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La Fifa se come 600 millones en reservas por la Covid y busca 720 millones para cuadrar las cuentas

El regulador ha consumido una cuarta parte de su cojín ante la dramática caída de ingresos y su plan de auxilio para federaciones nacionales. Además, hoy aún tiene un 20% de los ingresos previstos para este ciclo mundialista en el aire.

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Las reservas, para cuando hay que utilizarlas. La Fifa cerró 2020 con unas pérdidas de 683 millones de dólares (574 millones de euros), combinación de la dramática caída de ingresos por la suspensión de la práctica totalidad de sus eventos y el costo plan de rescate puesto en marcha para evitar la quiebra de numerosas federaciones nacionales. En total, las pérdidas acumuladas ascienden a 869,28 millones de dólares (730 millones de euros)en la primera mitad del ciclo que terminará con el Mundial de Qatar 2022, según la documentación hecha pública por el organismo.

Los estados financieros muestran que el plan de rescate aprobado para combatir la Covid-19 ascendió a 270 millones de dólares (227 millones de euros). “El plan de ayuda consta de tres etapas, con las etapas 1 y 2 vinculadas al Programa Forward existente, y la etapa 3 proporciona más apoyo financiero a través de un sistema de subvenciones y préstamos”, señala el organismo presidido por Gianni Infantino.

El regulador ha podido asumir el golpe con más holgura que el resto gracias a las elevadas reservas que acumula gracias al lucrativo negocio que gira en torno al balón. La Fifa contaba con unas reservas de 2.586 millones de dólares (2.172 millones de euros) al cierre de 2019, que un año después retrocedieron a 1.881 millones de dólares (1.580 millones de euros); es decir, un retroceso interanual del 27%.

En total, la Fifa asegura que el rescate a las federaciones nacionales ascenderá a 1.500 millones de dólares (1.260 millones de euros), pues las ayudas al desarrollo para proyectos concretos también se podrán transformar en liquidez única y exclusivamente para hacer frente al desfase entre ingresos y gastos. Al frente de la supervisión de este plan se encuentra Olli Rehn, gobernador del Banco de Finlandia y ex comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios.

El problema para el ente que preside Gianni Infantino fue poner en marcha todo este plan mientras los ingresos se desplomaban. En concreto, la facturación se hundió un 65% interanual, hasta 266,5 millones de dólares (224 millones de euros), debido a la suspensión de todos los torneos previstos y los partidos clasificatorios para el Mundial. Los derechos de televisión sólo aportaron 1,7 millones, frente a los 342,6 millones de dólares (288 millones de euros)de 2019, y la factura de marketing retrocedió un 50% ante la imposibilidad de entregar activos.

Los gastos relacionados con estas citas no se pudieron atajar en la misma proporción y sólo bajaron un 28%, hasta 564 millones (474 millones de euros), pues aquí se incluyen ayudas a federaciones. Tampoco se pudieron contener al mismo ritmo los gastos administrativos, que bajaron un 20%, hasta 210 millones de dólares (176 millones de euros).

El interrogante que surge ahora mismo es si Infantino será capaz de revertir la situación de aquí a 2022 y conseguir que el ciclo se cierre con cierto equilibrio presupuestario. A día de hoy, la Fifa aún tiene pendiente de generar un 20% de los ingresos previstos para el periodo 2018-2022, y las grandes balas ya las ha consumido con la adjudicación de los principales derechos del próximo Mundial.

Su objetivo es que los ingresos de 2022 asciendan a 4.666 millones de dólares (3.919 millones de euros) y el ciclo 2019-2022 pueda cerrarse con unas ventas de 6.440 millones de dólares (5.409 millones de euros). Sin embargo, al cierre de 2020 sólo se habían firmado contratos por valor del 80% de este importe y el margen en televisión es limitado, pues ya se ha cubierto el 92,5% del objetivo. Todo queda en manos de nuevos patrocinadores y de que la situación permita llenar los estadios y hacer bueno el ticketing.

Por otro lado, la inversión se situará en 1.696 millones de dólares (1.425 millones de euros); de este importe, 400 millones (336 millones de euros) irán a las arcas de las selecciones participantes y 209 millones (175 millones de euros) a los clubes que cedan a sus futbolistas al evento. El beneficio neto, si se cumplen las expectativas, ascendería a 1.528 millones de dólares (1.283 millones de euros), suficiente para absorber el impacto de la pandemia.

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