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De ATP a PGA Tour: el ‘prize money’ lleva los ingresos de Alcaraz y Rahm a niveles récord

Los circuitos profesionales de los principales deportes individuales aumentan sus bolsas de premios para mantener su atractivo de cara a los deportistas. Su hegemonía se ha visto discutida por la irrupción de fondos soberanos de Qatar y Arabia Saudí.

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Carlos Alcaraz y Jon Rahm nunca olvidarán 2023. Sus éxitos sobre la hierba de Wimbledon y del Masters de Augusta no sólo lucirán en sus vitrinas, sino que irán acompañados de dos destacados premios económicos: 2,7 millones de libras (3,2 millones de euros) se ha embolsado el tenista murciano tras su victoria en Londres, por los 3,2 millones de dólares (2,9 millones de euros) que ha ganado el golfista vasco tras coronarse en Georgia (Estados Unidos). Dos recompensas parecidas para dos de los mayores talentos del deporte español en la actualidad. Pero, ¿en qué deporte individual se gana más dinero?

Con apenas 20 años y sin contar otros ingresos como los patrocinios individuales, Alcaraz ya ha logrado amasar vía premios por torneos un patrimonio de 19,6 millones de dólares (17,7 millones de euros), según datos oficiales de la ATP. Supera a veteranos como Roberto Bautista, que a sus 35 años, ha ganado 17,5 millones de dólares (15,8 millones de euros) a lo largo de su carrera, o Pablo Carreño, que ha ingresado 15,2 millones de dólares (13,7 millones de euros) con 32 años. Entre españoles, al actual número 1 del ranking ATP sólo le supera Rafael Nadal, que ha ganado 134,6 millones de dólares (121,8 millones de euros) a lo largo de su exitosa y dilatada carrera. El prize money conjunto del top-10 de tenistas españoles en activo se eleva hasta 214,4 millones de dólares (194,5 millones de euros).

Nadie duda de que, de mantener esta trayectoria, Alcaraz podría convertirse en el tenista español que más haya ingresado en la historia de la raqueta. Ya no sólo por los títulos que potencialmente pueda conseguir, sino también por el fuerte aumento que ha experimentado el prize money en el circuito profesional. Sólo en 2023, la ATP repartirá 217,9 millones de dólares (196,8 millones de euros), un 20,7% más en premios económicos a los tenistas en 2023. Serán 37,5 millones de dólares (33,8 millones de euros) más que en la temporada en vigor. Los principales torneos que se disputan en España fueron en la misma línea: el Mutua Madrid Open incrementó su prize money un 17,2%, hasta 15,4 millones de euros; mientras que el Barcelona Open Banc Sabadell lo elevó un 2,3%, hasta 2,7 millones de euros. 

En lo que respecta a mujeres, las mejores diez tenistas españolas del ranking WTA en activo acumulan una facturación conjunta de 15,6 millones de dólares (14,1 millones de euros). Ello no se explica por un diferente reparto económico por sexos, ya que la mayoría de torneos reparten la misma cantidad para ellos y para ellas, sino por la falta de éxitos deportivos. Paula Badosa, la mejor clasificada, lidera la lista, con 5,8 millones de dólares (5,3 millones de euros). Eso sí, no es la tenista española que acumula una mayor facturación por méritos deportivos: Garbiñe Muguruza, que ha decidido tomarse un año sabático, ha ganado 24,8 millones de dólares (22,4 millones de euros) a lo largo de su carrera. 

La élite del golf, por su parte, no tiene mucho que envidiarle a los mejores tenistas del mundo. El propio Jon Rahm, por ejemplo, ha ingresado 51,3 millones de dólares (46,3 millones de euros) desde que entró en el circuito profesional en 2016, según datos oficiales de PGA Tour. El triunfo en Augusta, su segundo torneo mayor tras el Abierto de Estados Unidos de 2021, ha elevado hasta casi 16,3 millones de dólares (14,7 millones de euros) el prize money recaudado a lo largo de la temporada 2022-23, la más rentable de su carrera. En 2020-21, el golfista vasco había ganado 7,7 millones de dólares (6,9 millones de euros). 

Su palmarés, con 29 años, empieza a acercarse al del golfista español más laureado en activo, Sergio García, que a sus 43 años se calcula que ha ganado cerca de 80 millones de dólares (72,2 millones de euros). El valenciano fue uno de los golfistas que, en 2022, decidió participar en la primera prueba de LIV Golf para luego demandar al PGA Tour por monopolio. 

Los jugadores de golf vieron en el circuito saudí una oportunidad para elevar sus ingresos, ya que anunció un reparto de 25 millones de euros en premios en sus siete primeras paradas, más que el principal evento del PGA, The Players, que se quedó en 20 millones de dólares (18 millones de euros). De hecho, Eugenio López-Chacarra logró embolsarse el año pasado el mayor premio que un español ha ganado en un torneo de golf: 4 millones de dólares (3,6 millones de euros) más un bonus de 750.000 dólares (677.000 euros) por imponerse también en la clasificación por equipos como integrante del Fireballs GC. 

El PGA Tour intentó blindar su hegemonía elevando el prize money de hasta 51 millones de euros para las siete pruebas previstas en 2023, lo que supone alrededor de 8 millones de dólares (7,2 millones de euros) por evento. La contrapropuesta económica a los jugadores, para mantener su exclusividad, tuvo una respuesta aún más contundente por parte de Public Investment Fund (PIF), el fondo soberano de Arabia Saudí, que optó por lanzar una ‘opa’ para absorber el PGA Tour y el European Tour y fusionar ambos circuitos con LIV Golf. El Fondo de Inversión Público Saudí ha acordado invertir 1.000 millones de dólares (903,4 millones de euros) en la nueva sociedad tras haber desembolsado en torno a 1.500 millones de dólares en las ediciones de LIV Golf de 2022 y 2023.  

Una operación prácticamente idéntica siguió, en el pádel, Qatar Sports Investment (QSI), que compró a Damm la mayoría accionarial del World Padel Tour para fusionar este circuito con el que el fondo soberano qatarí lanzó en 2022, Premier Padel. Este segundo circuito ofrecía premios de hasta 525.000 euros en los torneos de máxima categoría. Una cifra que obligó a los dueños de WPT a elevar sus premios de cara a 2022: hasta 500.000 euros se destinaron a los World Masters Final, la antigua Masters Final, y 600.000 euros a los Master, que pasaron a denominarse Big. 

 

De la 'opa' saudí al golf, a la qatarí en pádel

La irrupción de un segundo circuito profesional propició que los mejores jugadores pudiesen más que doblar sus ingresos. Las cinco mejores parejas del mundo en 2022 se embolsaron ese año, en conjunto, 1,3 millones de euros: 715.000 procedentes de los torneos de Premier Padel y 664.000 de los eventos de WPT. La pareja formada por Juan Lebrón y Alejandro Galán, que el año pasado levantó dos de los cuatro Major de Premier Padel y otros dos torneos de menor categoría, así como una decena de trofeos de WPT, se embolsó 350.000 euros, más de la mitad de los cuales, 193.000 euros, procedentes de los eventos impulsados por QSI. 

Les siguen de cerca Franco Stupaczuk y Pablo Lima, con 341.000 euros; o la pareja formada por Fede Chingotto y Juan Tello, que recaudaron más de 285.000 euros. Son cifras que corroboran que el pádel aún es un deporte incipiente, en lo que a profesionalización se refiere, pero que empieza a atraer el interés de grandes inversores dispuestos a elevar significativamente los premios. Ello explica el interés de los jugadores por disputar otros torneos más allá de WPT. 

Otra estrella de la raqueta, Carolina Marín, también hace caja gracias al bádminton. Desde su debut, la ganadora del oro olímpico en Rio 2016, tres veces campeona mundial y hexacampeona de Europa, ha ingresado 1,1 millones de dólares (1 millón de euros). Los torneos en los que participa tienen un budget millonario. BWF World Tour reparte cifras que se mueven entre los 210.000 dólares (189.000 euros) de los torneos de nivel 5 hasta los 2 millones de dólares (1,8 millones de euros) de los de nivel 1. Este año, por ejemplo, Marín ha ingresado más de 109.000 dólares (98,4 millones de euros) por su participación en nueve torneos del circuito. 

La onubense sufre la falta de visibilidad que tiene el bádminton en España. Una de sus rivales, la india Sindhu Pusarla, ha ganado menos en premios, 927.000 dólares (837.000 euros), pero ha logrado situarse como una de las deportistas mejor pagadas del mundo al facturar 28,3 millones de dólares (25,5 millones de euros) entre 2018 y 2022 a través del patrocinio comercial de marcas como Bridgestone, Gatorade, Nokia, Panasonic o Reckitt Benckiser. La brecha de género no afecta al prize money, pero sí a los sponsors. 

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