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La asamblea del Barça valida el irrealizable presupuesto de 2020-2021 para evitar la parálisis

El plan de la junta de Josep Maria Bartomeu incluía 100 millones de ingresos por Barça Corporate que no se han realizado, así como plusvalías por traspasos y taquilla que no se han dado. El curso podría cerrarse con pérdidas superiores a las de 2019-2020.

barça asamblea 2020

¿Y qué sentido tiene votar a favor si ya se sabe que no se ha cumplido? Esa ha sido una de las paradojas de la asamblea de compromisarios del FC Barcelona, celebrada diez meses tarde a causa de la pandemia y con cambio de junta directiva de por medio. “Por eso les decía de hacer ese viaje imposible en el tiempo a octubre de 2020”, ha sostenido el presidente, Joan Laporta, que ha logrado que junto a él una mayoría validara el presupuesto de 2020-2021.

La votación se ha saldado con 578 síes, 71 noes y 94 en blanco a una proyección a la que sólo se le ha dado luz verde “porque hay que continuar adelante y sino no podremos presentar las cuentas de 2020-2021”. Y es ahí donde Laporta pretende pasar cuentas con los anteriores gestores en función de los resultados de la auditoría encargada.

La aprobación se ha producido pese a que, a falta de diez días para el cierre del ejercicio fiscal, es evidente no se ha cumplido ninguna de las numerosas incertidumbres cuyo incumplimiento dejaban en entredicho cualquier objetivo para 2020-2021, como adelantó 2Playbook. De haberse cumplido, los ingresos sólo habrían retrocedido a 828 millones de euros, un 3,2% menos que en 2019-2020 y un 21,8% menos respecto a ese mismo ejercicio sin el impacto de la pandemia.

Pero la realidad es aún más cruda, pues la cuadratura de las cuentas estaba supeditada a la venta del 50% de Barça Corporate por al menos 100 millones de euros, una operación que el equipo de Laporta ha rechazado ejecutar a corto plazo. Incluir esa operación, para la que ya había dos candidatos finales, hizo que se revisaran fuertemente al alza los ingresos por marketing, pasando de 281 millones a 380,3 millones de euros.

Además, se incluían 56 millones de euros por el estadio, cuando las cuotas de socios, que es lo único que se ha podido cobrar, apenas suponen 20 millones anuales; cuestión a parte es saber cuánto ha generado el museo, cerrado total o parcialmente durante buena parte de la temporada. Aún queda por resolver qué se hará con quienes pagaron el abono y no lo han disfrutado.

 

 

Donde apenas ha habido variaciones es en la partida de derechos de televisión, que se corrigió a la baja en un 1%, hasta 302,1 millones de euros. Aun así, es la cifra más alta de la historia por un motivo puramente contable: la disputa de partidos de 2019-2020 en julio y agosto hace que parte de esa factura se traslade a 2020-2021. En esta partida, donde también se incluyen los pagos de Uefa por la Champions League, el grueso sigue correspondiendo a los pagos de LaLiga, que se han estabilizado en torno a 165 millones de euros anuales.

En cuanto a las plusvalías por traspasos y otros ingresos atípicos, la gestora rebajó el objetivo, de 106 millones a 88,6 millones de euros, una corrección del 16% y para cuyo cumplimiento aún deberían materializarse salidas en las próximas dos semanas. De momento sólo se han conseguido en torno a 50 millones de euros: 30 millones con la salida de Nelson Semedo, unos 8,5 millones con Jean-Clair Todibo, 7 millones más por Luis Suárez y 3 millones por las salidas de Ivan Rakitic y Arturo Vidal.

Por la parte del gasto, y pese a los acuerdos para diferir 172 millones, el presupuesto vigente preveía destinar 506,4 millones de euros a la masa salarial deportiva; es decir, nóminas y amortizaciones por fichajes. Se trata de un recorte del 20,4% interanual, o lo que es lo mismo, 130 millones menos que en 2019-2020.

¿Por qué el ajuste en la masa salarial es inferior a lo acordado? El año pasado ya se logró una rebaja salarial de 35 millones con efectos en 2019-2020, y a eso se suma que las rescisiones de contratos como el de Luis Suárez o Arturo Vidal han exigido de indemnización, a lo que hay que añadir el regreso de Phillippe Coutinho, y el impacto en las amortizaciones de los fichajes de Pjanic, Trincao, Pedri o Dest, que suman un mínimo de 20 millones más a una partida que ya superaba los 130 millones.

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