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La tecnología aplicada al entrenamiento está cambiando nuestras referencias. Europa tiene experiencia y conocimiento, pero debe mirar hacia quienes están acelerando el desarrollo de equipos conectados.

Durante años, hemos viajado a Estados Unidos para descubrir la tecnología que marcaría el futuro del fitness. Pero hoy, mi referencia está en China. Llevo más de veinte años viajando al país, visitando fábricas y asistiendo a congresos, y en los últimos años he observado una evolución exponencial. Buena parte de la innovación tecnológica que buscamos para nuestros centros se está desarrollando allí. Ese cambio obliga a revisar hacia dónde miramos como sector.

El último viaje nos ha permitido constatar de nuevo ese avance de primera mano, visitando fábricas y conociendo equipos de desarrollo. La integración entre maquinaria y software y la rapidez para responder a nuevas necesidades son especialmente sorprendentes, así como la vinculación con el ámbito médico.

La tecnología china va mucho más allá de incorporar una pantalla a una máquina. Hablamos de equipos capaces de registrar el entrenamiento y utilizar esa información para ofrecer un seguimiento individualizado, con el apoyo de la inteligencia artificial. Esto supone un cambio importante respecto a las referencias con las que hemos trabajado durante años.

 

El valor de una máquina dependerá cada vez más de lo que nos permita conocer y mejorar del entrenamiento.

 

El peso y las repeticiones siguen siendo referencias útiles, pero solo para los más jóvenes. En este sentido, medir también la velocidad o la potencia permite obtener una visión más completa de la evolución del cliente o paciente. Esto cobra especial sentido cuando hablamos de salud y envejecimiento activo, ya que necesitamos adaptar el trabajo a cada persona y explicar su progreso de forma comprensible.

Los equipos que registran las sesiones permiten construir un historial y aportar información para ajustar los programas. La inteligencia artificial puede facilitar ese proceso, acompañada del criterio profesional. La oportunidad consiste en convertir los datos en decisiones útiles para quien entrena y también para quien le acompaña.

Europa tiene experiencia en entrenamiento, gestión de centros y atención a perfiles diversos. Y ese conocimiento sigue siendo una gran fortaleza, pero la velocidad de desarrollo de China contrasta con las dificultades que encontramos aquí para introducir novedades. Necesitamos procesos más ágiles, con garantías que permitan avanzar.

Para los operadores, este cambio implica valorar el software y la utilidad de los datos junto a la calidad del equipo. Para el conjunto del sector, exige reconocer que las referencias tecnológicas han cambiado. Tenemos conocimiento para aprovechar esta transformación, pero debemos actuar con más rapidez y estar dispuestos a aprender de quienes hoy están marcando el paso.

 

Andreu Fadó

Fundador y CEO de TecnoSport

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