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Núñez (Gipuzkoa Basket): “La ACB tiene que avanzar en un ‘fair play’ financiero como el de LaLiga”

El presidente del club donostiarra, que ha descendido a LEB Oro este año, sostiene que desde liga y federación se están haciendo esfuerzos por avanzar en el control del gasto y que, aunque sea de forma lenta, llegarán para mejorar la salud del ecosistema.

nacho nuñez gipuzkoa basket

Gipuzkoa Basket se ha convertido en el equipo ascensor del baloncesto español, una dinámica que quiere romper. Su presidente, Nacho Núñez, ha cumplido su segunda temporada al frente del club, saldadas con un ascenso, un descenso, una pandemia y una batalla judicial con la ACB por su inscripción, todo ello con la deuda y el proyecto heredado de anteriores juntas.

Ahora el club inicia una nueva etapa en la que está dispuesto a sacrificar volver a la ACB en 2021-2022 para regenerar su proyecto deportivo y económico y, así, cumplir con su filosofía. Núñez asegura que “la ACB y el baloncesto español debe avanzar hacia un fair play financiero que limite el gasto en base a los ingresos” y que esta es “la única vía para quebrar la rueda de endeudamiento perpetuo y pérdidas recurrentes”. En definitiva, seguir la estela de LaLiga.

 

Hace años que vienes comentando la necesidad de trabajar en la sostenibilidad económica en el baloncesto. ¿Hay voluntad en la ACB para avanzar en esta vía?

A nivel ejecutivo, sabemos que tienen voluntad de avanzar, pero es un proceso lento por el régimen asambleario de la liga. No es que sea algo negativo, sino que implica poner de acuerdo a muchos clubes y es un trabajo costoso, pero es algo que llegará. También desde la Federación Española de Baloncesto (FEB) hay voluntad de introducir cambios.

 

¿Se debe permitir que algunos clubes tengan más de veinte jugadores con un gasto tan elevado sin control económico?

Tenemos que seguir el ejemplo del fútbol. Es verdad que su gran salto llegó con la venta unificada de derechos audiovisuales, pero esa estrategia no habría funcionado sin un control estricto del gasto. Es más, tampoco lo habría hecho el control financiero si no hubiera estado ligado a la capacidad real de generar ingresos de cada club. Tenemos que avanzar hacia un fair play financiero porque es la única vía de tener clubes sanos, que no haya un endeudamiento perpetuo y pérdidas recurrentes.

 

"Hay voluntad de avanzar, pero el modelo asambleario hace que haya que poner de acuerdo a muchos clubes"

 

¿Es ético que los clubes pidan un rescate al CSD sin haber intentado siquiera limitar el gasto en plantilla durante la temporada?

No creo que haya que valorar el componente ético o no, son cuestiones distintas con otro trasfondo. Las ayudas se piden por la pérdida de ticketing y abonos y los ingresos que se ha impedido generar y la ACB está haciendo un gran trabajo en ese sentido. La cuestión del gasto es un debate de mayor calado sobre el futuro del baloncesto como sector. Nosotros asumimos gastar lo que creemos que podemos y convivimos con ello, aunque descendamos. Pero es verdad que estás tremendamente limitado para hacer cambios y es frustrante. Hay que acabar con ese modelo. 

 

Félix Sancho, presidente de Hereda San Pablo Burgos, dijo en una entrevista con 2Playbook que competir en la ACB siempre tendría techo sin control económico. ¿Lo compartes?

Sin duda. Nuestro proyecto de la temporada 2021-2022, de entrada, no tiene como objetivo el ascenso para buscar estabilidad financiera y deportiva. No es sostenible tener estructuras como las del Madrid o el Barça, aunque también les entiendo y, mientras no haya un control, todos quieren ganar si se lo pueden permitir.

 

¿Es viable armar un proyecto con esa capacidad de gasto y pérdidas que intente ser rentable a medio plazo sin la estructura de un club de fútbol detrás?

No. Ni es viable, ni es sostenible. Pero tampoco lo es en el fútbol. El caso más evidente es el Dépor, que tuvo su época dorada cuando no había control del gasto y ahora está en Segunda B y con unos problemas financieros tremendos. En baloncesto, directamente, igual desapareces. Para mí, hay tres clubes de mérito como Tenerife, Burgos y Obradoiro, con proyectos saludables, independientes, con ciudades comprometidas y que han sabido exprimir que en su territorio no hay fútbol de Primera División. Y, aun así, lo tienen muy difícil para competir en ACB.

 

¿Cómo se puede aumentar la base de aficionados en una ciudad y una región tan congestionada de oferta deportiva?

En nuestro caso llevamos años con una estrategia para recuperar aficionados, pero la puerta cerrada de la pandemia ha sido un golpe muy duro. El plan pasa por estar presentes en los colegios, en el tejido asociativo deportivo de la ciudad. Tenemos que generar identidad y cuidar la cantera, y eso también incluye la apuesta por tener referentes locales como Oroz, Motos u Olaizola. Solo Joventut tenía más jugadores locales que nosotros el año pasado.

 

¿Para el aficionado supone un desgaste la rueda de ascensos y descensos, se pierde la ilusión y la conexión con el proyecto?

Sin duda. Llevamos un ciclo de ascensos y descensos que no ayudan a tener estabilidad. Evidentemente, un ascenso siempre une, pero luego no logramos mantenernos. También es cierto que conseguir la permanencia este último año, con todas las trabas para ser ACB y haciendo la plantilla a mediados de agosto, habría sido increíble, pero tenemos que mirar a medio plazo, incorporar nuevos perfiles al club y definir un rumbo. Son cambios profundos, pero necesarios, porque a partir de ahí es cuando podemos convencer al aficionado.

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