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Tennium y Anabel Medina preparan su ofensiva para crecer en España con más torneos de tenis femenino

El BBVA Open Internacional de Valencia cierra su primera edición con 5.000 aficionados en las gradas y el objetivo de crecer a largo plazo. La búsqueda de patrocinadores, clave para un posible ascenso del torneo a las categorías ITF W100 o WTA125.

Jose Izquierdo/BBVA Open Internacional de Valencia
Jose Izquierdo/BBVA Open Internacional de Valencia

Los torneos de tenis ITF suelen ser el trampolín desde el que las tenistas se impulsan para alcanzar el circuito profesional WTA, y el tándem formado por la seleccionadora nacional Anabel Medina y Tennium persigue, precisamente, ese objetivo. El BBVA Open Internacional de Valencia cerró ayer su primera edición en ITF W80, y la organización ya mira al futuro con la ambición de ascender de categoría.

La alianza entre Medina y la gestora del Barcelona Open Banc Sabadell, entre otros eventos del mundo de la raqueta, empezó a gestarse en octubre de 2020, cuando la capitana del equipo de Copa Federación propuso a Tennium sumar fuerzas para organizar el torneo W80 en Valencia. Entonces se selló una UTE por tres años que apunta a convertirse en una alianza más a largo plazo. “Lo hicimos con la ambición de crecer a futuro en categoría y en distintas ciudades”, asegura Joaquín Ríos, socio de Tennium.

La compañía barcelonesa y Medina aún no han decidido en qué territorios crecerán, pero hay voluntad de seguir ampliando su cartera de eventos en España con citas ITF e incluso WTA. En línea con la estrategia de la Federación, su plan es dar la posibilidad a las tenistas españolas de jugar en casa, poder ascender en los rankings sin necesidad de jugar siempre en extranjero, con el coste económico que ello conlleva. El torneo actual reparte 80.000 dólares en premios.

“El objetivo a corto y largo plazo es consolidarnos dentro del calendario español, internacional y culminar este trabajo llegando a ser un WTA de 125.000 dólares”, asegura a 2Playbook Anabel Medina, directora y creadora del torneo.  “Poder ascender a ITF W100 o incluso a WTA es algo que estrictamente depende de los patrocinadores que tengamos y de las administraciones públicas”, añade Ríos. Esta colaboración público-privada, formada por la cartera de espónsors y la Generalitat de Valencia, la Diputación, Ayuntamiento de la ciudad y la Fundación Trinidad Alfonso, aporta a partes iguales más del 80% del presupuesto del torneo.

De los 300.000 euros que se requieren para organizar la cita, hasta el 7% procede de los ingresos del contrato de streaming adjudicado a Sportradar fuera de España, y a Eurosport 2 a partir de cuartos de final y la OTT Eurosport Live. El resto lo genera la venta de entradas y el hospitality, una parte del negocio que es residual pese a que el torneo de Valencia es uno de los pocos W80 del circuito ITF con capacidad para albergar a más de 800 espectadores en su pista central. La cita, que finalizó ayer, alcanzó los 5.000 espectadores durante ocho días.

El salto a ITF W100 supondría elevar el presupuesto hasta 350.000 euros, aumentar los premios hasta 100.000 dólares e incluir el hospedaje de jugadoras, mientras que una WTA 125 requiere más de 400.000 euros. Sin el impacto que la televisión suele tener en los mejores torneos ATP y WTA, el patrocinio se convierte en la mano que mece la cuna de este tipo de eventos.

En ese sentido, el torneo ha conseguido atraer a espónsors nacionales, como BBVA, y locales, como Dormitienda o Arroz Dacsa, “que nos han visto como un elemento de activación de su marca en la ciudad, y eso ha permitido que haya un tejido social y empresarial que apoya un torneo y lo consolida”, explica Ríos, que recalca que sin el apoyo de la entidad bancaria como main sponsor la cita no saldría adelante.

En palabras del directivo, la clave para convencer a las marcas para apoyar un campeonato de estas características es organizar eventos, en lugar de torneos. Si no añadimos un contenido de activación social y engagement, los torneos estarían muertos porque ya nadie paga por poner un logotipo en la pista”, afirma, recalcando que lo que buscan son acciones que les estar más cerca del consumidor.

“Las marcas apuestan por los torneos porque tienen que monetizar, y nosotros le aseguramos que la gente le va a escuchar, a ver, a tocar y en definitiva a interactuar”, explica. Pero no todo es hospitality y posicionamiento del producto de cara al fan. “Hay un elemento de RSC, porque las compañías están apoyando a un evento de tenis femenino y ayudando a promover esta disciplina”.

De cara a los próximos años, otro de los desafíos es atraer a mejores jugadoras y ampliar el cuadro del torneo sub-16 para dar más oportunidad y visibilidad a las tenistas en formación. “Trabajar con Anabel Medina es clave para captar talento porque es muy cercana a las jugadoras y garantiza el mejor servicio posible que hace que sigan eligiéndonos año tras año”, asegura Ríos, que afirma que la exjugadora también juega un papel relevante en la firma de patrocinios. “Somos un buen tándem”, subraya. “Es fundamental para el proyecto que Tennium haya entrado a formar parte del proyecto”, añade Medina. Ese es el principal winner de una alianza que promete seguir cumpliendo años en el tenis español. 

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