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Turki Al Sheikh, propietario de la UD Almería.

LaLiga se blinda de jeques: pone coto a las ampliaciones de capital y a los patrocinios ‘amigos’

La llegada de Turki Al-Sheikh a la UD Almería ha obligado a cambios. Ahora no sólo se valora que el precio del patrocinio sea de mercado, sino que respondan a “una necesidad económica real”. En ampliaciones de capital, se acota el incremento de gasto.

“Que un quiosco de Mongolia pague 60 millones por el patrocinio de una camiseta puede que sea en condiciones reales de mercado, pero ¿tiene sentido económico alguno?”. La llegada de nuevos perfiles de inversores al fútbol europeo, especialmente desde China y Oriente Medio, ha obligado a los reguladores a sofisticar el control económico para evitar casos de competencia. LaLiga es sin duda la que más batalla legal ha presentado contra Manchester City y Paris Saint-Germain (PSG), y ahora ha decidido dar una vuelta de tuerca para evitar que puedan darse este tipo de situaciones en el fútbol español, según ha podido saber 2Playbook.

El factor que ha obligado a la competición a mover ficha es el aterrizaje del diplomático saudí Turki Al-Sheikh, que se hizo con el control de la UD Almería el pasado verano. Con tal de evitar una entrada masiva de dinero con pequeños contratos de patrocinio que sortearan la ficción de un solo main sponsor de varios millones, ahora ya no sólo deben ajustarse los precios a mercado, sino que debe demostrarse que hay una lógica comercial en esa alianza.

La entidad presidida por Javier Tebas ya tuvo que pararle los pies en septiembre, cuando le tuvieron que explicar cómo funcionaban las normas presupuestarias y por qué razón no podía quemar decenas de millones de euros como si nada para su debut en LaLiga SmartBank. Ahora, lo que se quiere evitar es que se infle la cifra de negocio con patrocinios más que dudosos y que las ampliaciones de capital masivas desvirtúen por completo la categoría.

Hasta ahora, las normas de control económico limitaban la supervisión de los acuerdos comerciales a que su precio y contraprestaciones se firmaran con una valoración de ingresos a “su valor razonable y los precios de mercado”. Así, en el caso de que existan dudas razonables, el área dirigida por Jose Guerra encarga estudios a firmas independientes como Nielsen Sports para corroborar que, efectivamente, un acuerdo puede estar valorado en 30 millones, 10 millones o 500.000 euros.

LaLiga ahora mide que los patrocinios se firmen a precios de mercado, pero también que tengan un sentido económico

El gran cambio, desarrollado el pasado octubre y publicado en las nuevas normas de elaboración de presupuestos para 2020-2021, va más allá. Desde este año, “las operaciones, transacciones y negocios jurídicos deben responder a una necesidad económica real y, por tanto, tener un sentido económico, y especialmente en los acuerdos comerciales, de publicidad, de patrocinio, o de objeto análogo”. Dicho de otro modo: no vale la llegada masiva de marcas procedentes del país de un nuevo accionista y que, de repente, ven interés en un equipo de fútbol como plataforma comercial.

El último ejemplo claro es la UD Almería, que ha buscado mil y una formas para sortear las normas de LaLiga para evitar un desequilibrio artificial de la competición. El grupo saudí llegó con un patrocinador de siete millones de euros que la patronal tumbó porque no hay un activo en LaLiga SmartBank que pueda tener ese valor real en el mercado; de hecho, ningún equipo de la categoría que logre generar ese importe con todo su negocio comercial, una muestra de la irrealidad de lo que se proponía.

Ese veto inicial es el que llevó al conjunto índalo a buscar una alternativa, que no fue otra que trocear ese contrato en varios. Así fue como, en pocos meses, una decena de patrocinadores de Arabia Saudí que, por el hecho de que un miembro del Gobierno fuera dueño del club, consideraron que automáticamente podía ser una herramienta útil de promoción. En un año ha triplicado su fan base en redes sociales, con más de 2,3 millones de seguidores, de los que casi 350.000 corresponden a la edición árabe de su cuenta en Twitter.

Se trata de Arabian Centres, que luce en el frontal de la camiseta; la hotelera PDR, presenta en la manga izquierda; la empresa de zumos Signature, que está en el pantalón; la firma de cosmética Abdul Samadal Qurashi, que ocupa la trasera, y otras como AlSharif Group Holding, Saudia, Naft, Walem y 3Days. Ninguna de ellas tiene base de operaciones en España, donde se concentran los impactos de las retransmisiones, que son las que más retorno económico tienen para los patrocinadores.

La modificación del artículo 31 no ha estado exenta de polémica, pues desde la propiedad del Almería no se comparte una reforma sobre la que se esconde una reflexión de fondo: “No podemos permitir que cuando llega un nuevo accionista se piense que puede ascender sólo con poner dinero; esto va de competir y de asegurar que un club sea autosuficiente el día después de cambiar de dueño, porque de lo contrario estamos desnaturalizando la entidad”, sostienen fuentes conocedoras del debate que se produjo. Es la misma razón por la que, a raíz de la pandemia, LaLiga también ha reforzado las garantías para la banca y los fondos de inversión, de modos que los clubes que no cumplan con sus vencimientos serán expedientados como ya lo eran si incumplían con la Administración.

LaLiga limita al 25% el incremento del tope salarial de un club de Segunda tras una ampliación de capital

Esta es la misma lógica que guía el artículo 39, en el que se traslada la idea del sentido económico y la realidad de mercado a los movimientos de futbolistas. LaLiga ha creado un comité de valoraciones formado por cinco miembros (un economista, dos agentes de jugadores, un abogado y María José López, directora legal de la patronal), según desveló Marca el pasado enero, que se encarga de ajustar a valor de mercado cualquier compraventa sospechosa de futbolistas.

El aterrizaje de Turki Al-Sheikh fue un desafío desde el primer minuto para LaLiga, que también es una de las propiedades deportivas que más ha combatida la piratería promovida por Arabia Saudí en todo Oriente Medio a través de beoutQ. Es una cuestión que en Reino Unido puede traducirse en que la Premier League vete la compra del Newcastle United por parte de un fondo soberano del país. En España, esta decisión estaba en manos del Consejo Superior de Deportes (CSD), pues los estatutos de LaLiga no recogen la opción de veto de las operaciones corporativas.

A su llegada, Sheikh quiso inmediatamente aumentar el tope salarial del Almería con patrocinadores al estilo del PSG y el Manchester City, pero en su lugar acabó depositando 31 millones en las oficinas de la competición como compromiso de una ampliación de capital que se escrituró el pasado abril. De este modo, automáticamente se le permitía contar con un techo de gasto muy superior durante sus dos primeras temporadas, ya que así lo permitían unas normas que jamás contemplaron que se pudiera producir una inyección masiva de capital en LaLiga SmartBank.

Así es como un club con apenas diez millones de euros en ingresos anuales hasta 2018-2019, esta temporada ha logrado el tercer límite salarial más elevado, con 18,87 millones de euros. Es un importe sólo superado por Girona FC y Rayo Vallecano, dos equipos procedentes de LaLiga Santander y que la ayuda al descenso les permite disponer de 29,28 millones y 21,06 millones de euros, respectivamente.

El club andaluz regresó a beneficios en 2018-2019, después de acumular unas pérdidas de 2,25 millones en los dos ejercicios anteriores 

Para evitar este tipo de situaciones, las normas ahora establecen que el aumento del techo de gasto fundamentado con una ampliación de capital en Segunda División “no podrá superar el 25% del Importe Neto de la Cifra de Negocios presupuestado y validado para dicha temporada”. Con esta regla, el Almería podría haber dispuesto de un máximo de 2,5 millones adicionales en lugar de prácticamente triplicarle. La única excepción a este límite es para un equipo que descienda de Primera y amplíe capital para sanear su balance, o aquel que haya estado en la máxima competición dos de los tres últimos años.

Y es que la asignación de esta capacidad de gasto para lo que se aplican todas estas medidas de control, pues a efectos mercantiles sí pueden anotarse esos ingresos. Es algo necesario para cuadrar las cuentas, no incurrir en pérdidas y situar a la sociedad en una circunstancia de quiebra técnica, un escenario al que la gestión económica de los últimos años podría haber abocado al club.

Las cuentas anuales de 2018-2019 arrojaron un beneficio neto de 240.834 euros, pero en los dos ejercicios anteriores se acumularon unas pérdidas de 2,25 millones de euros. Aun así, el empresario Alfonso García traspasó una entidad deportiva con un patrimonio neto positivo de 3,24 millones de euros y una deuda financiera de apenas un millón de euros. “Nos interesaba especialmente comprar un club pequeño para hacerlo grande”, aseguró Mohamed el-Assy, mano derecha del propietario, en una entrevista con El País en septiembre de 2019. De momento, la oportunidad de subir a LaLiga Santander es una realidad a falta de cuatro jornadas y pese a haber cambiado dos veces de entrenador.

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