Si cada club entendiera que invertir en crear grandes iconos también es invertir en su sostenibilidad económica, la Liga F sería mucho más fuerte.
Advertencia: Este artículo de opinión que vas a leer no está redactado por una IA, está redactado por un humano. Por un humano publicitario y consultor de marcas y clubes de fútbol, llamado Javi del Río.
En los últimos años se ha hablado mucho del crecimiento de la Liga F. Se han firmado acuerdos, han llegado patrocinadores -alguno de telefonía un poco raro que no puso un duro…- y se han anunciado inversiones con la promesa de convertir el fútbol femenino español en una referencia mundial. Hace unos días, el fondo de inversión que lidera el gran Pau Gasol anunció que invertía 55 millones.
Sin embargo, hay una realidad que no podemos ignorar: una liga no se construye únicamente con dinero. Se construye con identidad, con competitividad, con relato y, sobre todo, con grandes iconos.
Una liga sin iconos es una liga débil desde el punto de vista mediático. Los aficionados no solo siguen escudos; siguen historias, personalidades y jugadoras capaces de conectar con el público. Las grandes estrellas son las que venden entradas, generan audiencias, atraen patrocinadores y hacen que los niños y niñas quieran vestir una camiseta concreta. Sin ellas, una competición pierde atractivo y capacidad para crecer.
La gente va a los estadios a ver iconos, a ver famosas jugar de cerca. La gente quiere la foto con los iconos, quiere la camiseta de los iconos.
Cada futbolista de primer nivel que abandona la Liga F hace que nuestro campeonato sea un poco más pobre en contenido, tanto deportiva como comercialmente
A esto se suma otro problema evidente: cuando una liga tiene un único equipo que gana de manera casi sistemática, el interés competitivo disminuye y el contenido es mucho más pobre; no olvidemos que el fútbol es contenido. El dominio del FC Barcelona Femení ha sido fruto de un trabajo extraordinario y brillante. Desde aquí, mi enhorabuena a quienes han desarrollado la gestión, pero también ha puesto de manifiesto la enorme distancia estructural que existe con el resto de clubes. La emoción es uno de los grandes motores de este maravilloso deporte y, cuando el desenlace parece escrito de antemano, el producto pierde valor.
El reto más preocupante, desde mi humilde opinión, llega ahora. Las grandes estrellas del FC Barcelona Femení empiezan a marcharse hacia Inglaterra. La Liga F sin Putellas es menos Liga F. La Women's Super League no solo ofrece salarios competitivos; ofrece un proyecto global, una competición que ha entendido que el espectáculo necesita referentes y que esos referentes deben ser protegidos y potenciados. Cada futbolista de primer nivel que abandona la Liga F hace que nuestro campeonato sea un poco más pobre en contenido, tanto deportiva como comercialmente.
Es aquí donde creo que debemos cambiar el enfoque del debate. El futuro de la Liga F no depende solo de un fondo de inversión. Depende, sobre todo, del trabajo que realice cada club y del relato 360º que cree. No basta con esperar que llegue financiación externa para solucionar los problemas. Cada entidad debe construir una estructura profesional capaz de desarrollar talento, comunicarlo, convertir a sus jugadoras en referentes y generar una marca propia.
El apoyo de Pau Gasol al fútbol femenino va a ayudar, y va a ayudar mucho, pero el dinero solo no hace milagros. Claro que ayuda, y ayuda mucho, pero luego está el potencial de profesionalización 360º que tenga cada club para saber escalar ese dinero.
Los iconos no aparecen por casualidad. Se crean mediante una estrategia de comunicación, marketing, proximidad con la afición y una apuesta decidida por profesionalizar todas las áreas del club. Una jugadora puede ser una gran futbolista, pero también una embajadora, una inspiración para las nuevas generaciones y un activo comercial que genere recursos para su entidad.
Si cada club entendiera que invertir en crear grandes iconos también es invertir en su sostenibilidad económica, la Liga F sería mucho más fuerte. Porque esos iconos atraerían más patrocinadores, aumentarían las audiencias, impulsarían la venta de entradas y fortalecerían el vínculo con los aficionados.
La Liga F tiene talento. Lo que necesita es convertir ese talento en un producto atractivo y competitivo que la gente quiera ver. No se trata únicamente de repartir dinero, sino de construir un ecosistema en el que todos los clubes sean capaces de generar valor.
El verdadero crecimiento de la Liga F llegará cuando cada club asuma la responsabilidad de crear sus propios iconos, fortalecer su estructura y entender que el futuro del fútbol femenino se construye desde dentro. Solo entonces podremos hablar de una liga realmente fuerte, competitiva y preparada para competir con las mejores de Europa.
Añadir 2Playbook como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

