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La sostenibilidad perdida del Plan ADO: 38 millones al manto de la inversión pública

A través del Consejo Superior de Deportes, el Gobierno ha cubierto el 62% del presupuesto del plan de becas para este año, asegurando la recepción de las ayudas por parte de los 189 deportistas becados.

piraguismo ado tokio2020

Transformarse para ser sostenible. Este es el objetivo del Plan ADO para los ciclos olímpicos venideros. Lo que en un comienzo fue un programa exitoso y revolucionario, se ha convertido con el paso de los años y de las décadas en un proyecto obsoleto. Y no por su fondo, sino por su forma. El Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), se ha visto obligado a aportar 16,1 millones de euros en los últimos tres años para que se puedan cubrir las ayudas que perciben 189 deportistas españoles que sueñan con triunfar en Tokio. El CSD ha cubierto el 62% del presupuesto del programa sólo de 2020, con el fin de que ningún deportista se quede sin su prestación, que oscila entre los 5.000 y los 60.000 euros.

¿Cómo conseguir captar esos recursos por vías privadas? ¿Qué necesidades tiene el olimpismo español en su gestión para triunfar en la competición? ¿Cómo renovar un plan que no ha cambiado su modelo desde su creación en las Navidades de 1987? Estas y otras son las cuestiones que tiene sobre la mesa el nuevo director general del Plan ADO, José Antonio Fernández Herrero, nombrado este pasado mes de septiembre.

Para explicar el rumbo cambiante y la pérdida de músculo financiero del proyecto, primero resulta necesario descifrar quiénes lo promueven. En resumidas cuentas, el Plan ADO cuenta con tres patas y un concepto claro: impulsar el éxito de los deportistas olímpicos en los Juegos con la colaboración público-privada. Esas tres vías que gestionan y riegan con dinero esta planta de 33 años son Radio Televisión Española (Rtve), los socios principales del proyecto -CaixaBank, Telefónica y Loterías y Apuestas del Estado- y hasta siete empresas patrocinadoras: Coca-Cola -patrocinador centenario del COI-, Allianz, Correos, Damm, Idilia Foods -matriz de marcas de alimentación como Cola Cao y Nocilla-, Leche Pascual y Viajes Barceló. Todas ellas con el apoyo del Comité Olímpico Español (COE), canal de comunicación directo con el COI.

Ahora, una de esas patas del deporte olímpico está gravemente lesionada. Rtve, con pérdidas por valor de 50 millones de euros para 2020, no tiene capacidad para aportar la mitad o más del presupuesto, tal y como lo hacía antaño. De hecho, es probable que no aporte ni un euro en el proyecto en 2021, una vez se aplazó la cita por la Covid-19. Ahí reside, en la flaqueza actual del ente televisivo público, la principal razón por la que el Gobierno ha entrado en el plan con tanta urgencia e influencia.

No en vano, en este último ciclo que finalizará el próximo verano en Tokio, el CSD habrá cubierto el 38% de los 38 millones de euros en becas que se han repartido desde 2017. Rtve ha aportado 3,5 millones de euros, un 87% menos que para Pekín 2008 (28,8 millones de euros). El resto del dinero ha llegado por parte de los socios, que han facilitado 10,3 millones de euros, y del banco de empresas patrocinadoras, con 8,3 millones de euros.

 

El acumulado: 382 millones de euros desde su creación

Una cifra que explica a las claras la importancia del Plan ADO en los éxitos del deporte olímpico español desde Barcelona ’92 son los 381 millones de euros que ha recibido el proyecto en sus tres décadas de vida. Como podría resultar lógico, el primero fue el mejor. Es decir, el presupuesto para los Juegos de Barcelona alcanzó los 1.200 millones de pesetas, lo que hoy se traducirían en 79 millones de euros, la cifra más alta de siempre. Para Atlanta’96, la cifra cayó más de la mitad: 33 millones de euros.

Con el boom de los 2000 fue cuando se consolidó el modelo con presupuestos que fueron desde los 42 millones de euros para el ciclo 1997-2000, en el camino a Sídney, hasta los 57 millones de euros que percibieron los deportistas olímpicos para preparar y conseguir 19 medallas en Pekín 2008. Cuatro años antes, las becas para Atenas 2004 fueron de 46 millones de euros y se logró una presea más. En Grecia fue cuando más cerca estuvo el olimpismo español de alcanzar la histórica cifra de 22 medallas -13 de ellas de oro- de Barcelona ’92. Un antes y un después para el COE y el deporte nacional.

Ya en Londres 2012 comenzó a evidenciarse uno de los grandes problemas del proyecto. Para los últimos Juegos realizados en Europa, se repartieron 51,3 millones de euros. ¿Qué diferenció el presupuesto del Plan Ado de Pekín con el de Londres? La aportación de Televisión Española. El grupo audiovisual, que hasta ahora tenía el monopolio para la retransmisión de los Juegos, rebajó a casi la mitad su aportación. Pasó de dar 28,8 millones a 16 millones de euros. En el camino a Río 2016, ya sólo aportaba 4 millones de euros, y medio millón menos ha aportado en el último ciclo.

Y ahora llega la crisis, y será más complejo lograr que las empresas aporten tanto como hasta ahora. La partida de ingresos por patrocinios ha crecido de los 4,8 millones de euros en Pekín, a los 8,3 millones de euros en el ciclo 2017-2020.

Gracias a ello, también, los 189 deportistas becados para Tokio 2020 han podido percibir sus becas. Unos 9 millones de euros anuales reparte el proyecto. La pasada semana, la secretaria de Estado para el Deporte y presidenta del CSD, Irene Lozano, quiso tranquilizar a los atletas olímpicos, a los que les dijo que las becas “están garantizadas íntegramente”. “Vosotros solo tenéis que pensar en vuestra preparación, que nada os distraiga”, agregó la ejecutiva.

El nuevo director aseguró, por su parte, que el plan de Rtve es “continuar”. “Es socio fundador, la madre del proyecto. Ha afirmado que seguirá apoyando al Plan ADO, reforzando el plan de comunicación, y creo que es una puerta muy importante para que los patrocinadores estén presentes en un medio que todavía tiene un impacto social importante”, agregó.

Y el dirigente también dio su opinión particular: “Lo que defiendo es que la aportación mayoritaria del programa ADO tiene que ser de aportaciones privadas porque es lo que le da sentido. Y para eso, ADO tiene que ser útil y atractivo para las marcas”. Ese es el camino hacia la sostenibilidad. El éxito olímpico, una vez más, pasa por manos públicas… pero también privadas.

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