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Los clubes de LaLiga facturan 40 millones de euros por las giras estivales.
Los clubes de LaLiga facturan 40 millones de euros por las giras estivales.

Las giras estivales, ¿fin a la burbuja provocada por la International Champions Cup?

Los clubes de LaLiga conseguían cerca de 40 millones de euros anuales en bolos veraniegos, que este año deberán suplir con amistosos por España. A futuro, asumen una caída de cachés.

Partidos en ciudades deportivas entre los propios equipos de LaLiga, cancelaciones de última hora para bolos entre equipos de distintos países por riesgos asociados al Covid-19, la ausencia de la ya tradicional International Champions Cup (ICC)… Los promotores que convirtieron las giras de verano en un negocio para los clubes vieron como en pocas semanas se les caída todo el trabajo del último año, asumiendo que la crisis sanitaria ha evaporado un negocio de casi 40 millones de euros anuales para los clubes y puede suponer un punto de inflexión para esta actividad, según distintas fuentes consultadas por 2Playbook.

Todas las empresas y clubes cuestionados admiten que el caos de este verano no debería repetirse en 2021, ya que esta campaña se ha mezclado el solapamiento de temporadas con la ausencia de protocolos de las federaciones nacionales, que son las que debían autorizar estos encuentros no oficiales. Fuentes del sector señalan que LaLiga optó por recomendar pretemporadas en España para evitar riesgos y la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) ha guardado silencio, frente a sus homólogas de Portugal, Francia o Alemania, que sí han permitido viajar al extranjero para amistosos internacionales aplicando sus propios protocolos.

Quienes más van a sufrir las consecuencias de este verano atípico son FC Barcelona y Real Madrid, que representan el 50% de los ingresos por este concepto en el fútbol español. Ambos clubes tienen un caché que ronda los tres millones de euros por partido cuando se trata de viajar a Estados Unidos o Asia, mientras que en Europa superan los 1,5 millones de euros. Sólo el Atlético de Madrid había logrado colarse intermitentemente en este tier 1 de clubes que pueden cobrar más de un millón de euros por una exhibición. La pregunta es: ¿eran precios de mercado?

Los expertos coinciden en que no y lo atribuyen a la irrupción en su día de la International Champions Cup (ICC). Este torneo promovido por Relevent Sports aspiraba a construir una Champions League de verano en Estados Unidos y para hacerlo puso ofertas astronómicas sobre la mesa a los grandes equipos. El coste anual de la cita ronda los 100 millones de dólares, según The New York Times, que a principios de 2020 desveló que la compañía había pedido a Uefa y clubes que dieran carácter oficial a la cita para elevar su competitividad y hacer sostenible económicamente el evento.

Sergi Vieta, director general de Sportfive (antigua Lagardère Sports) en la Península Ibérica, admite que la ICC “es un modelo muy atractivo, pero es deficitario y a largo plazo eso acaba terminando”. En su opinión, “es un torneo deficitario porque pagan más dinero del valor real de mercado que tiene el caché de los clubes en base a su retorno económico verdadero; así es muy difícil hacer que sea rentable a medio o largo plazo, más allá de que necesite una inversión inicial”. No hay que olvidar que Barça y Madrid recibieron seis millones cada uno por jugar El Clásico en Miami, pero el problema trasciende a las principales franquicias: esa inflación de precios acabó arrastrando a todo el mercado.

Barça y Madrid facturan tres millones de euros por amistoso cuando viajan a Estados Unidos o Asia, mientras que en Europa superan los 1,5 millones de euros

El ejecutivo, que en el pasado organizaba las giras promovidas por LaLiga para el resto de clubes, apunta que Relevent “ha hundido las opciones del resto a organizar partidos premium y eso es un hecho, porque el resto de promotores y agencias que buscaban monetizar están fuera de juego al no poder igualar esas ofertas fuera de mercado”. “El Covid-19 generará serias dudas a los promotores (ya sean clubes u organizadores de eventos) en relación a los ingresos potenciales procedentes de la venta de entradas, especialmente si el año que viene también hubiera restricciones a la asistencia de público. Esto hará que las ofertas económicas que reciban los clubes sean menores a las cifras que estaban acostumbrados”, anticipa también Jose Rey, director general de Sportiveways y que durante cinco años trabajó en el área de patrocinios globales y partidos amistosos del Barça.

Tanto Rey como Vieta confirman el fuerte gap que se ha abierto entre los grandes clubes europeos y el resto, donde el objetivo muchas veces es cubrir costes y si se obtiene un fee adicional perfecto. Equipos como Sevilla FC, Real Betis o Villarreal CF habían logrado alcanzar el millón de euros, un hito que el director de negocio de los verdiblancos, Ramón Alarcón, atribuye sobre todo a los partidos individuales que surgían a final de cada temporada, donde la competitividad es mayor. El ejecutivo da por perdido estos ingresos para 2020-2021 y 2021-2022, aunque Bruno Díaz, director de patrocinio y giras de ISL, asegura que “algunos esperan poder viajar ya en el Winter break de 2020-2021”. La agencia, que ha diversificado hacia los amistosos tras construir la mayor red de academias del Barça en el mundo, también confía en una recuperación para 2021-2022: “Estamos trabajando activamente varias opciones de ambos formatos con equipos de primera categoría para el año que viene”, asegura Díaz.

Optar a este tipo de oportunidades exigirá planificación en los despachos de los clubes, ya que, en opinión de Vieta, “se está demostrando en los últimos años que el modelo de dejarlo todo en manos de promotores para que paguen los gastos y un fee se acaba”. Rey argumenta que, al margen de los gigantes de la Champions League, “la competencia es mucho más alta para la mayoría de equipos porque la demanda es más baja, así que la clave está en planificar la pretemporada con el mayor tiempo posible de antelación, para estar en el mercado antes que los demás; quienes definen sus planes de pre-temporada a última hora son siempre los que van a tener más dificultades para encontrar buenas ofertas de pretemporadas, porque los lugares buenos y habituales ya estarán reservados”.

Alarcón asume que la recuperación será lenta y apunta a un par de años de actividad enfocada en Europa, con “una pretemporada más técnica y menos comercial, enfocadas a la preparación física y a cubrir los costes más que a generar negocio”. ¿La razón?  “En España y Europa, los partidos amistosos en general no son tan rentables como en otros mercados, básicamente porque la mayoría de partidos se llevan a cabo directamente entre clubes europeos, sin presencia de un promotor, y por lo tanto la inversión económica la hace el club local, que juega en su estadio, e invita a otro club a venir a disputar el partido amistoso”, recuerda Rey. A eso se añade un aliciente menor para los espectadores, donde hay más opciones de ver a los grandes clubes europeos.

“Si no es por un tema de afinidad local o porque hay un jugador compartido con cierta historia, es muy difícil que un equipo que no sea Barça o Madrid llene un estadio fuera de España para generar un retorno interesante vía ticketing y patrocinio”, advierte Vieta. En este sentido, Rey añade que “las mejores oportunidades para generar buenos ingresos por partidos amistosos en Europa son cuando se inaugura un nuevo estadio, cuando se celebra un centenario de un club, u ocasiones similares, ya que el equipo local está dispuesto a invertir más dinero”.

Los ejecutivos consultados no prevén que Europa pueda suplir a corto plazo los ingresos que se generaban en destinos más exóticos, aunque Bruno Díaz, de ISL, señala que “en Europa ya tenemos varios torneos de prestigio como la Audi o Emirates Cup y, si los grandes clubs deciden viajar menos fuera de Europa, entonces puede ser que clubes y patrocinadores intenten formatos similares aquí”. Es un reto y casi una obligación explorar esa vía, puesto que Rey anticipa que “quizás en los próximos años todavía habrá más cautela y se protegerá y primará aún más a la parcela deportiva de lo que ya se venía haciendo frente al negocio”.

Alarcón no cree que los destinos turísticos más afectados por el Covid-19 vayan a suponer una oportunidad a medio plazo, ya que sólo contempla opciones si esos amistosos van vinculados a un patrocinio que dé visibilidad mediática al destino en cuestión durante toda la temporada en televisión. Y España, ¿podría ser una opción? Más que imposible. “El problema es que la gente no va al fútbol en verano”, resume Vieta, que hoy sólo ve “comercialmente sostenible y viable el Joan Gamper del Barça, por la cantidad de turistas que llegan, y el Torneo Naranja del Valencia CF, que es lo mismo: turistas y rival de identidad”. “El resto son partidos para no perder dinero, porque los campos están vacíos y la gente está en la playa; Alicante podría ser interesante si traes un rival inglés”, argumenta.

Díaz considera que los avances deberían permitir que la parcela deportiva continúe siendo la importante sin renunciar a la construcción de marca que permiten las giras, ya que “con los grandes preparadores físicos de hoy en día vemos que cada vez los jugadores se adaptan mejor; los últimos campeones de cada Liga y Champions League hacen giras internacionales desde hace años y demuestran tener un nivel de preparación física espectacular”. Aun así, quien sabe si los cambios que provoque el Covid-19 permitirán que históricos como el Carranza o el Teresa Herrera recuperen el lustro de antaño. De momento, todos listos para volver a las imágenes de amistosos familiares con mucho verde centroeuropeo alrededor y poco flash de miles de smartphones de aficionados que aprovechan la oportunidad de su vida para ver soccer.

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