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DiR vuelve a buscar oxígeno entre sus abonados con la refinanciación de bonos por un millón de euros

La cadena catalana de gimnasios debe aplazar el pago, que inicialmente vence en junio de 2021. Antes del estallido de la pandemia, su pasivo financiero se elevaba hasta 16,7 millones de euros.

dir gimnasio barcelona

DiR vuelve a buscar oxígeno para su tesorería entre los pequeños inversores. La cadena catalana de gimnasios ha convocado una asamblea general de bonistas y una junta general extraordinaria de accionistas, en la que pedirá a sus inversores aprobar un diferimiento de la fecha de pago y amortización. En total, la empresa propondrá a sus bonistas aplazar un pago de un millón de euros que vence en junio de 2021, según ha podido saber 2Playbook.

Todo empezó en mayo de 2009, cuando DiR emitió bonos por 4,9 millones de euros en tres tramos: por 2,5 millones (serie AC), por 1,5 millones (serie AA) y por 999.000 euros (serie AB). Entre febrero y mayo de 2019 se refinanciaron estas tres series con distintos vencimientos: la primera hasta marzo de 2025, la segunda hasta junio de 2022 y la de menor importe hasta junio de 2021, cuyo pago ahora se busca volver a aplazar.

En total, la matriz de DiR tiene obligaciones no convertibles en acciones por 7,1 millones de euros, la mayoría contraídas con los propios abonados de sus gimnasios, según se desprende de las cuentas de la compañía en 2019. Ello, sumado a las deudas con entidades de crédito y con otras entidades del grupo, supone un pasivo financiero de 16,7 millones de euros a cierre de 2019. Eso sí, las cuentas consolidadas elevaban la deuda financiera neta hasta 19 millones de euros.

Teniendo únicamente en cuenta las cuentas individuales de matriz, la deuda con la banca se elevaba a 7,9 millones de euros, de los cuales 6,8 millones tenían vencimiento en marzo de 2024. Su principal acreedor bancario es el BBVA, con el que tenía comprometidos 3,6 millones de euros en el año previo a la pandemia. De este importe, 2,1 millones de euros se firmaron a través del Institut Català de Finances (ICF). La deuda con Banco Santander es de 2,1 millones de euros, de los cuales algo más de 700.000 euros se firmaron con Banco Popular. Entre los acreedores también está Banco Sabadell, con 885.000 euros, Bankinter, con cerca de 700.000 euros, CaixaBank y Deutsche Bank.

Esta no es la primera refinanciación de bonos que DiR propone a sus inversores desde que estalló la pandemia. El pasado septiembre los convocó para refinanciar 2,5 millones de euros que firmó en 2011 a través de la sociedad Gran de Gracia. Aquel pago vencía en noviembre de 2020, y en su día lo firmó con el objetivo de destinar 300.000 euros a las mejoras del centro DiR Seven y a poner en marcha un nuevo gimnasio, DiR 22@, con una inversión de 2,16 millones de euros, según notificó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (Cnmv). En aquel momento, se emitieron 2.500 valores a valor nominal de 1.000 euros, que pudieron ser adquiridos por socios de los gimnasios y otros pequeños inversores.

En 2020, DiR refinanció 2,5 millones de deuda con bonitas desde una de sus sociedades

Pese a que el saldo de la emisión de bonos de junio de 2011 alcanzó los 2,5 millones de euros que se pretendían captar, el DiR 22@ no llegó a construirse por un problema de licencias, agudizado por el contexto de crisis económica de entonces. El club iba a levantarse en una antigua nave de la empresa Tulers y Encajes, ubicada en la calle Perú, en el entonces emergente distrito tecnológico.  

DiR empezó a recurrir al mercado de bonos en 2003, cuando la compañía emitió obligaciones por dos millones de euros. En 2009 lanzó al mercado una emisión por un máximo de 1.500 obligaciones por 1,5 millones de euros con vencimiento en 2013. Desde entonces, la compañía ha ido refinanciando esta deuda con los bonistas.

El objetivo de DiR era disponer de liquidez para acometer inversiones y, más allá de abrir nuevos centros, modernizar las instalaciones de una compañía fundada en 1979 que ha liderado el sector del fitness en Barcelona por facturación y número de centros.

Además, desde 2016 se ha apoyado en otra palanca de financiación, el crowdfunding, con el que captó 2,3 millones de euros para abrir cinco clubes BDiR, la marca de centros deportivos de menor tamaño y de proximidad que creó para crecer con instalaciones que requieren menos inversión y que se pueden franquiciar.

DiR cerró 2019 en beneficios y con unos ingresos de 50,3 millones de euros, lo que supuso un incremento del 7,4% de la facturación respecto al año anterior, y un resultado antes de impuestos que superó los 700.000 euros. La compañía opera con su marca original de centros de gran tamaño y con YogaOne, BDiR y Jambox, las tres cadenas de franquicias que ha lanzado en los últimos años.

En la actualidad, la cadena opera 76 instalaciones deportivas en España, entre clubes propios y locales franquiciados. Controlada por Ramón Canela, DiR empezó a operar en el sector del fitness en 1979, lo que la convierte en una de las cadenas de gimnasios con más experiencias en esta industria.

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