jóvenes talentos. También el futuro de su filial, que ha ascendido a LEB Plata este año y supondrá un gasto extra. Todo ello tras cerrar una ampliación de capital de 1,04 millones de euros en 2021 y con la incertidumbre de si se jugará en el WiZink Center o en el Magariños u otro pabellón para recortar gastos.

Movistar Estudiantes ya ha aplazado pagos de la deuda, que aún asciende a 7,3 millones

Gipuzkoa Basket: vuelta tras el imposible

Los vascos tuvieron que confeccionar una plantilla exprés tras llevar la batalla por el ascenso a la ACB a los tribunales. Hasta mediados de agosto no se resolvió el primer capítulo del conflicto, con la luz verde a su inscripción cautelar. Solo un día después, con el resto de plantillas ya cerradas y a falta de solo un mes para empezar la liga, Gipuzkoa presentó a los doce jugadores con los que afrontaba el reto de la permanencia.

Tras no lograr el objetivo, Gipuzkoa se enfrenta ahora a situaciones complejas. Por un lado, tiene garantizada la continuidad de Acunsa como patrocinador principal, pues firmó para tres temporadas, aunque aún se desconoce si su aportación económica disminuirá por jugar en LEB Oro. Sí que lo hará la de la administración, que ha fluctuado en los últimos años en función de la categoría en la que jugara el equipo.

En 2018-2019, después de bajar a LEB Oro, la Diputación la recortó casi a la mitad, hasta 400.000 euros, de los que 100.000 se destinan a pagar el canon de inscripción en segunda división. Su aportación fue clave, ya que equivalía a un cuarto del presupuesto del club en LEB Oro, de 1,2 millones, uno de los más altos esa temporada. Tras lograr el ascenso a la Liga Endesa, el apoyo institucional ascendió de nuevo a 700.000 euros, y aún se desconoce en cuánto se situará el año que viene.

El club está libre de deudas desde 2018-2019, primera temporada que Nacho Núñez se hizo cargo de la entidad como presidente. Por otro lado, aún queda pendiente realizar una ampliación de capital para cumplir con el capital mínimo de competir en la ACB en 2020-2021, una operación que no se ha realizado aún, ya que el CSD concede un período de moratoria de un año, pero que será obligatoria para no perder el caso del ascenso en los tribunales y poder regresar en 2022-2023 en caso de lograr el ascenso.

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