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Los Juegos de Tokio 2020 necesitarán un rescate público de 670 millones por la puerta cerrada

Aunque en el mejor de los casos los Juegos Olímpicos se disputarían con aforo limitado y exclusivamente formado por aficionados locales, el comité organizador ha decidido retrasar la decisión hasta el último momento.

Tokio2020. Fuente: COI.

Tokio 2020 necesitará un rescate público para compensar los ingresos por ticketing si finalmente los Juegos Olímpicos se disputan a puerta cerrada. La factura pública se elevaría a 90.000 millones de yenes (674,2 millones de euros), según informa el Financial Times, a partir de las últimas cuentas disponibles y anunciadas por el comité organizador.

La entidad ha seguido presupuestando ingresos por la venta de entradas, y de ahí que sea necesaria una inyección de recursos públicos para hacer viable la cita olímpica y coser ese roto económico que supondría la puerta cerrada.

De hecho, hoy día se prevé que esa partida sea la principal línea de ingresos ordinarios. De los 163.000 millones de yenes (1.480 millones de euros) que prevé facturar entre los ingresos de marketing, la contribución del COI, la venta de entradas y otros ingresos, los ingresos presupuestados en taquilla representan más de la mitad del negocio ordinario, un 55%.

 

 

Que el comité organizador continúe incluyendo en su presupuesto el negocio vinculado al ticketing indica que la entidad aún tiene la expectativa de poder disputar la cita olímpica y paralímpica con los estadios y pabellones llenos. Ahora bien, ya se ha comunicado que la decisión final no se tomará hasta último momento y, en el mejor de los casos, sólo se permitirá el acceso a los aficionados locales. La última decisión se tomará antes de final de mes.

Al respecto, el ministro encargado de los planes antiCovid del Gobierno, Yasutoshi Nishimura, ha anunciado este miércoles que se establecerá un límite de aforo de 10.000 personas a los recintos deportivos a partir de julio, lo que implica directamente a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Esta medida endurece todavía más las restricciones de público, que hasta ahora estaba fijada en un 50% del aforo en las grandes instalaciones y de 5.000 personas en las restantes. Esto significa que, por ejemplo, en el Estado Olímpico se pasaría de poder dar entrada a 34.000 espectadores -sobre un total de 68.000 asientos- a sólo 10.000.

En los últimos meses se han publicado numerosos informes sobre la viabilidad de la cita olímpica, el impacto económico de celebrarla sin público o sólo con aficionados locales, y el golpe que supondría cancelar el evento. Según las estimaciones hechas el pasado mayo por el Instituto de Investigación Nomura, cancelar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio de este verano podría costar a Japón unos 1,81 billones de yenes (13.560 millones de euros).

Aunque la competición deportiva se celebrase sin público, generaría unos beneficios de 1,66 billones de yenes (15.240 millones de euros), unos 146.800 millones de yenes (1.350 millones de euros) menos que si se celebra con la presencia de espectadores del país, según las estimaciones de la entidad.

El instituto ha advertido, no obstante, que la factura que tendría que asumir el Gobierno de Japón sería aún mayor si se declara un nuevo estado de emergencia para hacer frente a un repunte de casos después de la celebración de los Juegos. 

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