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‘Low cost’: freno a la expansión y ampliaciones de capital para sobrevivir a una pandemia

Las cadenas que han apostado por precios bajos como pilar de su oferta se han visto obligadas a levantar el pie del acelerador en 2020. Ahora buscan volver a ser uno de los ‘drivers’ del crecimiento del sector, como ya lo fueron durante la última crisis.

La crisis de la Covid-19 ha frenado en seco los planes de las cadenas de gimnasios en el que apuntaba a ser el mejor año de la historia para el sector y, en especial, para el low cost. Los principales players del segmento tenían comprometidas más de cuarenta aperturas en el país en 2020, con Viva Gym, Altafit, DreamFit y Basic-Fit a la cabeza. Sólo Synergym ha cumplido las perspectivas marcadas para el último año: abrir una decena de gimnasios.

Es la excepción a la norma. Altafit tenía en marcha más de diez aperturas que no ha podido realizar, mientras que Viva Gym preveía superar esa cifra, de la que se ha quedado lejos. No ha quedado otra, tras el parón a la actividad a mediados de marzo. Cerrar centros, compensar abonos, congelar tarifas y hacer frente a la pérdida de clientes ha concentrado el interés de los directivos del sector en el día a día. Cuidar la tesorería se convirtió en uno de los objetivos fundamentales, junto a la fidelización de clientes y la prestación de servicios digitales, que en tiempos pre-pandemia no había despertado interés de prácticamente ningún operador.

La realidad es que el freno al negocio llegó en un momento de fuerte apalancamiento por parte de estas compañías, que habían lanzado una fuerte ofensiva en busca del liderazgo en implantación en el país. La entrada de fondos de inversión en el capital de Viva Gym o Altafit, entre otras, exigía este crecimiento durante el ciclo de inversión de sus nuevos socios, y la Covid-19 llegó en un momento en que los gastos por amortizaciones estaban en máximos.

A eso se suma que estas cadenas, a diferencia de las que operan en el segmento concesional, no han tenido derecho a compensaciones reconocidas en el Real Decreto de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del Covid-19. Y está por ver cómo, cuándo y cuánto supondrán para estas empresas los distintos paquetes de ayudas directas que el Gobierno y las comunidades autónomas han ido anunciando. Ante esta larga espera, algunos gigantes del sector han podido contar con el apoyo de los accionistas, que han preservado la continuidad de las operaciones mediante inyecciones de recursos.

Las principales cadenas de bajo coste en España superaban los 200 millones de euros de facturación antes de la pandemia

La duda que queda ahora es si el low cost volverá a ser el gran beneficiado de la esperada recuperación económica post-pandemia, como ya ocurrió en la última recesión. Este modelo, que entró en España en 2009 de la mano de la alemana McFit, creció a buen ritmo hasta 2015 y captó el interés de los fondos de inversión, que a partir de 2017 posibilitó la firma de operaciones corporativas, hasta entonces reservadas al segmento concesional. El segmento incluso fue sofisticando su propuesta y elevando los precios, como AltaFit, que debutó en el sector con tarifas que rozaban los 20 euros mensuales y ahora están cerca, o incluso supera, los 30 euros.

La propuesta de precios competitivos atrajo al público que, en tiempos de crisis, decidió cambiar su gimnasio de precio mid-market por un bajo coste que se ajustaba a su bolsillo y planteaba una propuesta de valor atractiva. A eso se le sumaba su implantación a pie de calle en todo tipo de barrios, aprovechando la alta disponibilidad de locales que dejó la reestructuración del sector financiero. Ahora, su principal carta seguirá siendo el precio, pero también su adaptación a los entornos digitales para fidelizar a ese público y volver a recuperar a los clientes que se han dado de baja en los últimos doce meses.

Cuatro operadores low price (aquellos con una tarifa mensual inferior a 30 euros) figuran en el top ten de cadenas con más gimnasios en España: Viva Gym, Altafit, Basic-Fit y McFit. En total, los ocho principales operadores de este segmento suman en torno a 300 gimnasios en el país, lo que representa un 20% de la red de gimnasios de los cincuenta principales operadores de España.

viva gym ok

Hasta el estallido de la pandemia, Viva Gym Group era uno de los líderes del sector del fitness en lo que respecta al volumen de negocio en España y Portugal, con una facturación que superaba los 76 millones de euros, según sus cuentas anuales. La pandemia ha reducido su negocio un 40% y ha trastocado sus planes de expansión, aplazándolos hasta 2021-2022, pero la apuesta de los principales accionistas por la cadena se ha mantenido o, incluso, reforzado.

Ante la caída de las ventas, los inversores han aportado 18,3 millones de euros vía préstamos para dar aire a la cadena, como adelantó 2Playbook. Está por ver si esa deuda se capitalizará o se devolverá, pero sin duda da un respiro a una cadena que ha crecido a un elevado ritmo en los últimos años. Ello ha provocado un fuerte nivel de endeudamiento, con compromisos bancarios que ascendían a 93 millones de euros en 2019, un 86% más que en el año anterior. Pero también sacrificar la rentabilidad a corto plazo, con unas pérdidas de 11,6 millones de euros.

Una de las losas de todas estas cadenas son los alquileres comprometidos, pues no todos los caseros se han avenido a negociar rebajas. En su caso, los compromisos por arrendamientos alcanzan los 231 millones de euros a futuro, con un gasto anual que ronda los diez millones de euros, según se desprende de las cuentas de la compañía. Aunque Viva Gym no pudo acometer el plan de aperturas que tenía previsto para 2020, sí consiguió completar el rebranding de sus últimas adquisiciones y sumar algunos centros en España. Pese a que también cerró un club en Jerez, la dirección sigue en posición compradora y permanece atenta por si surgen oportunidades de crecimiento vía orgánica o mediante adquisiciones.

A cierre de año, operaba 53 clubes en el país y 44 en Portugal a través de Fitness Hut, la cadena que adquirió en 2018 para convertirse en el principal operador de gimnasios multiservicio de la Península Ibérica. En otoño de 2019, meses antes de que estallara la pandemia, adquirió por 37,7 millones de euros Duet Fit, lo que le permitió sumar trece instalaciones en Barcelona y su área de influencia.

Para hacer frente a la Covid-19, la compañía recurrió a los expedientes de regulación temporal de empleo (Erte), negoció con los propietarios de los locales para reducir el precio del alquiler, frenó las inversiones con la excepción del gasto de mantenimiento y la tecnología, y recibió préstamos con el aval del Gobierno (ICO) por siete millones de euros en mayo.

“No esperamos empezar a recuperar el negocio hasta septiembre, pero será una carrera de fondo; ahora nuestra preocupación es recuperar el nivel económico para que el modelo vuelva a ser rentable otra vez”, afirma Juan del Río, consejero delegado de Viva Gym. En paralelo, la cadena está trabajando en “reforzar la propuesta de valor, anclada en pilares como un amplio horario de apertura, un buen precio, ubicación premium de los gimnasios, amplia oferta de actividades dirigidas y, especialmente desde el estallido de la crisis, la seguridad en el gimnasio”.

altafit

La crisis de la Covid cogió a Altafit con trece aperturas en el road map y un plan inversor de hasta 15 millones de euros para acometer su ambiciosa expansión. El año 2020 iba a ser en el que la cadena diera un fuerte impulso a su crecimiento, pero la pandemia obligó a aplazar los planes, frenar el ritmo y cuidar la tesorería. “Seguiremos adelante, pero tenemos que hacerlo con el principio de prudencia y, si hay que aplazar algún proyecto, se aplazará”, reconoce José Antonio Sevilla, director general y fundador de la compañía.

Pese a todo, la compañía ha puesto en marcha cinco instalaciones en Barcelona, Madrid, Pamplona y Cáceres, ha anunciado la inauguración de su primer The Boxer Club a pie de calle y ha completado el rebranding de su centro en la Plaza del Sol de Madrid, que dejó de operar con la marca premium Myst para que empiece a hacerlo como Altafit. Aún tiene diez aperturas en proceso, con vistas a abrir a lo largo de este año o incluso más adelante. “Están firmadas y abriremos, pero no hay prisa”, reconoce el directivo.

Respecto al repliegue de su marca para el segmento alto, que también cerró en Cantabria, Sevilla afirma que ha aparcado el desarrollo de esta marca para centrarse en su producto principal, que ya opera ochenta instalaciones, a las que se añade el Myst de Murcia, gestionado por un franquiciado y que sí seguirá operativo tras rechazar pasar a operar con la marca Altafit.

El hecho de que la Comunidad de Madrid sea la principal área de influencia de la cadena, donde opera el 33% de su red, ha sido fundamental para que la empresa evitara una caída del negocio aún más pronunciada. Allí los centros volvieron a abrir en junio y no cerraron ni en la segunda ni en la tercera ola, a diferencia de otras regiones, como Cataluña, la Comunidad Valenciana y algunas provincias de Andalucía.

Sin embargo, los cierres parciales y el periodo de confinamiento y teletrabajo han acabado pasando factura a su base de abonados, que, junto a la congelación de tarifas durante los cierres, ha provocado que la caída de las ventas fuera del 35%. Todo ello se tradujo en un descenso de la facturación de 12 millones en un año, hasta 23 millones de euros en 2020. A falta de conocer el resultado neto con el que cerró el año pasado, en 2019 registró un fuerte descenso en sus pérdidas, que fueron de un millón de euros, según las cuentas de la sociedad.  

La compañía también ha reforzado su propuesta online y, si bien al principio de la pandemia ofreció su plataforma de entrenamiento de manera gratuita a cualquier ciudadano, ahora está estudiando empezar a monetizar este servicio entre quienes no estén inscritos a uno de sus gimnasios, al tiempo que se incluirá en la cuota de los que sí estén apuntados.

basic fit

Basic-Fit ha firmado su año más negro en “el peor año de la historia para la industria del fitness”, tal y como afirmó René Moos, fundador y consejero delegado de la compañía, en la presentación de los resultados de 2020. La empresa entró en pérdidas, con unos números rojos de 125 millones, al facturar un 27% menos que el año anterior. De media, la cadena neerlandesa mantuvo cerradas sus instalaciones durante un 41% del tiempo y el hecho de dejar de cobrar durante el cierre y compensar los recibos girados y no disfrutados provocó que la cadena dejara de ingresar 200 millones con los que contaba.

La caída del negocio fue más acusada en Bélgica y España que en el resto de mercados. El descenso en territorio español fue del 31%, hasta 16,2 millones de euros, el peor registro de facturación desde 2015. Pese a la pandemia, la compañía puso en marcha ocho instalaciones, por lo que la caída en el volumen de ventas hubiera sido aún mayor de no ser por las nuevas aperturas.

Sin duda 2020 ha sido un punto de inflexión para Basic-Fit, pero especialmente para sus operaciones en España. Hasta el estallido de la pandemia, el plan de la compañía era alcanzar los 100 clubes a cierre de 2021 en el país, mediante la apertura de veinte complejos en 2020 y cuarenta más en 2021. Se da por hecho que no se alcanzará tal objetivo, puesto que la compañía ha frenado todas las inversiones para proteger su tesorería del impacto del cierre temporal de gimnasios. René Moos afirmó que la expansión volvería, pero sólo una vez se pudieran reabrir los clubes.

En paralelo a la contención de la inversión, la empresa se apoyó en las medidas aprobadas por los gobiernos de Países Bajos, Francia, Bélgica, España y Luxemburgo para reducir los gastos de personal. También se pactó flexibilizar los plazos de pago a proveedores y logró descuentos en el precio del alquiler por 11,2 millones de euros en toda Europa. En total, la compañía logró ahorrarse 91 millones gracias a los planes para mantener el empleo impulsados por los ejecutivos nacionales y la renegociación con propietarios y proveedores. 

Basic-Fit también se endeudó para disponer de liquidez este año: aumentó la financiación bancaria de 100 millones a 133 millones de euros en el primer semestre y en febrero de 2021 captó otros 150 millones de las entidades financieras con vencimiento a un año. Eso sí, ya entonces dio a conocer que espera refinanciar este crédito con más emisión de deuda, acciones o pagarés vinculados a participaciones de la empresa.

mcfit

Año intenso para McFit pese al parón provocado por el cierre temporal de gimnasios. En un año para olvidar en la industria del fitness, la cadena alemana que introdujo el modelo low cost en España puso en marcha cuatro instalaciones en el país, con Barcelona, Torrejón de Ardoz, Logroño y Zaragoza como protagonistas. Este plan de expansión le permitió rozar las cuarenta instalaciones en este mercado, un hito que espera conseguir a lo largo de este año.

La crisis cogió a McFit en un momento de consolidar los cambios que ha realizado en los últimos años: la subida de precios y la programación de clases dirigidas presenciales, algo que hasta 2019 no empezó a ofrecer. Fue una muestra del esfuerzo de la filial ibérica por adaptarse al mercado español, donde las sesiones dirigidas con instructor son un servicio fundamental en la oferta, pero sobre todo por buscar la rentabilidad definitiva.

La cadena alemana no ha logrado entrar en beneficios tras una década de operaciones en España, y los números rojos acumulados hasta 2018 alcanzan los 46,3 millones de euros, según se desprende de las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil. Pese a ello, en todo momento ha contado con el apoyo de la matriz para mantener sus operaciones, con ampliaciones de capital por más de 8,1 millones de euros.

El hecho de contar con la plataforma Cyberobics operativa desde hace años para ofrecer entrenamiento virtual fue un gran apoyo de cara a prestar servicio a sus clientes durante la cuarentena. Incluso dio acceso gratuito en España a todo aquel que lo pidiera, ampliando así su base de datos de cara a futuras campañas de captación de socios. Con todo, la compañía no se libró de una fuerte caída en las ventas, cifrada en al menos un 25%, lo que provocó que la empresa facturara un máximo de 24,1 millones de euros. 

synergym

Como si la crisis de la Covid-19 no hubiera existido, Synergym ha completado su plan de expansión pensado para 2020 con la apertura de diez centros deportivos. La empresa no ha desvelado cómo golpeó la pandemia a su cuenta de resultados, pero sí ha dado a conocer que seguirá adelante con paso firme para alcanzar el centenar de instalaciones en España. En 2019, y a diferencia de algunos de sus competidores también en fase expansiva, logró un beneficio neto de 445.265 euros, un 62% más que en el año anterior.

A medio plazo, la cadena tiene comprometidos más de 30 millones de euros para poner en marcha otros 26 gimnasios, a los que destinará entre un millón y 1,5 millones de euros de inversión media, con el reto de que estén operativos en 2022. Si lo consigue, cerrará ese año con sesenta instalaciones en funcionamiento.

En su accionariado están los empresarios Sergey Miteyko y Leonard Lvich, fundadores de la cadena malagueña, y que, en 2019, antes de la pandemia, dieron entrada al fondo Growth Partner, que aportó los recursos para seguir creciendo a cambio de hacerse con un 20% de la empresa. A eso se suma el acceso a la financiación bancaria.

Los propietarios han decidido echar el resto por la oferta online, lo que ha llevado a la compañía a lanzar su propia plataforma de entrenamiento no sólo para dar servicio a sus socios, sino también para captar a nuevos públicos e incluso comercializarla entre otras cadenas de gimnasios y de hoteles que deseen integrar este servicio en su oferta.

Así se entiende que la empresa haya fichado talento para el área de producto y digital. La última incorporación ha sido la de María Samoshenkova, directora de producto, que llega procedente de Trib3 International, donde ejerció de directora general. A finales de 2020 también se incorporó María Carrasco como directora del área digital y marketing móvil, mientras que en julio fichó Daniel López como jefe de producto, departamento dirigido por Samoshenkova. López es uno de los encargados de generar contenido online, al que los clientes y no abonados de Synergym pueden acceder a través de la plataforma virtual de la compañía. Además, en marzo de 2020 la empresa fichó a Pedro Gollonet, ex de Grupo Restalia, como director de expansión.

dreamfit

DreamFit empezó 2020 con fuerza y repleta de planes que la pandemia ha obligado a posponer. La cadena de gimnasios de bajo coste adquirió un antiguo gimnasio de Holmes Place en San Sebastián de los Reyes y abrió dos más, una cifra que hubiera sido superior de no ser por el confinamiento. Llegó el momento de contener los gastos por el parón del negocio, y Rafael Cecilio, presidente y fundador, optó por activar las luces largas que le permitirán abrir cuatro instalaciones en 2021 en Vitoria, Barakaldo (Bizkaia), los alrededores de Madrid, y dejar dos más en fase de construcción de cara a 2022 en L’Hospitalet (Barcelona) y Getafe.

Cecilio sitúa en 2023 el año de la recuperación de los niveles de negocio con que se cerró 2019, si bien espera que a partir de septiembre de 2021 empiecen a notarse los primeros brotes verdes. “Tenemos que operar con un 30% de clientes; si la gente huye de las aglomeraciones, tendremos que cambiar el modelo y, para ser rentables con menos abonados, tendremos que subir los precios”, recalca Cecilio, consciente de que el paso es arriesgado, especialmente si el resto de operadores no le acompañan en ese incremento. “Si fuera una subida generalizada en todo el sector, no sería descabellado que los clientes lo entendieran”, añade.

No sería la primera subida de precios que aplica DreamFit, que debutó en España en 2010 con precios por debajo de los veinte euros y paulatinamente ha ido subiéndolos hasta situarse en 32,9 euros. La última subida la hizo tras abrir los gimnasios en junio, y la acometió para no renunciar a la sostenibilidad de las operaciones. También accedió a un crédito de 9 millones de euros con el aval del Estado. Un incremento de su apalancamiento que no preocupa a la compañía, a la que la pandemia cogió con un bajo nivel de endeudamiento y buena posición de tesorería. “Antes de la Covid-19 teníamos una generación de caja superior a los 10 millones de euros, lo que nos hubiera permitido abrir cuatro centros al año”, afirma.

Pese a la fortaleza que describe su balance previo a la Covid-19, Cecilio recalca que el golpe de la pandemia ha sido muy duro y se mantendrá en el tiempo, pues la cadena ha perdido más de 40% de su base de abonados, provocando una caída del 32% en sus ventas, hasta 16 millones de euros. El reto a corto plazo es volver a convencer al público y recuperar el terreno perdido.

fitup

Fitup se ha apoyado en su expansión previa al estallido de la crisis sanitaria para esquivar el golpe que la pandemia habría provocado en su volumen de ventas. De no ser por las aperturas realizadas a finales de 2019 y principios de 2020, la facturación hubiera retrocedido un 46% interanual. Sin embargo, ha podido presentar un crecimiento a cierre del peor año en décadas gracias a la adquisición de tres centros en Madrid a TMX Experience Fitness y la compra de otros tres clubes Lo+fit.

“Son proyectos que prácticamente no generaron negocio en 2019, pero que a pesar de los cierres temporales sí han sumado en 2020”, explica Carlos Castañeda. ¿La clave? Esas seis instalaciones se encuentran en la Comunidad de Madrid, donde los gimnasios no volvieron a cerrar desde que reabrieron en junio. Como resultado, la facturación del grupo aumentó en dos millones, hasta alcanzar los 8,3 millones de euros, según los datos facilitados por la cadena.

En lo que va de 2021 la compañía ha entrado en Cataluña con la apertura de un club en Vic, que se sumará a la inauguración de otro centro en Gijón, con una inversión total de 1,7 millones en ambos proyectos. Estas aperturas serán un espaldarazo al negocio de FitUp, que confía en despegar a partir de septiembre. “El gran desafío de este año es superar la Covid-19 y recuperar la normalidad, y esperamos volver a ella antes de que finalice 2022”, apunta Castañeda.

En paralelo, la empresa está analizando el mercado para firmar alianzas con empresas tecnológicas con las que mejorar su oferta ante el cambio en los hábitos de consumo y entrenamiento de los clientes. “La idea es tejer alianzas con aquellas empresas que hacen mejor que nosotros lo referente al entrenamiento online o en el hogar; creo en la fórmula de integrar tecnologías que ya funcionan mientras nosotros nos especializamos en lo que ya sabemos hacer, que es gestionar nuestras instalaciones”, apunta.

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Smartfit es una de las cadenas que había acelerado en el sector mediante adquisiciones. Entró en Cataluña con la compra de Perfect Fit y subió la apuesta en la capital catalana con la adquisición de un antiguo L’Orange Bleue, lo que le permitió pasar de cinco a nueve centros en España. Todo iba viento en popa hasta que estalló la crisis sanitaria, que en Cataluña ha provocado hasta cuatro cierres temporales desde marzo.

En total, las ventas cayeron un 33% respecto a 2019, hasta 3,2 millones de euros, una facturación inferior a la registrada en 2018, cuando la empresa operaba seis instalaciones. “Nuestra gestión se ha convertido en la gestión de caja y la jurídica se ha multiplicado por los acuerdos con proveedores, arrendadores, acreedores y trabajadores”, recalca el director general y fundador de la empresa, Ignacio Usera. La empresa ha podido hacer frente a los vencimientos de deuda que tenía programados para 2020 gracias a que recibió un préstamo ICO por 1,4 millones de euros.

Más allá de la gestión de la cuenta de resultados, la compañía ha lanzado una plataforma de entrenamiento online incluida en la cuota de aquellos clientes que tengan contratado el servicio premium, y que se monetizará entre los usuarios que no estén apuntados a SmartFit. Usera confía en ofrecer esta opción a quienes no son clientes presenciales podría derivar en futuras altas al gimnasio, y añade que el boom de las plataformas de home fitness no es una amenaza: “Ayudará al sector a crecer como en su día ocurrió con el modelo concesional, el low cost o los boutiques; todos ellos provocaron turbulencias al principio, pero luego se asentaron y el sector creció”.

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