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El fitness ‘made in USA’, golpeado por la guerra arancelaria con Europa

La UE ha impuesto aranceles del 25% a las máquinas de entrenamiento importadas desde Estados Unidos, lo que supondrá un aumento del precio. Precor y Life Fitnes, entre otros, esperan que la elección de Joe Biden convierta en transitoria esta situación.

bicicleta estática fitness

La industria del fitness sufre su particular efecto mariposa que podría suponer una fuerte caída en los ingresos de los fabricantes de equipamiento de fitness. ¿El motivo? El 11 de noviembre entró en vigor una fuerte subida arancelaria a los productos importados desde Estados Unidos a Europa. En este caso, el leve aleteo de las alas de la mariposa cobra forma de Boeing, el gigante de la industria aeroespacial, que recibió subvenciones ilegales del Gobierno estadounidense. La sanción impuesta por la Unión Europea ha sido una fuerte subida de impuestos a la entrada de productos fabricados en ese país, incluido el fitness. En el caso de las máquinas de entrenamiento, la tasa a la importación se ha situado en el 25%. En juego hay un negocio de 142 millones de euros a la Unión. España compró equipamiento a EEUU por 5,5 millones de euros, lo que supone un 3,8% de la compra que los países de la Unión realizaron a Estados Unidos el año pasado.

Los fabricantes estadounidenses de máquinas de fitness y las cadenas de gimnasios admiten sentirse preocupados por este castigo arancelario que supondrá una pérdida de competitividad respecto a los players que fabrican en Europa o Asia, como Technogym, Matrix o BH Fitness. Afecta al equipamiento de cardio y de musculación, incluidos remos y mancuernas.

“Repercutirá en el precio medio del producto y tendremos que sacrificar parte del margen para que la subida sea razonable; el impacto para nosotros será muy alto, pero intentaremos que para el cliente no lo sea”, explica Eduardo Burguete, responsable del negocio de Precor en España y Portugal.

Precor es uno de los fabricantes que produce en Estados Unidos, junto a Life Fitness, Keiser y Peloton, entre otros. Multinacionales como Precor y Life Fitness distribuyen sus producciones en varias plantas; por ejemplo, Precor sólo importa el equipamiento de cardio conectado desde Seattle, mientras que Life Fitness también cuenta con factorías en Hungría para abastecer a sus clientes del Viejo Continente. Peloton fabrica en Estados Unidos y Asia, aunque en Europa sólo vende a Alemania y a Reino Unido, al que ya no afecta la política arancelaria de la Unión Europea.

Pese a ello, los fabricantes no esconden que la subida les afectará no solo a ellos, sino también a los gimnasios, que tendrán que pagar más por adquirir equipamiento procedente de EEUU. “Los clientes defenderán que la subida arancelaria es problema del fabricante, pero, si la cadena está muy interesada en seguir operando con ese equipamiento, cederá”, explica Rafa Cecilio, presidente de DreamFit.

El directivo reconoce que las cadenas y los fabricantes están acostumbrados a lidiar con este tipo de subidas y con la fluctuación del dólar, que es algo que afecta a todos los operadores por igual porque esa es la moneda de cambio habitual. “Normalmente las fluctuaciones de un año a otro afectan, más o menos, entre un 5% y un 10%; una subida arancelaria del 25% tendrá un gran impacto”, explica Burguete.

Lo que está claro es que tendrá un impacto en la política de precios de las gamas de producto que se fabrican en Estados Unidos. ¿Tiene más capacidad de negociación una gran cadena que firma acuerdos en exclusiva con fabricantes? Los operadores admiten que sí, porque sus acuerdos mueven más negocio de lo que lo hacen los centros deportivos independientes. Es en este segmento en el que podría darse una mayor pérdida de clientes, especialmente en el contexto actual, en el que la caída de ingresos por la Covid-19 va a provocar una contención del esfuerzo inversor. Fuentes del sector afirman que las inversiones se han reducido hasta un 50% respecto a lo previsto antes de que estallara la pandemia.

“Es posible que estos operadores opten por fabricantes españoles o por aquellos que fabrican en China”, reconoce el principal responsable de una cadena de gimnasios con implantación nacional. Cadenas como Orangetheory Fitness, que tiene un acuerdo con Life Fitness para equipar todos sus centros en el mundo, están en mejor posición negociadora. Lo mismo ocurre con Synergym, que también trabaja con Life Fitness en exclusiva, y que espera no verse muy afectada por esta situación debido a que la empresa fabrica parte de su equipamiento en Hungría.

Desde Orangetheory aseguran que “todavía no se ha determinado si Life Fitness asume buena parte de la subida o nosotros también lo hacemos; creemos que nos va a afectar, del mismo modo que sabíamos que esta situación podía acabarse dando”, asegura Martín Fernández, director general de la cadena de estudios boutique en España.

La empresa dice sentirse en el limbo, pues antes de que entrara en vigor la subida arancelaria adquirió equipamiento que tiene que llegar a Holanda. “Pagaremos los impuestos cuando se descargue en la aduana próximamente, pero sabemos que nos va a afectar, aunque el pedido lo hiciéramos hace tiempo”, admite Fernández.

En el caso de que los fabricantes suban un 25% los precios, lo previsible es que los gimnasios cambien de proveedor. Esta desventaja competitiva podría ser beneficiada por las españolas BH Fitness y Salter, la italiana Technogym o la taiwanesa Matrix, cuyas plantas de producción se encuentran en el Viejo Continente y Asia. Ante esta situación, empresas como Precor intentan remarcar sus vectores de diferenciación.

“Afecta a la gama alta de la línea de cardio, y siempre les decimos argumenta mantenemos la producción en Seattle para garantizar la calidad de un equipamiento que tendrán que cambiar cada diez años, con lo que tienen más periodo de tiempo para amortizarlo”, describe Burguete. “Intentamos ofrecerle un buen servicio posventa y una seguridad financiera para fidelizarlo”, añade.

Está por ver si habrá efecto rebote y Estados Unidos aprueba aranceles a las importaciones de equipamiento de fitness. De ser así, las grandes multinacionales como Matrix y Technogym se verían afectadas, y los países que más se resentirían serían Alemania y sobre todo Italia, ya que un tercio de las exportaciones de fitness de la Unión proceden del país transalpino, según los datos de Eurostat

Con todo, los fabricantes y las cadenas de gimnasios confían en que la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca rebaje la tensión y los aranceles. El ministro de economía alemán, Peter Altmaier, ha sido uno de los defensores del incremento de la tasa al 25% tras años en que EEUU ha subido el gravamen de sus importaciones, pero ahora se muestra confiado en que con el cambio de Administración “ayude a lograr un consenso en la relación comercial entre EEUU y la UE”. En esa dirección apunta el director general de Precor en España, Eduardo Burguete, al asegurar que “esta medida tendrá un impacto en 2021, pero esperemos que sea transitorio”.

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