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‘Mid-market’ del fitness: a la batalla de la polarización por recuperar inversores y socios

En España operan alrededor de 200 centros deportivos privados en el segmento medio, como DiR o Paidesport, una categoría de mayoritariamente de empresa familiar, a la que ha afectado el aumento de la competencia del low cost, el concesional y los boutique

Si hay una categoría de cadena de gimnasio que sufrió durante la última crisis económica, ese fue el club medium o mid-market, definido como aquel que apuesta por tarifas de entre treinta y sesenta euros y que, sin las ventajas de operar de la mano de la Administración, rivaliza de lleno con el segmento concesional y con la propuesta que plantea el low cost, con tarifas más reducidas y un servicio cada vez más elevado. La irrupción del bajo coste en 2009 generó aún más competencia, a la que más tarde se sumaron los gimnasios 24 horas, que también operan en el segmento medio y no por ello suponen menos competencia en este sector.

En tiempos de crisis el público se polarizó entre el bajo coste, el concesional, y el club de gama alta, dejando los gimnasios mid-market en la batalla por fidelizar a su público y no arrugarse ante la llegada de nuevos operadores, algunos internacionales, con propuestas que se ajustaran a otros hábitos de consumo, como los gimnasios de conveniencia. Así, el club de barrio, como DiR, Body Factory, Paidesport Center o Holiday Gym tuvieron que adaptarse. Algunos segmentaron sus tarifas para ajustarse a cada cliente; otros redujeron ligeramente sus precios; en algunos casos el golpe de la subida del IVA al 21% en 2012 fue casi letal, aunque resistieron a base de mantener los precios y ofrecer más servicio. Y ahora, ¿qué?

Sin tener en cuenta las cadenas de gimnasios concesionales que debutaron en el sector con este modelo y más adelante han ido abriendo clubes propios, como Supera 24 Horas y Enjoy Wellness, en España hay nueve cadenas de gimnasios que operan en este segmento, liderado por DiR en términos de facturación y de volumen de centros.

Muchas de estas cadenas se fundaron durante los años ochenta y noventa y son de capital eminentemente familiar, por lo que no cuentan con el respaldo de grandes fondos o multinacionales franquiciadoras como con las que conviven. Anytime Fitness, Fitness Park o Snap Fitness han empezado a operar en España en la última década y apuestan por buscar socios inversores que aceleran la expansión. Ahora, el desafío que tienen muchas de ellas es fidelizar a estos inversores para que no cierren los clubes o decidan abandonar la cadena para seguir operando con otra marca, algo que han empezado a sufrir Anytime Fitness y Snap Fitness en España.

Las nueve principales cadenas de gimnasios de este segmento operan 200 centros en el país, si bien DiR supera los cuarenta centros boutique, una categoría de club distinto al mid-market tradicional. La mayoría de ellas tienen planes de crecimiento, mientras que otras, como Paidesport Center, Holiday Gym y Body Factory han optado por consolidar sus posiciones y centrarse en los clubes que ya operan para digerir las inversiones del pasado.

dir

Fundada en 1979, DiR es una de las cadenas de gimnasios con más experiencia en el sector del fitness en España. Durante la crisis de la Covid-19 se ha resistido a que esa tradición se convirtiera en inmovilismo, y ha trabajado para renovar su oferta y sacarla fuera del gimnasio. La mayoría de centros que opera se encuentran en Cataluña, una región que desde la declaración del Estado de Alarma ha cerrado el interior de los gimnasios en cuatro ocasiones. Ello ha obligado a la compañía a buscar fórmulas para seguir prestando servicio fuera del club, con el lanzamiento de DiR en Casa, una plataforma de entrenamiento para el hogar, y Outdoor DiRrigides.cat, un servicio de clases dirigidas al aire libre, en los parques y plazas de Barcelona. Estos servicios empezaron siendo gratuitos para los abonados y de pago para quienes no están inscritos, pero en la actualidad ya requieren un pago adicional para todo tipo de clientes.

Es un paso más de la compañía catalana en su afán de acompañar al cliente en todo su itinerario deportivo e incluso darse a conocer fuera del club, al tiempo que procura generar ingresos adicionales en un año aciago para el sector del fitness. La cadena no ha dado a conocer cómo ha cerrado 2020, pero en 2019 obtuvo beneficios y unos ingresos de 50,3 millones de euros, según las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil. En el año previo a la Covid-19 creció un 7,4% y registró un resultado antes de impuestos que superó los 700.000 euros, mientras que en 2020 perdió clientes mes a mes, con un ritmo de caída del 25% hasta octubre, según dio a conocer su fundador y presidente, Ramón Canela.

La empresa pudo acceder a las subvenciones de la Generalitat de Catalunya que, si bien no cubrieron la pérdida de ingresos, ayudaron a una compañía que se acogió a los expedientes de regulación temporal de empleo (Erte), afectando a 800 trabajadores. La cadena también ha reestructurado su oferta en el centro de Barcelona, con la fusión de dos clubes junto a Paseo de Gracia.

Asimismo, la compañía ha integrado nueves instalaciones independientes en su red, que le han permitido ganar presencia en Barcelona y alrededores, así como en Girona. Todos estos complejos estan gestionados por terceros, pero lo hacen con la marca de la cadena catalana, con su software e impartiendo sus clases dirigidas. Es una fórmula con la que ha crecido en los últimos años, y que ha tomado el testigo de otras vías de expansión realizadas con anterioridad, como franquiciar la marca YogaOne o el lanzamiento de campañas de crowdfunding, con las que captó 2,3 millones para abrir cinco gimnasios entre 2017 y 2019. Hoy, entre todas sus cadenas, la compañía opera 42 centros de yoga, un Jambox y 33 complejos DiR y BDiR.

Ante el rechazo a dar entradas a fondos que aportaran músculo financiero, esa ha sido la vía para poder crecer mientras liquida de forma gradual su deuda. La última refinanciación la logró firmar en 2018, por 9,8 millones de euros y con un nuevo calendario de pagos que vencerá en 2024.

body factory

Body Factory echó a andar en 1991 de la mano de Ángel Luís García Balcones y hasta la primera década de los años 2000 creció con centros propios y mediante franquicias. Sin embargo, la crisis económica, el aumento de la competencia en las ciudades donde opera y el incremento del IVA supuso un varapalo del que la cadena aún no se había recuperado en 2018; ese año, todavía no había recuperado el nivel de ingresos de 2011, cuando facturó 30 millones de euros.

Ante esa situación, la empresa optó por regresar a sus orígenes: el gimnasio propio de barrio y el centro deportivo municipal y, poco a poco, fue contrayendo su red de clubes, propios y franquiciados, que abrió durante los años noventa y la primera década del siglo XXI, y que apostaban por una cuota más baja que el resto.

Tras cerca de tres años sin realizar ninguna apertura (la última, un club municipal en marzo de 2018), la cadena volverá a crecer este año con un club propio en el Ensanche de Vallecas, donde invertirá 2 millones de euros en su construcción, que realizará de la mano del Grupo Ortiz, socio de Body Factory en el centro municipal en régimen de concesión administrativa que opera en Móstoles.

A pesar de los cierres temporales, la cadena ha vivido un 2020 intenso con el traspaso de una franquicia en Cádiz a Altafit; en otoño de 2018, otras dos franquicias de Cantabria ya salieron de su perímetro para operar con Move and Go. Body Factory realizó estas “desinversiones estratégicas” para seguir “en línea con la política corporativa”, centrada en sus centros propios, de mayor tamaño y municipales de gestión indirecta. De hecho, en febrero se hizo con el control del 100% de dos gimnasios en Pozuelo de Alcorcón y Cádiz, que anteriormente había operado con un socio. En el club de Móstoles, pasó a controlar el 50% de la instalación y además invirtió un millón en mejorar el club de Algeciras (Cádiz).

La cadena, que ahora tiene 16 gimnasios que suman 55.000 metros cuadrados, no ofrece datos económicos de cómo ha impactado la Covid-19 en su negocio. Antes de la crisis sanitaria tenía alrededor de 50.000 socios, una cifra que cayó más del 50% en 2020, hasta 22.350 abonados. “Durante 2021 estaremos atravesando el valle durante prácticamente todo el año y hasta septiembre no veo posibilidad de recuperación; a partir de esa fecha esperemos poder empezar a mejorar, aunque sea lentamente”, asegura García-Balcones.

holiday gym

Holiday Gym es otra de las cadenas mid-market que cuenta con más de dos décadas de experiencia en este sector. Fundada por Luís Guerra en 1984, la cadena se hizo fuerte en Madrid, donde opera catorce de sus veinte instalaciones, mientras que en Alicante gestiona cuatro complejos más, por los dos que tiene en Zaragoza e Ibiza. Su aterrizaje fuera de la Península Ibérica se aceleró por la Covid-19, que se ha llevado por delante numerosos centros deportivos. Holiday Gym vio la oportunidad de asumir la gestión de un centro deportivo de la cadena Fraile Gym, lo que ha permitido aumentar su red hasta veinte instalaciones.

Esta es la primera apertura que realiza Holiday Gym desde que en febrero de 2018 puso en marcha un club en Elche. Un año antes abrió con su tercer club en Alicante y, en la actualidad, suma cuatro instalaciones en la Comunidad Valenciana, una en Zaragoza y catorce en Madrid y alrededores. En la capital española está preparando la puesta en marcha de un club en Moncloa, en el barrio de Ciudad Universitaria, que lleva meses en fase de apertura y que, junto a otro proyecto en Madrid, ha dejado en stand-by hasta que se normalice la situación.

La empresa no ofrece datos económicos, pero ha cerrado el año con una caída del 40% del número de abonados, mientras que las ventas han descendido en la línea de sus otros competidores, con caídas que oscilan entre el 30% y el 50%. Las últimas cuentas disponibles, de 2018, indican beneficios por medio millón de euros, por las pérdidas de casi 600.000 euros del año anterior. En 2018 la cadena facturó 10,2 millones de euros, un 8,5% más que en 2014.

paidesport center

Paidesport Center no ha dado a conocer cómo ha impactado la Covid-19 en su negocio, si bien su fundador y presidente, Aurelio Gómez, reconoce en sus cuentas anuales de 2019 que afecte “en sentido negativo con una pérdida sustancial de la facturación anual”. En junio de 2020, se preveía que la caída del negocio y del resultado neto fuera de aproximadamente el 20%, un descenso que no debía poner en riesgo la continuidad de la empresa, según se reconoce en el informe anual. Sin embargo, a cierre de año la caída del negocio ha sido más pronunciada, y el golpe de la pandemia se ha llevado por la mitad de las ventas, que a cierre de 2019 ascendían a 11 millones de euros, un 3,7% más que en 2018.

Para mitigar el golpe de la Covid-19, la empresa suscribió créditos ICO y se acogió a un Erte que afectó a 279 trabajadores, 16 de ellos con reducción de horario. También se dejó de pagar hasta el 100% de la aportación empresarial a la Seguridad Social, aprovechando que el Gobierno aprobó un Real Decreto que exoneraba a las empresas de abonar dicho importe por los empleados que estuvieran en Erte

  Los buenos resultados obtenidos por la empresa durante los últimos años han permitido a Paidesport Center contar con reservar por 8,5 millones de euros, tras ganar más de un millón en 2019, según se desprende de las cuentas anuales. De cara al futuro, la compañía se plantea abrir dos centros en la Comunidad de Madrid, una región donde tiene presencia de marca y donde ha podido seguir operando de manera ininterrumpida desde que pudo volver a abrir los gimnasios en junio de 2020.

macrofit

La Covid-19 ha frenado en seco los planes de expansión de Macrofit, principal cadena canaria de gimnasios, aspiraba a crecer en 2020 con la puesta en marcha de nuevos proyectos en Gran Canaria y Tenerife. La dirección de la cadena afirma que dichos planes se retomarán más adelante, cuando las dudas generadas por la Covid hayan dado paso a un periodo de mayor certidumbre.

Pese a que la pandemia no ha afectado tanto en el archipiélago como en la Península Ibérica, Macrofit ha tenido que cerrar sus gimnasios de manera temporal, recurrir a Ertes, reducir gastos y frenar todas las inversiones que no fueran estrictamente necesarias. El negocio y la cifra de abonados cayó un 30% en 2020, hasta 11,4 millones de euros y 28.000 clientes.

“Siendo optimistas esperamos que la recuperación empiece en septiembre de 2021, que sea paulatina y que nos permita recuperar el nivel de ingresos previo a la Covid-19 a partir del segundo semestre de 2022”, asegura José Calero, director general de Lude Gestiones y Servicios, la compañía de la que cuelga Macrofit.

anytime

Anytime Fitness es una de las cadenas que más ha sufrido en 2020. La filial ibérica, que a diferencia de otros mercados donde opera con masterfranquicias está controlada por la central desde Estados Unidos, ha sufrido la fuga de más de una decena de franquiciados, provocando la pérdida de una veintena de clubes en el último año. El caso está en los Tribunales y la filial confía en ganar el juicio por “incumplimiento de contrato” pero, más allá del resultado final, esta fuga de franquiciados ha puesto en tela de juicio la relación entre Anytime Fitness con los inversores, que han optado por abandonar la marca y operar por su cuenta o en alianza con otros franquiciados y bajo otras firmas.

Ese es el gran reto que tiene Anytime Fitness en este año, y así se entiende el fichaje de un nuevo director general, Tim Devereaux, que llegó con el objetivo de “reforzar el equipo para que nuestros franquiciados logren una mayor rentabilidad en sus clubes, nuestros socios sigan manteniendo en nosotros la confianza”. Además de Devereaux, la cadena incorporó Enrique Iranzo como director de operaciones, también con el reto de generar más confianza y rentabilidad a los franquiciados. A finales de 2020 también se incorporó Alexis Sekulits al frente de la dirección de expansión y franquicias.

La cadena, cuya red generó en 2019 una facturación de 26 millones de euros, no ha dado a conocer el volumen de ventas del año pasado, en el que el número de abonados cayó un 55,3%, hasta 22.660 clientes. Las bajas solicitadas por los usuarios, unido a la pérdida de veinte clubes, provocó que hasta 28.060 dejaran de ser miembros de Anytime Fitness.

infinit fitness

Fundada en 2012 por Marcos Baroja, Infinit Fitness fue la primera cadena española en abrir clubes de conveniencia en el país. El modelo, que el mercado anglosajón había crecido a gran ritmo con cadenas como Planet Fitness, Anytime Fitness y Snap Fitness, se introdujo en España y ha crecido de manera tímida, en parte limitado por las restricciones a la apertura de gimnasios 24 horas en algunas regiones, como la Comunidad Valenciana y Cataluña, que intentó prohibir esta posibilidad si no había en todo momento un técnico disponible en la instalación.

Infinit Fitness creció en Madrid y alrededores antes de dar el salto al País Vasco en 2018 y, desde entonces, se ha centrado en mantener su red de centros, que hoy cuenta con 13 instalaciones franquiciadas y participadas por la central, 7.150 abonados y un negocio de 4,5 millones de euros, lo que supone un ticket medio superior a 52 euros al mes. ¿La clave? Desde la cadena apuntan que ha sido la venta de servicios de entrenamiento personalizado y en grupos reducidos, un servicio con el que elevar a la rentabilidad que genera cada usuario.

Baroja afirma que el haber apostado por realizar una expansión prudente es la que ha permitido a la compañía acceder a más financiación en época Covid-19. De cara al futuro, la compañía aspira a abrir rondas de financiación para abrir más centros, y lo ha hecho lanzado una moneda virtual para que los interesados puedan comprar acciones de la compañía.

snap

Han pasado más de dos años desde que Lift Brands, matriz de Snap Fitness, recompró la marca en España a los masterfranquiciados que operaban en la región. Lo hizo con el objetivo de participar activamente en la expansión de la compañía y de 9Round, la cadena boutique de entrenamiento de alta intensidad y fitboxing, con la que ha abierto un club en Barcelona.

Sin embargo, el ritmo de expansión no ha sido el esperado, y la Covid-19 no ha hecho más que dificultar esta tarea. La filial ibérica ha perdido el 40% de sus abonados en 2020, no ha podido acometer la expansión prevista años atrás en Girona y Valencia y ha perdido a varios franquiciados por el camino que han derivado en dos cierres en la capital catalana. Este repliegue, unido al cierre temporal de instalaciones por la pandemia, ha supuesto una pérdida de negocio que la compañía no ha desvelado, pero que empeora el resultado obtenido en 2019, cuando las ventas también se redujeron.

Ante esta situación, la compañía ha tratado de reforzar su relación con el franquiciado para evitar la fuga de inversores. Entre otras medidas, se han implementado cambios tecnológicos para dar una mejor asistencia al franquiciado. “Se diseñó una estrategia para volver a abrir de forma segura, un plan de contingencia y próximamente lanzaremos un sistema para ofrecer clases en directo por streaming”, explica Ester Ribera, directora de operaciones de Lift Brands en España. Depende del franquiciado ofrecer las clases virtuales incluidas en la cuota o cobrar un plus por ello, y el trabajo de la central se limita a ofrecer esa posibilidad y la tecnología necesaria.

“Nuestra prioridad es el franquiciado y, aunque nuestra vocación es sumar más inversores, aunque ahora lo que buscamos es los que están sigan a bordo; la Covid-19 lo ha reestructurado todo”, añade, consciente de que la compañía entró en España en 2016 con la ambición de abrir cien instalaciones hasta 2020. A cierre de año operaba un total de nueve, una de ellas 9Round.

sparta

Pese a las dificultades provocadas por la Covid-19, Sparta Sport Center está decidida a crecer en el sector del fitness, ya sea mediante la compra de gimnasios, o con la apertura de centros deportivos propios. La cadena de gimnasios nacida en Pamplona opera siete instalaciones y ha trazado un plan de aperturas con el objetivo de cerrar 2022 con catorce centros. Una de las próximas aperturas será en Bilbao, y está prevista para este año.

La idea del gerente de la cadena, Óscar Vergara, es crecer en la zona centro del país, en las dos Castillas y en el norte de España, en ubicaciones alejadas de las grandes ciudades, donde ha detectado espacio para crecer. Queremos estar en ciudades medianas porque ahí hay menos competencia y nos sentimos cómodos”, afirma el directivo.

Vergara reconoce que la Covid-19 ha obligado a detener sus planes de expansión, un freno que en parte se mantendrá en 2021. “Esperamos abrir más centros en 2022 que en este año, pero el objetivo es poner en marcha siete más hasta entonces”, recalca.

En la actualidad, la empresa, fundada en 2015, opera en Pamplona, San Sebastián, Soria, Logroño, Oviedo, Santander y Jaca (Aragón). Sólo uno de ellos se incorporó a la red a través de una adquisición. “Ha sido un crecimiento orgánico y con prudencia”, asegura el directivo, que controla el 100% de la compañía. En total, sus instalaciones suman 8.000 metros cuadrados y dan trabajo a 90 personas.

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