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Movistar Estudiantes levanta un millón tras reducir un 50% las pérdidas en el año de la Covid

El club de la ACB redujo sus números rojos hasta 740.000 euros pese a que no pudo finalizar la temporada debido a la pandemia. En total, facturó 4,3 millones, un 3,1% más, que se suman a los 300.000 euros que facturó por la venta de Darío Brizuela.

Movistar Estudiantes - Valencia Basket. Fotografía de  J. Pelegrin
Movistar Estudiantes - Valencia Basket. Fotografía de J. Pelegrin

Movistar Estudiantes se asegura una importante inyección económica de sus accionistas para mitigar el impacto de la Covid-19. El club de la liga ACB ha cerrado la ampliación de capital por 1,04 millones de euros, en la que han participado alrededor de 1.000 socios, de los que la mitad son nuevos accionistas, según ha podido saber 2Playbook. Son 167.000 euros menos del objetivo marcado, pero servirá para hacer frente a las dificultades de 2020-2021, que apuntan a ser mayores que en la temporada anterior. De hecho, las cuentas a las que ha accedido este medio reflejan que su negocio no empeoró, al contrario: mejoró y las pérdidas se redujeron a la mitad.

El club colegial se quedó sin disputar un tercio de los partidos de 2019-2020. Aún así, la cifra de negocio se elevó hasta 4,3 millones de euros, un 3,1% más que en la temporada anterior. El departamento comercial fue el responsable de esta mejoría, puesto que la publicidad y el patrocinio aportó 3 millones de euros, un 11,1% más interanual.

Destacan Wibo, que debutó como patrocinador técnico, y la continuidad de socios tan relevantes como Movistar, que renovó el pasado mayo y además ha adquirido el naming right del polideportivo Magariños. También siguieron Asisa, HP, Bankia y Ahorra Mas, que permitieron a la entidad mejorar su negocio. Eso sí, los ingresos de competición cayeron un 3,5%, hasta 270.000 euros, mientras que la recaudación por socios y abonadosretrocedió un 1,6%, hasta 580.000 euros.

La mayor caída se dio en los ingresos audiovisuales, que empeoraron un 25%, hasta 450.000 euros. Este epígrafe corresponde al reparto económico de la ACB, y también se contabiliza el patrocinio de Endesa, Movistar, KIA, 888Sport y El Corte Inglés, que hasta la pasada temporada era espónsor de la competición. El Estu percibió 150.000 euros menos de la competición respecto al año anterior porque no firmó tan buenos resultados deportivos como en 2018-2019.

Las plusvalías por traspasos experimentaron un alza que permitió al club estudiantil reducir las pérdidas a la mitad, hasta 740.000 euros. La entidad se anotó un ingreso de 300.000 euros por la venta de Darío Brizuela a Unicaja Málaga. Teniendo en cuenta los otros ingresos de explotación, el Estu cerró la temporada con unos ingresos totales de 4,62 millones de euros, 320.000 euros más que en 2018-2019. Este importe no contabiliza los ingresos asociados a la cantera, que cuenta con 2.000 jugadores y jugadoras en formación y la cantera inclusiva más numerosa del baloncesto europeo.

El parón de la actividad de la cantera por la pandemia, sumado a los campus de verano, han provocado que la merma económica provocada por la Covid-19 sea aún mayor, según apuntan fuentes del club. De ahí que se haya vuelto a recurrir a los accionistas y a la afición para ampliar capital. La inyección de 1,04 millones de euros suscrita a finales de noviembre se suma a los 919.000 euros los socios aportaron en 2018-2019 para aportar estabilidad financiera.

“La Covid-19 hace que no puedan acudir espectadores con la consiguiente pérdida de ingresos por taquillas y abonados, lo que indica la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad de continuar como empresa en funcionamiento”, advierte el auditor de las cuentas que se aprobarán hoy en la asamblea de socios.

Sin embargo, el auditor destaca en su informe “la política de contención de gastos durante los últimos ejercicios”, que se acentuó en 2019-2020 por la realización de un expediente de regulación temporal de empleo (Erte), en línea con otros clubes de la ACB. De ahí que los gastos de personal cayeran un 20,8%; hasta 2,5 millones de euros, lo que supuso el menor coste en plantilla deportiva y no deportiva desde 2015-2016.

La deuda del club con con administraciones públicas se eleva a 7,3 millones de euros, un 11,2% menos que el año anterior

También lo hicieron los gastos de explotación, que se redujeron un 34% debido a la finalización de la temporada para el primer equipo, por lo que cayeron en picado los costes de desplazamiento y asociados a la organización de partidos en el WiZink Center.

Más allá del recorte de gastos por la pandemia, el club ha ido reduciendo gasto año a año para cumplir con sus compromisos. Lo apuntó el presidente Fernando Galindo en una entrevista con 2Playbook en noviembre: “Jugamos con uno de los presupuestos más bajos de la ACB porque tenemos que asignar recursos a pagar la deuda”. Es una realidad, ya que el club está obligado a destinar parte de sus ingresos al pago de la deuda los créditos privilegiados que le permitieron salir del concurso de acreedores: el 50% del negocio de los abonos, de la venta de jugadores y del reparto económico de la ACB debe destinarse a este fin.

La venta del naming de Magariños a Movistar ha aportado oxígeno al club que, en palabras de Galindo, tiene su viabilidad garantizada a corto, medio y largo plazo a pesar de que el pasivo corriente del club supera en 4,7 millones de euros el activo corriente. El auditor advierte que esa situación afecta a la capacidad financiera de la entidad para hacer frente a los pagos con acreedores, entre los que está Hacienda, con la que se está cumpliendo el calendario de pagos. De ahí que la dirección esté negociando con la Agencia Tributaria de Madrid para aplazar ciertos pagos, una cuestión que se ha elevado a la Agencia Estatal.

A 30 de junio de 2020, el Estu tenía una deuda con Hacienda a largo plazo de 3,76 millones de euros, mientras que los compromisos contraídos con el fisco a corto plazo se elevan a 1,09 millones de euros. A este importe hay que sumarle una deuda tributaria a corto plazo de 1,9 millones de euros. Sumando impuestos diferidos, la deuda total con las administraciones públicas a corto y largo plazo asciende a 7,3 millones de euros. La buena noticia para el club colegial es que este importe se redujo un 11,2% respecto al año anterior.

Las cuentas no arrojan pistas sobre el presupuesto de 2020-2021, aunque la idea es que con la ampliación de capital de un millón se pueda reforzar la plantilla, con vistas a conseguir mejores resultados deportivos y así ser un equipo más favorecido en el reparto de la ACB. La afición y los accionistas están de su lado, pues hasta 4.000 abonados han decidido pagar el 20% del abono a fondo perdido para apoyar a la entidad.

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