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Gipuzkoa Basket divide la dirección corporativa de la deportiva tras perder 300.000 euros en 20-21

El club donostiarra reducirá su presupuesto por debajo del millón de euros en 2021-2022 y renuncia marcarse como objetivo el regreso a la ACB. La entidad busca estabilidad económica y deportiva tras el lavado de cara al que ha sometido al proyecto.

Gipuzkoa Basket 2020 2021 ACB Photo   O Araujo
Gipuzkoa Basket 2020 2021 ACB Photo O Araujo

Año cero para Acunsa Gipuzkoa Basket, el equipo ascensor de la ACB durante los últimos años. El club donostiarra ha apretado el botón de reset para iniciar un nuevo ciclo, que se inicia de la mano de un nuevo director general, Ibon Muñoz, y la entrada como inversor de quien fuera santo y seña de la entidad, Andy Panko. Todo tras uno de los años más difíciles de su historia, que se cerrará con unas pérdidas de algo menos de 300.000 euros y el descenso de categoría.

“Teníamos un presupuesto de unos 200.000 euros por ticketing, a lo que se añaden los gastos extraordinarios para cumplir los protocolos sanitarios y una pequeña reducción de algunos patrocinadores que no han podido realizar todas sus activaciones”, explica a 2Playbook el presidente del equipo de baloncesto, Nacho Núñez.

Las ayudas que repartirá el Consejo Superior de Deportes (CSD), de 13 millones de euros para ACB y Asobal no cubrirán las pérdidas ocasionadas por la pandemia. “El trabajo que ha hecho ACB para que lleguen las subvenciones y se repartan de forma equitativa ha sido magnífico, pero no nos permiten tapar el agujero”, lamenta Núñez.

El ejercicio fiscal se cerrará el 30 de junio, por lo que las cifras exactas se conocerán una vez se aprueben las cuentas y con la nueva temporada ya en marcha. Aun así, desde la entidad donostiarra ya han asumido que la Covid-19 pondrá fin a tres temporadas consecutivas en beneficios, que habían permitido encarrilar el pago de los compromisos de deuda pendientes con entidades bancarias.

Gipuzkoa Basket sumaba tres ejercicios consecutivos en beneficios hasta la pandemia

El club, al día en sus obligaciones con Hacienda y Seguridad Social, tiene pagos pendientes a otros proveedores y jugadores correspondientes a 2020-2021. Si bien se desconoce la cantidad total, gran parte de la misma será cubierta con los 484.000 euros que recibirá de la ACB tras la pérdida de la categoría.

No se trata de una ayuda al descenso, como sucede en LaLiga, sino de una cuarta parte del canon de inscripción a la ACB. La cuota total, de 1,94 millones de euros, se fragmenta en cuatro pagos una vez el club logra el ascenso, que se devuelve si desciende a LEB Oro, como es el caso de Acunsa Gipuzkoa Basket. En caso de volver a subir, tendrían que reservar la misma cantidad para pagar el canon, pero las dificultades económicas obligan a utilizar estos recursos para sanear su balance y pagar sus deudas.

“Vamos a tener que hacer una gestión imaginativa de la tesorería la temporada que viene”, adelanta Núñez. “El objetivo no va a ser ascender, necesitamos romper la rueda de las últimas temporadas y tener estabilidad, tanto como club como para el aficionado, a quien le supone mucho desgaste los constantes ascensos y descensos”, subraya.

El primer paso ha sido reordenar su estructura ejecutiva para afrontar la nueva etapa. El consejo de administración ha cesado a Germán Cea, quien había permanecido como director general los últimos veinte años, resistiendo incluso al cambio de cinco presidentes. Su relevo lo asume Ibon Muñoz, con más de dos décadas de experiencia en el club de atletismo Super Amara BAT.

 

 

El directivo asumirá el área corporativa y de activación de ingresos, que por primera vez estará separada de la parcela deportiva. De hecho, el club ultima la contratación de un nuevo director deportivo para culminar la escisión de ambos departamentos, una decisión que se agilizará para empezar a trabajar en la confección de la plantilla y el cuerpo técnico.

El presupuesto para la LEB Oro en 2021-2022 será de aproximadamente 850.000 euros, muy por debajo de los 1,3 millones de 2018-2019, pero similar al de su penúltimo ascenso, con Porfirio Fisac en el banquillo. Corría entonces la temporada 2016-2017 y, al igual que ahora, el club no se había marcado el objetivo de ascender por las dificultades económicas que atravesaba, por lo que recortó de forma notable el presupuesto.

En torno a un 41% de los recursos procederán de la Administración, que por convenio subvenciona con hasta 350.000 euros a los clubes no profesionales. Mientras el club militaba en ACB, la ayuda ascendía a 700.000 euros. Este año, además, se da la particularidad de que habrá dos clubes guipuzcoanos en LEB Oro tras el ascenso del Iraurgi.

Esos 850.000 euros podrían aumentar en caso de firmar nuevos patrocinadores u obtener ingresos adicionales. Ahora bien, Núñez asegura que “aunque haya más ingresos, no aumentará el gasto en plantilla, esa línea se va a mantener inamovible todo el año”. De lograr aumentar su partida de ingresos, se destinará a otros proyectos del club destinados a mejorar su implantación social o liquidar la deuda existente.

El presupuesto en LEB Oro será inferior al millón y el gasto en plantilla será estricto

Precisamente, el trabajo de la identidad del club será otro de los pilares de la nueva estrategia: “Tenemos que trabajar la regeneración social, estar presentes en los colegios y las entidades locales, mantener la presencia de los tres jugadores gipuzcoanos en el primer equipo y trabajar bien la cantera, ir a buscar al aficionado y volver a captarle”, afirma el presidente.

En esa estrategia es fundamental el regreso de Andy Panko, con quien Núñez ha mantenido contactos durante los dos últimos años para trabajar en un proyecto que supusiera su vuelta al club. El exjugador finalmente lo ha hecho a través de la compra de un paquete accionarial minoritario, inferior al 5%, que se complementa con el patrocinio a través de su propia empresa, Panko Performance.

El exjugador la creó al retirarse como profesional, levantando un macrocentro de entrenamiento en Pittsburgh (Estados Unidos), su ciudad natal. La empresa comenzó como un centro de entrenamiento de alto rendimiento para deportistas profesionales, a los que posteriormente ayudaba a dar el salto a equipos europeos como enganche. Su función en el Acunsa Gipuzkoa Basket no será esa, y el patrocinio será de activación para impulsar su marca y de ayuda en la tecnificación del club.

“No he hablado con Andy ni de ser un puente para jugadores, ni de que tenga interés en traer su centro a Gipuzkoa, porque es una inversión importante; simplemente es parte del club y hemos buscado una fórmula para convertirle en embajador y parte activa del mismo, que nos ayude en la gestión, el proyecto de regeneración social y sea la cara del nuevo ciclo”, asegura Núñez. Y añade: “por cada euro que él genere, invertirá 2,5 euros más en el club”.

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