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La industria del deporte, ante el reto de recuperar un tercio del negocio perdido en 2020

El tejido asociativo y empresarial vinculado a la actividad física mueve más de 15.000 millones de euros en España cada año, pero el Covid-19 amenaza con comerse más de 4.600 millones.

industria deporte covid

Como todo atleta que se marca sus objetivos para cada temporada, el deporte español sabe perfectamente qué resultados puede dar por buenos en el corto y medio plazo. Víctima del confinamiento, primero, y la distancia social, después, la industria asume que el gran reto en 2021 estará en recuperar el tercio de la facturación que muy probablemente se va a evaporar este año. Es el primer gran golpe para un sector que en 2018 logró rebasar los 15.000 millones de euros de facturación y que, en 2019, a falta de datos definitivos, pudo consolidarse por encima de ese umbral.

Los dos pilares que han marcado el crecimiento de esta actividad han sido la alta competición -especialmente el fútbol, que ha aportado más de 1.000 millones extra desde 2015- y el crecimiento de los gestores de instalaciones deportivas. Y estos son los segmentos que más están sufriendo las consecuencias del control de rebrotes del Covid-19, pues les ha obligado a renunciar a importantes líneas de negocio o limitar de forma importante los aforos.

Con el impacto añadido que eso acaba teniendo en el retail, el otro gran pilar de la industria, y que sufrió el cierre de tiendas y ahora podría afrontar una contracción del gasto si no se retoman las competiciones en categorías escolares y aficionadas. “Aquí lo importante es la predisposición de los padres a que sus hijos e hijas participen en este tipo de torneos en función del riesgo”, matiza Jaume Garcia, catedrático de Economía del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) e Investigador Principal del Centro de Investigación en Economía y Salud (Cres).

Los expertos estiman que la facturación de la industria deportiva bajará entre un 30% y un 40% interanual

En su opinión, “la crisis sanitaria va de la mano de una crisis económica, y hay una relación entre la evolución de las condiciones macroeconómicas y las altas y bajas en los gimnasios. La gente tiene menos recursos y menos disposición a gastar, aunque no se haya visto afectada laboralmente por la crisis”.

La incertidumbre es absoluta y, como explicaba hace unos días el consejero delegado de BeOne, Roberto Ramos, “comenzamos un forecast del presupuesto 2020, pero finalmente nos dimos cuenta que estábamos haciendo un esfuerzo inútil”. “Respecto a 2021, me temo un primer semestre muy duro y por lo tanto un año de sufrimiento y de números por debajo del 2019”, añadía. Es una situación similar a la dibujada en LaLiga, cuyo presidente, Javier Tebas, explica que los clubes habrán perdido 1.000 millones de cifra de negocio entre 2019-2020 y 2020-2021. En el caso del retail, y a la espera de datos más ampliados, la caída del negocio fue superior al 50% en los meses del estado de alarma.

De momento, los únicos que se han atrevido a pronosticar cuál será el impacto son el Consejo Superior de Deportes (CSD), la Fundación España Activa y la Asociación del Deporte Español (Adesp). Según sus estimaciones, el virus provocará una caída del 38,5% de los ingresos respecto al presupuesto original de 2020, bajando de 11.900 millones a 7.400 millones de euros si no se tiene en cuenta al fútbol profesional. Es un análisis muy próximo al de Garcia, quien apunta que “el Covid-19 tendrá un impacto el 30% y 40% de los ingresos del deporte español, en función de la situación de recuperación que se dé en 2021”.

Es un retroceso mucho mayor que el previsto para la economía -entre un 10,5% y un 12,6%, según el Banco de España, y la razón no es otra que el deporte es un producto perecedero mayoritariamente. Es decir, que los ingresos que no se hayan producido sobre todo entre marzo y junio difícilmente podrán recuperarse el resto del año, pues se trata de cuotas mensuales al gimnasio, competiciones que ya no se disputarán en 2020 o patrocinios que han quedado suspendidos o rebajados ante el nuevo contexto.

En cuanto al tiempo que tardará en recuperarse los volúmenes de ingresos de 2019, el consenso es que la normalidad no llegará hasta 2022, y siempre sujeto a la evolución del virus y la aprobación de una vacuna fiable. La mayoría de entidades se ha acogido a los expedientes de regulación temporal de empleo (Erte) para transitar por este periodo sin comprometer aún más su viabilidad, razón por la que el estudio avalado por el Gobierno intuye una pérdida del 31% del empleo, que en el último lustro no había dejado de crecer y ya rondaba los 200.000 trabajadores, de los que sólo unos 162.400 son remunerados.

Pero, ¿cuál era la radiografía de la industria del deporte en España antes de la mayor crisis en 75 años? El sector encaraba un 2019 que debía suponer su cuarto año consecutivo de crecimiento, tras avanzar un 9,4% interanual en 2018, hasta 15.691,34 millones de euros, según el INE. De este importe, un 36,7% (5.853 millones de euros) correspondió a clubes deportivos, especialmente los de LaLiga y ACB, que generaron un 9,2% más respecto al año anterior.

También venía creciendo con fuerza el número de gestoras de instalaciones deportivas y gimnasios, donde conviven desde clubes de golf o tenis, a grandes complejos concesionales y centros privados. Las cadenas de gimnasios volvieron a crecer tras un 2017 a la baja por la presión de precios de los low cost, ya que en 2018 vendieron un 4,1% más, hasta 682,24 millones de euros. Las gestoras, por su parte, crecieron a un ritmo idéntico, hasta 2.437 millones de euros.

Las empresas que funcionan bajo el código de otras actividades deportivas facturaron un 12,1% más, hasta 1.458,5 millones de euros. Es un crecimiento muy superior al de los establecimientos especializados en artículos deportivos, que aceleraron su crecimiento con una mejora interanual del 5,9% en 2018, hasta 5.020 millones de euros de facturación. Por el contrario, las ventas de los fabricantes de equipamiento específico retrocedieron un 5,7% interanual y se situaron en 241,02 millones.

Pese al crecimiento del negocio, los datos del INE revelan una reducción del excedente bruto de explotación, que cayó un 3,2% entre 2017 y 2018, hasta 1.800 millones de euros. Los clubes deportivos aportaron el grueso de este margen, con 559 millones, si bien son 170 millones de euros menos que en el ejercicio anterior. El fitness, por su parte, ya genera un mayor excedente que el generado por los retailers deportivos.

El sector encaraba un 2019 que debía suponer su cuarto año consecutivo de crecimiento, tras avanzar un 9,4% interanual en 2018

Una de las razones que explicarían la caída de la rentabilidad es que el gasto en personal creció a un ritmo superior al del negocio, con una subida interanual del 9,9%, hasta 5.020 millones de euros. Algo más del 50% de esta partida fue asumida por los clubes, en especial por los de LaLiga. Ahora bien, las instalaciones deportivas superaron por primera vez los 1.000 millones de euros por este concepto, mientras que los gimnasios destinaron 242 millones, las cadenas de tiendas otros 712 millones y los fabricantes 46 millones.

Este incremento tiene que ver con el personal ocupado, con 196.587 personas, que representan un aumento del 3,1% entre 2017 y 2018. Ahora bien, y como muestra del peso que tiene el voluntariado, el personal realmente remunerado se mantuvo estable en unas 162.400 personas. Es más, el personal remunerado equivalente a tiempo completo descendió un 0,9%, hasta 108.357 profesionales, mientras que el número de horas trabajadas por estos cayó un 1,2%, hasta 195.149 horas.

En términos de inversión, el descenso fue del 12,6% y se situó en 1.417,18 millones de euros. El mayor retroceso de produjo en la inversión en terrenos y bienes naturales, con un desplome del 74,6%, hasta 74,14 millones de euros. Una explicación sería la compra del Wanda Metropolitano por parte del Atlético de Madrid.

También retrocedió el presupuesto para activos materiales, que se contrajo un 16,2% y se situó en 874 millones de euros. Por contrario, se incrementó un 71,7% la inversión en instalaciones técnicas (230,9 millones) y se dobló la partida para maquinaria y utillaje (190,9 millones). Por sectores, las gestoras de instalaciones deportivas y los clubes copan casi el 90% de la inversión.

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