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La receta de las ligas contra el Covid-19 ha sido distinta en cada país.

De búnker Disney al “cerrado por Covid”: así capeó el deporte un año aciago

Si la NBA y la ACB optaron por crear una burbuja donde jugar partidos para impedir la entrada del virus, las grandes ligas europeas de fútbol salvaron la temporada con estadios vacíos. Eso sí, no abrirán a medio gas.

Hay unanimidad al respecto: finalizar LaLiga, la ACB o cualquier otra competición sobre el terreno de juego y regateando a la cancelación de los torneos ha sido fundamental para salvar un negocio de miles de millones de euros. Aunque el objetivo de los torneos fuera el mismo, regresar sin rebrotes que obligaran a un nuevo parón, cada competición ha seguido una hoja de ruta distinta para hacer frente al Covid-19 y volver a competir. Y, en ese camino, las directrices de las administraciones públicas han ido determinando a vencedores y vencidos en la lucha por salvar el negocio. Ahora, el reto es volver a salvar 2020-2021, entre partidarios de abrir por poco público que se permita y los que sólo lo harán se pueden operar al 100%.

Mientras que en Francia el Gobierno prohibió la celebración de eventos deportivos hasta septiembre y suspendió de facto la Ligue-1 en abril, en el resto de países con competiciones top se trabajó para que el deporte profesional volviera a los estadios, aunque fuera sin público. Meses después, la Ligue-1 ha pasado de ser la primera gran competición suspendida, a ser la cita pionera por permitir la rentrée de los aficionados a los recintos, con un límite de 5.000 personas. Esa relajación de las limitaciones no librará al Gobierno galo de sufrir dolores de cabeza, ya que la competición ha reclamado una indemnización de más de 100 millones de euros para mitigar las pérdidas económicas que supone jugar con aforo reducido.

El Olympique de Lyon ha ido aún más allá, al pedir a la competición 117,7 millones de euros por la finalización prematura del campeonato. La factura de la cancelación es larga por la pérdida de ingresos audiovisuales, lo que provocó que la Ligue-1 firmara un crédito de 225 millones de euros para cubrir el agujero televisivo provocado por no volver a jugar en 2019-2020. A este importe hay que añadir la pérdida adicional de ingresos por patrocinio y ticketing. “La Ligue-1 ha sido un ejemplo de improvisación y falta de visión que tendrá consecuencias negativas en cuanto a los contratos y en tanto que pérdida de confianza por parte de los financiadores”, afirma Pedro Caro, representante en España de Rights and Media Funding.

Afortunadamente para el fútbol profesional europeo, la cancelación de la Ligue-1 fue una excepción. El reto de grandes ligas siguió adelante con un calendario comprimido, aunque, mientras que algunas competiciones cambiaron el formato, otras evitaron reducir el número de partidos por disputar. Más difícil ha sido para el tenis, ya que al basarse en circuitos que se juegan alrededor del mundo, ha tenido que cancelar la mitad de la temporada.

La receta seguida por las grandes competiciones ha sido dispar en cada país, aunque con algunas similitudes, como la celebración de partidos a puerta cerrada. Este ha sido el único común denominador en la fórmula asimétrica que ha permitido al deporte regresar tras el parón por la pandemia. De hecho, LaLiga, Premier League, Bundesliga y Serie A volvieron al 100% jugando partidos como local y visitante, pero la ACB y la NBA apostaron por una sede burbuja que limitó la participación a aquellos equipos que tenían opciones de clasificarse para el play-off.

La Ligue-1 fue la única gran competición europea de fútbol en suspenderse, pero también ha sido la primera en permitir público en las gradas

De este modo, se facilitaba la logística y el traslado de los equipos a Disney World, en el caso de la NBA, o a Valencia, en la ACB, con el fin de garantizar que ningún jugador ni miembro del staff daba positivo por coronavirus. Mientras que la liga norteamericana mantuvo su formato de play-off, la Liga Endesa, la Champions League y la Europa League idearon una fase final para reducir el número de partidos a disputar en una sede de concentración.

Las grandes ligas nacionales de fútbol no han seguido esa estrategia, lo que ha supuesto que la reanudación de sus torneos sea todo un reto. La premisa era mantener la temporada como estaba programada, sin reducir el número de equipos, para no comprometer ingresos audiovisuales y de patrocinio. En la mente de los directivos, el único ingreso irrecuperable debía ser el asociado al día de partido, mientras que el resto debían salvarse sí o sí. Y jugarlo todo era la única opción. Es un objetivo que hasta el momento han cumplido la mayoría de torneos domésticos de fútbol, con el único asterisco en LaLiga por el encuentro entre el RC Deportivo y el CF Fuenlabrada, aplazado en la última jornada por una serie de positivos en el club madrileño.

Todos los torneos establecieron protocolos para evitar esta situación. La Bundesliga fue la primera en regresar, y lo hizo con normas estrictas, al igual que el resto. En todos se dividió el estadio en tres zonas y se restringió la entrada de personal, permitiendo el acceso a sólo a la plantilla imprescindible. En el caso de LaLiga, se sugirió la bunkerización de los equipos en las ciudades deportivas u hoteles cercanos avalados por el Ministerio de Sanidad, bajo la premisa de minimizar riesgos y de contar con cero positivos, aunque no prosperó. Para reducir el riesgo de contagio, las comidas se sirvieron en contenedores cerrados y se establecieron turnos que evitaban la opción de compartir mesa con otros compañeros.

La duda ahora es cuándo podrán volver los aficionados a las gradas, algo en lo que LaLiga empezó a trabajar antes de verano con la elaboración de un protocolo, a falta del visto bueno del Consejo Superior de Deportes (CSD). De momento, se sitúa enero de 2021 como fecha más cercana para que el fan regresa a los estadios españoles. En otras competiciones europeas esta posibilidad está más cerca o ya es una realidad, como en la Ligue-1, que ha pasado ser el torneo inacabado a ser el primero en abrir los recintos deportivos con aforo máximo de 5.000 fans.

En la Bundesliga, el RB Leipzig ha recibido el visto bueno de las autoridades locales para ocupar un aforo del 20% en el Red Bull Arena en el choque que protagonizará contra el Mainz 05 el próximo 20 de septiembre. Si bien otros equipos no han recibido luz verde de las administraciones para hacer lo propio, todos los clubes de la Primera y Segunda División alemana han trabajado en esa dirección. Prueba de ello es el pacto coral para preparar el regreso parcial de los aficionados: se restringe la entrada al público visitante para reducir el número de viajes de aficionados en todo el país, se cierra las gradas de pie hasta al menos el 31 de octubre para facilitar el cumplimiento de las normas de distancia física, y evita la venta de bebidas alcohólicas en el estadio. La reapertura es una cuestión vital para los clubes de la Bundesliga, que es la competición europea que más seguidores congrega, con una media de 42.738 personas y un 88% de la ocupación, según el informe Annual Review of Football Finance 2020, elaborado por Deloitte. 

Los clubes de la Premier League no abrirán los estadios al público pese a que el Gobierno permite el acceso de 1.000 personas

Por su parte, la Premier League ha marcado octubre como el regreso de los fans a los recintos deportivos, según apuntó Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido. “Habrá que esperar un tiempo hasta que los recintos puedan estar al 100% de su capacidad, pero es un gran paso en la buena dirección para la reanudación del deporte en directo en el país”, le secundó Nigel Huddleston, ministro de Deportes. Ya ha habido avances al respecto, como permitir la entrada de 2.500 seguidores en el partido de pretemporada entre el Brighton y el Chelsea FC en el Amex Stadium. Otros 1.000 fans pudieron acudir el pasado fin de semana el partido entre el West Ham y el Arsenal FC de la Women’s Super League, equivalente a la Primera División femenina del fútbol inglés.

Sin embargo, han sido excepciones, ya que los clubes de la Premier League han comunicado al Gobierno que no abrirán los estadios al público si se limita el acceso a sólo 1.000 aficionados. “Es una cifra que no permite poner a prueba las medidas de seguridad que hemos tomado, por lo que abriremos los estadios al público cuando se permita más aficionados”, ha explicado la competición al Ejecutivo británico.

En Italia, uno de los países europeos más azotados por el Covid-19, también estudian la apertura de estadios al público cuando antes, aunque el banco de pruebas ha sido la carrera de MotoGP en Misano el pasado fin de semana, que permitió la entrada de 10.000 aficionados.

La duda ahora es qué pasará si el Covid-19 vuelve azotar de nuevo y obliga a las competiciones a detenerse. Durante la pasada campaña, el virus hizo acto de presencia cuando la mayoría de torneos habían superado el ecuador de la temporada, pero el clima de incertidumbre es tal que ningún directivo es capaz de asegurar que el torneo pueda disputarse de inicio a fin. Ante esa posibilidad, la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) y LaLiga han pactado la introducción de una serie de normas que favorezca seguir adelante con los torneos en el caso de que se den rebrotes que pongan en peligro la competición.

En concreto, se han fijado una serie de reglas para definir los estadios alternativos para cada equipo en el supuesto de que sus estadios no pudieran albergar los encuentros. De este modo, se eliminarían desplazamientos a zonas de riesgo, o se podría acortar distancias por cuestiones de calendario. Además, se han modificado las reglas de jugadores mínimos habilitados de la primera plantilla y del conjunto del equipo para disputar los partidos. Así, un club podría viajar con una plantilla más corta y no verse penalizado si tiene muchas bajas por enfermedad.

Otro de los puntos más relevantes es la fijación de una serie de criterios para el aplazamiento de los partidos y las consecuencias competitivas en el caso de que no pudieran disputarse los encuentros. De este modo se evitarán situaciones como la provocada por el aplazamiento del Dépor-Fuenlabrada. En este sentido, la comisión gestora de la Rfef y la comisión delegada de LaLiga también deberán ratificar la propuesta de formato alternativo para el play-off de ascenso a Primera División, siempre y cuando no se pueda mantener el sistema a doble partido. Por último, los acuerdos alcanzados hoy entre organizador y regulador incluyen la posibilidad de sustituir a los miembros del cuerpo técnico y se acortan los tiempos previos de llegada de los equipos a los estadios.

Si bien este acuerdo entre LaLiga y la Rfef demuestra que hay voluntad de alcanzar pactos entre ambas entidades, también admiten que existen “algunas diferencias de criterio”. Con todo, “ambas partes entienden que en estos momentos es imprescindible un acuerdo que facilita el inicio de la competición”.

La Rfef también ha propuesto a los clubes de las competiciones que organiza mantener los ascensos y descensos si el parón llegara con el 50% del torneo ya disputado. Es una idea que comparte Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (Acff), pero no resuelve el quid de la cuestión: evitar que los torneos echen el cierre de manera anticipada sin agotar antes todas las opciones, como sucedió con la Ligue-1. Y no es llo mismo resolver improvisadamente una fase final que todo un ejercicio.

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