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BeUP prevé crecer un 14% en 2021 tras invertir seis millones para crecer en Bilbao

La gestora de instalaciones deportivas, que en 2020 redujo su facturación un 54% respecto al presupuesto inicial, abrirá en septiembre su cuarto gimnasio y estudiará oportunidades de expansión en el norte de España.

beup santander

BeUP crece en el fitness español con la mirada puesta en el norte de España. La gestora de instalaciones deportivas abrirá en septiembre su cuarto club en Bilbao, donde ha acometido una inversión de 6 millones de euros. Ese impulso y la normalización de la situación sanitaria se combinan para definir una previsión de crecimiento del 14% en 2021, tras un 2020 en que las ventas cayeron un 54% respecto al presupuesto inicial. “Los propietarios de la empresa tienen oficinas en Cantabria y País Vasco; son plazas en las que nos sentimos cómodos y estudiaremos las oportunidades que puedan surgir”, explica Manuel Abajo, director de operaciones de la compañía, a 2Playbook.

Él es la mano derecha de Fernando San Emeterio, hijo del presidente de la compañía, José Domingo San Emeterio, que en 2014 decidió crear la gestora de instalaciones con el objetivo de abrir una única instalación. “No había vocación de crear una cadena, pero en 2016 surgió la oportunidad; la propiedad está comprometida con el crecimiento a largo plazo, no busca revalorizar el negocio para luego venderlo, sino la continuidad”, asegura Abajo.

Tras un ejercicio complicado por la pandemia, que obligó al cierre de instalaciones, BeUP se acogió a créditos ICO y se apoyó en los fondos propios para capear el temporal. “Hubo una apuesta decidida por este modelo de negocio deportivo y la apuesta de la familia San Emeterio es a largo plazo; por eso firmamos alquileres a varias décadas vista”, recalca.

 

 

La compañía opera tres centros deportivos propios y una concesión administrativa en Santander. En ambos casos, el modelo de centro es de grandes dimensiones y dirigido a un público familiar, con inversiones que oscilan entre los 6 millones de Bilbao y los 9,5 millones que se destinaron a uno de sus clubes de la capital cántabra. “No tenemos un fondo de inversión en el capital que nos condicione en un modelo rígido, por lo que podemos abrir clubes de 3.500 metros, pero también de 5.000 metros cuadrados”, añade.

El motivo por el que la empresa quiere seguir posicionándose en el norte de España, con claro foco en Cantabria y País Vasco, es la facilidad de gestión que aporta esa proximidad no sólo entre centros, sino también con la propiedad, que cuenta con oficinas en ambas regiones. Con todo, Abajo recalca que la expansión no es un objetivo prioritario, como sí lo es “consolidar los centros que tenemos, con la apertura en Bilbao y la reapertura del resto de instalaciones, que nos llevará a lanzar campañas de captación parecidas a las que hacemos cuando un centro abre de cero”.

La empresa ha dejado de ofrecer entrenamiento online, que sí impartió durante la cuarentena, para volver a fiar su servicio a la atención presencial al 100%. “No creemos que cuando todo acabe haya un cambio drástico en los hábitos de consumo y buscamos comportarnos como antes de la pandemia”, recalca. Ello, reforzando los protocolos de limpieza y las medidas de seguridad hasta que el miedo quede definitivamente atrás de cara a 2023”, apunta.

El directivo reconoce que la media de asistencia al club ha aumentado un 20% respecto a antes de la crisis sanitaria. “En el público de hasta 24 años ha aumentado en siete puntos porcentuales; el público que viene es joven y el veterano no lo hace por el factor miedo”, asegura. El club de Burgos cuenta con un 54% de los abonados que tenía antes de la crisis, un porcentaje que en Santander se eleva al 60% y que en el club de El Sardinero ascienda al 100%.

Precisamente en este club es donde se acometerán inversiones para mejorarlo, si bien aún no se ha decidido qué cambios se realizarán. “Queremos reformarlo y estamos reflexionando sobre qué modelo de instalación nos gustaría tener a futuro; su fortaleza es que está junto a la playa, y tenemos que analizar cómo abrirlo hacia el mar”, describe.

No es baladí que los centros deportivos estén analizando cómo abrirse al exterior, especialmente tras una pandemia que ha favorecido la práctica de ejercicio físico outdoor. En ello jugarán un papel clave los técnicos deportivos. “El equipo ha defendido cada plaza y ha trabajado de manera excepcional”, afirma Abajo, sobre una plantilla compuesta por 102 trabajadores directos. Teniendo en cuenta los que se sumarán al equipo de Bilbao y la plantilla externalizada, BeUP da trabajo a 150 personas.

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