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Así es el nuevo control económico de Uefa: atajo al gasto, más inversión y fiscalización trimestral

El regulador del fútbol europeo dobla las pérdidas que un club puede generar en ciclos de tres años, pasando de 30 millones a 60 millones de euros. Eso sí, habrá mayor control a las operaciones de traspasos y patrocinio para evitar trampas.

Aleksander Ceferin

“No podemos confundir sostenibilidad económica con competitividad deportiva; ahora bien, es una pieza clave que una vez resuelta, nos permitirá abrir otros debates”. Andrea Traverso, director de sostenibilidad financiera de Uefa, concluía así la presentación de las nuevas reglas de control económico para el fútbol europeo. Una batería de medidas encaminadas a taponar las grietas que se abrieron en la anterior regulación y, sobre todo, que ponen el foco en el control de gastos, con el squad cost ratio como medida estrella, pues por primera vez se limitará el coste de la plantilla a los ingresos reales.

“Esta es la nueva piedra angular del sistema, porque si lo rompes porque intentas regatearlo, puede llevar a los clubes a romper regulaciones fiscales nacionales y no sólo las normas deportivas”. Aviso a navegantes del dirigente, que en más de una ocasión ha insistido en que estas normas sólo servirán para dotar de buena salud económica al sistema, pero no resolverá cuestiones como las disfunciones provocadas por el mercado audiovisual o la entrada de fondos de inversión en los equipos.

Eso sí, tal es la magnitud del cambio, que la confederación ha establecido una adopción gradual de las nuevas medidas, empezando en 2022-2023 y terminando en 2025-2026 con el desarrollo completo y estricto. Un análisis realizado por 2Playbook Intelligence revela que, antes de la Covid, el 38% de los equipos del Big-5, salvo los alemanes, incumplían el nivel de gasto en plantilla que impondrá Uefa. “Antes de pandemia, el ratio medio estaba en torno al 67%, pero un tercio no estaba cumpliendo y la situación ha empeorado en 2020-2021”, ha corroborado Traverso.

El dirigente, con una visión muy clara de todo el ecosistema de clubes, lo ha atribuido a que “los costes se han mantenido, pero los ingresos han bajado. Hoy estaríamos más en el 90% de squad ratio cost, pero con la normalidad deberían volver los ingresos y normalizarse ese ratio”, ha confiado. Por el momento, la implantación gradual de la medida será así: el peso del gasto en plantilla deportiva (salarios de jugadores y técnicos, pagos a agentes y amortizaciones por fichajes) no podrá representar más del 90% de los ingresos totales en 2022-2023, bajando al 80% en 2024-2025 y al 70% en 2025-2026.

Este timing da tiempo suficiente para que los equipos, especialmente los grandes, recuperen el nivel de ingresos previo a la pandemia. En paralelo, se espera una racionalización de salarios e importes en las compraventas, pues otro de los cambios introducidos afecta a las pérdidas en las que puede incurrir un club y en la realidad de algunos contratos comerciales.

Traverso ha admitido que la experiencia en el tiempo reveló debilidades en el anterior reglamento, como prueban los contratos de patrocinio que Paris Saint-Germain (PSG) o Manchester City han venido consiguiendo de empresas propiedad o estrechamente vinculadas al estado al que pertenecen. Antes se limitaba el análisis a operaciones con partes vinculadas, y Uefa admite que eso era un muro insalvable porque encallaban a la hora de probar esas vinculaciones.

En cambio, “ahora sólo decimos que toda transacción debe ser a un precio de mercado justo, independientemente de si son o no partes vinculadas”. El análisis de las transacciones incluirá los traspasos y, por lo tanto, trueques con precios artificialmente altos como los acordados por FC Barcelona y Juventus en su día. “Tenemos una visión clara de cómo está funcionando el mercado, pero, además, hay agencias externas que están especializadas en medir esto”, ha advertido Traverso.

Una de las claves en esta monitorización será el fin al análisis a posteriori de la situación de cada entidad. A partir de 2022-2023 habrá una fiscalización trimestral de la evolución económica de cada club; en junio, septiembre y diciembre por parte de la Uefa, y en marzo por parte de las federaciones nacionales. Ahí se analizará que no haya deudas vencidas durante más de 90 días y se tendrá una información más en tiempo real de las operaciones que acomete cada club, de modo que se puedan anticipar la adopción de sanciones que Traverso ya ha advertido que serán “más poderosas”.

La deducción de los pagos de Uefa por jugar Champions, Europa o Conference League será del 10% si el incumplimiento es leve, pero podría alcanzar el 100% de los ingresos por la competición si la masa salarial supera la totalidad de los ingresos y, además, se es reincidente en el desequilibrio presupuestario.

“Un club que gasta por encima de lo permitido estará recibiendo sanciones desde el primer momento; incumplir el primer y segundo año le podría funcionar porque pagará la multa y ya está, pero al tercer año llegan las sanciones deportivas”, ha relatado el dirigente. Y eso incluye desde ya la prohibición de alinear a jugadores cuyo fichaje ha agravado el incumplimiento de las normas, limitación de las fichas disponibles -esto ya se hacía- y la deducción de puntos en competiciones europeas. Ahora, el gran golpe sería si se aplica una medida aún en discusión: “Se está analizando el descenso de categoría”, ha advertido Traverso.

La Uefa estudia el descenso de categoría de clubes que no cumplan, y que podrán ser sancionados con la prohibición de alinear a ciertos jugadores

Además del control de costes y solvencia frente a terceros, la tercera pata del nuevo sistema es la denominada “norma de beneficios del fútbol”. Aquí es donde Uefa ha decidido ser más flexible, doblando de 30 millones a 60 millones de euros las pérdidas aceptables para un club durante un periodo de tres años. Y esas pérdidas podrán ampliarse hasta 70 millones con un bonus de “buena salud financiera”.

La pandemia se ha comido el 25% de la liquidez de los clubes, que ha pasado de 7.050 millones a 5.297 millones de euros entre 2019 y 2021. Por eso, se mantiene la obligación de que todo déficit “deberá cubrirse con aportaciones adicionales de capital o tirando de patrimonio neto”, ha indicado Traverso. En el top-20 del último año sólo aparecen Real Madrid y Athletic Club entre los más saneados, junto a seis de la Premier League, cinco de la Bundesliga y otros dos de Serie A y Ligue-1.

Phillippe Rasmussen, responsable de financial fair play de Uefa, ha matizado que esas pérdidas no podrán ser motivadas por un gasto irracional en plantilla. Al contrario, se ha mantenido una de las últimas modificaciones que se introdujeron en el antiguo reglamento, de modo que sólo se aceptarán desviaciones provocadas por inversiones en infraestructuras, o desarrollo del fútbol base y femenino, entre otros.

Solvencia, estabilidad y control de costes son los tres pilares con los que la confederación aspira a atajar la inflación del gasto que se empezó a producir antes de que estallara la pandemia. Las pérdidas antes de impuestos de los clubes europeos pasaron de 1.674 millones en 2010 a sólo 30 millones en 2016, mientras que en 2017 y 2018 se logró dar beneficios agregados por primera vez: 984 millones y 499 millones de euros, respectivamente. Sin embargo, ya en 2019 se produjo un retorno al rojo, con 125 millones, y los dos años marcados por la Covid-19 dejarán un agujero de más de 7.000 millones de euros.

“Hemos identificado debilidades en las regulaciones antes del terremoto provocado por la pandemia”, ha admitido Traverso, convencido de que, sin caer en la idea de la tasa de lujo que hay en la NBA, la introducción de la squad cost rule cortará de raíz la espiral de gasto que se desató con la venta de Neymar al PSG por 222 millones de euros, la pugna al alza en los salarios y el creciente poder de los agentes. Toda concesión acercará al precipicio del incumplimiento a los equipos.

Muestra de la contundencia de la nueva reglamentación es que incluso LaLiga la considera “un gran paso adelante para el fútbol europeo”. El consenso no es total entre las competiciones nacionales, aunque el verdadero hito sería la traslación de estas nuevas normas a las bases de competición de cada una de estas ligas. Es más, European Leagues admite en un comunicado que “aunque nuestras ligas miembro tenían diversas opiniones sobre algunos elementos de las nuevas regulaciones, una gran mayoría de los miembros estuvieron de acuerdo en asuntos importantes como el fortalecimiento de las reglas”.

¿El último reto? La correcta implantación de la norma. Y en esto, Traverso ha sido realista a la par que optimista: “Nuestras capacidades de investigación son limitadas, pero creemos que cada vez va a ser más difícil dar vueltas en torno a esto”.

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