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Espanyol y CD Leganés, dos de los equipos descendidos.

El Espanyol tendrá un ‘paracaídas’ récord de 30 millones para recuperar su plaza en LaLiga Santander

El club catalán, en caso de confirmarse su descenso a Segunda, contará con la ayuda más alta de la historia, triplicando el presupuesto de equipos de la categoría. El Leganés rondará los 18 millones y el Mallorca percibirá un mínimo de 14 millones.

El Espanyol de Barcelona se juega mañana su última bala para lograr la permanencia un año más en LaLiga Santander. El club, en la élite desde hace 25 años, se encuentra en ese estado de descenso virtual que hace ya semanas le llevó a diseñar cómo sería su tránsito por Segunda División. Y una conclusión determinante: el conjunto catalán dispondrá del paracaídas más alto de la historia, con una cifra superior a los 30 millones de euros, según señalan fuentes de la industria a 2Playbook.

Se trata del importe más alto recibido por un equipo de fútbol español por este concepto, ya que el récord anterior correspondía a los 20,1 millones de euros que recibió el Málaga CF en 2018-2019. Es un importe muy similar al que percibirá el CD Leganés, con unos 18 millones de euros, mientras que el RCD Mallorca percibiría el mínimo, unos 10 millones de euros, si se toma como referencia que la previsión para 2019-2020 es que los derechos de televisión generaran 2.118 millones de euros.

En este sentido, el presidente de la patronal, Javier Tebas, señaló ayer en la jornada World Football Summit Live que “tenemos 77 contratos, pero hay que negociar con 50 operadores; con todos hemos planteado que había que liquidar toda esta temporada al 100% y luego, el 19 de julio, nos sentaremos para ver daños y perjuicios”. Es decir, que las cifras serían más o menos definitivas a expensas de algunos ajustes.

El Espanyol recibirá la ayuda más alta de la historia por descenso, con más de 30 millones, con los que triplicará en presupuesto a algunos de sus rivales

El factor que explica la fuerte diferencia entre lo que percibirá el Espanyol respecto a los otros dos equipos en descenso es su trayectoria histórica, con 25 años en Primera División de forma consecutiva. Por el contrario, los pepineros accedieron a la élite hace cuatro temporadas, mientras que los baleares lo han hecho este 2019-2020 después de un ciclo entre LaLiga SmartBank y Segunda División B.

En total, la competición deberá destinar más de 65 millones de euros a estas ayudas, cuando la realidad es que las aportaciones de este año apenas alcanzarán los 53 millones. La razón no es otra que los denominados Pactos de Viana, en los que LaLiga, la Rfef y el CSD acordaron, entre otros, rebajar del 3,5% al 2,5% el porcentaje del dinero de la televisión que se reservaba para estos paracaídas en favor de más recursos para el ente federativo.

En términos absolutos, y tomando la cifra de 2.118 millones que apuntó LaLiga en su último informe económico, el fondo de compensación habría recibido unos 74 millones con el actual sistema. Sin embargo, fuentes de la industria señalan que queda algún excedente de años anteriores y que las normas ya contemplan que los pagos puedan realizarse en más de un año.

Pero, ¿cómo se calcula esta ayuda por club? Cada uno recibe un 0,35% de los ingresos por televisión de Primera, descontadas todas las obligaciones; un 20% de la factura media por retransmisiones que hayan cobrado en los últimos cinco años; un 5% de sus ingresos totales medios de los últimos cinco ejercicios, incluidas las plusvalías por traspasos, y, finalmente, un 0,035% de los ingresos netos por televisión de Primera por cada temporada que hayan militado en LaLiga de forma consecutiva, con un máximo de 25 años.

“Cada vez se va a poner más complicado competir con los equipos que caen de LaLiga Santander”, admite el director general de un histórico de Segunda División. Y no es para menos, pues el equipo perico podría iniciar su primer asalto para regresar a la élite con un presupuesto de 50 millones de euros. Es un importe que doblaría ampliamente los recursos que manejan otros históricos de la categoría, como RC Deportivo, Real Sporting o Real Zaragoza, entre otros.

Muchos de los equipos que subían a Primera y bajaban a Segunda eran equipos con pesadas mochilas de deuda en los primeros años de comercialización conjunta de los derechos de televisión. Es algo que empezó a cambiar este curso, como refleja que Girona FC y SD Huesca se encuentran en puestos de promoción de ascenso, si bien las posiciones de acceso directo las ocupan dos equipos que hace años que no están en Primera: Cádiz CF y Real Zaragoza.

A la espera de conocerse quién baja finalmente, lo cierto es que quienes lo hagan, lo harán prácticamente saneados, por lo que podrán destinar los máximos recursos a la confección de la plantilla. Por ejemplo, el Espanyol selló su saneamiento a finales de 2019 gracias a Rastar Group, que capitalizó préstamos por 50 millones de euros. De este modo, el apalancamiento de la entidad dirigida por José María Durán se reducía a 10 millones con su máximo accionista, con una deuda financiera total de unos 30 millones de euros.

Además, los blanquiazules plantearon un presupuesto para 2019-2020 que contemplaba una facturación total de 131 millones de euros gracias a las plusvalías por traspasos. El beneficio neto debía situarse en 20 millones, si bien la dirección se volcó en el mercado de fichajes de invierno con las incorporaciones de Raúl de Tomás, Adrián Embarba y Leandro Cabrera por 40 millones de euros. Una vez se desató la crisis del Covid-19 y se suspendió la competición temporalmente, la dirección acordó una rebaja salarial del 4% en caso de poder terminarse el curso, como así será, suficiente para mantener unos mínimos de rentabilidad.

El reto del conjunto blanquiazul en 2020-2021 será retener a muchos de estos jugadores con cartel para la élite, pero que serían determinantes para un rápido regreso a la élite. También está por ver cómo influirá este hecho inesperado en el proceso de reconstrucción de una masa social que había ido menguando con el paso de los años, y que habían convertido en el RCDE Stadium en uno de los estadios más infrautilizados de LaLiga. Una línea de ayuda sería retener a Wu Lei, clave en la estrategia comercial del último año y medio, pues ha favorecido la llegada de patrocinadores por más de cuatro millones de euros.

El CD Leganés, por su parte, se encuentra en una situación mucho más holgada, pues su primera presencia en LaLiga Santander lo hizo sin cargas del pasado y su historia reciente le ha permitido acumular recursos para una situación como la actual. Además, en el último mercado de invierno cerró traspasos por 38 millones de euros, lo que, unido a una fuerte dependencia de la televisión (86% de la cifra de negocio), le permitió poder garantizar que toda la plantilla cobraría íntegro su sueldo si finalizaba la competición. Inicialmente, antes de la crisis del Covid-19, su previsión era ganar 1,9 millones de euros.

“Cada vez se va a poner más complicado competir con los equipos que caen de LaLiga Santander”, admite el director general de un histórico de Segunda

El problema de los pepineros es otro, y guarda relación con los excedentes de caja acumulados en años anteriores. El matrimonio Moreno-Pavón decidió invertir hace tres años en acciones de Banco Santander, aunque la tendencia de la bolsa en los últimos años y el desplome sufrido por la crisis sanitaria global amenazan esta apuesta. Las cuentas de 2017-2018 ya incluyeron una corrección de esta inversión, pasando de 23,96 millones a 20,39 millones de euros, que en 2018-2019 se rebajó a 18,26 millones. Al cierre del primer semestre no realizó ninguna nueva corrección, si bien los títulos de la entidad financiera han caído un 44,5% desde el 30 de junio de 2019.

El caso del RCD Mallorca sí se asemeja a los de años anteriores en Real Sporting, CA Osasuna o RC Deportivo. El ascenso a Primera División tras una década de travesía le ha permitido acelerar su saneamiento, con una reducción de su apalancamiento en casi veinte millones desde 2015, hasta situarlo en 6,5 millones. Según explicaban fuentes del club a finales de 2019, el saneamiento completo se produciría al término de 2020-2021, siempre con permiso de las secuelas que deje la crisis del Covid-19.

Los bermellones se impusieron el reto de ganar más de 21 millones este ejercicio para generar recursos suficientes con los que afrontar vencimientos de deuda. Era la primera vez en su historia reciente que podía hacerlo, después de que el grupo inversor liderado por Robert Sarver hubiera capitalizado la entidad deportiva con inyecciones de más de 30 millones de euros. De lo contrario, el plan de viabilidad mantenía la obligación de aportaciones por parte de los accionistas y traspasos de jugadores por necesidad y no por estrategia.

Esta es la tercera vez en dos años que el Mallorca reciba una ayuda al descenso, pues en 2017-2018 recibió la correspondiente por su caída a Segunda B. Las normas de LaLiga establecen que cada equipo debe percibir un mínimo de 1,25 millones de euros por este concepto, que en la actual edición podría ascender a un mínimo de 1,3 millones. En este caso, los cuatro clubes que pasan al fútbol semiprofesional se reparten a partes iguales el 10% del dinero destinado al fondo de compensación, y la cifra apenas difiere de la de 2018-2019 por una simple razón: los Pactos de Viana han reducido del 3,5% al 2,5% el dinero que se destina a alimentar este paracaídas.

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