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CAR Sant Cugat: París’24 como aliado tras frenar una inversión de 22 millones de euros por la Covid

El plan director del centro de alto rendimiento planteaba una fuerte inversión en abrir el complejo a los deportes de invierno. La dirección admite que la prioridad ahora es otra: mejorar las instalaciones operativas y atraer a atletas internacionales.

CSD CAR Sant Cugat

El CAR de Sant Cugat ha sido una de las cunas del deporte de élite en España, y su puesta en marcha en 1987, en plena olimpiada de Barcelona’92, es el reflejo de ello. La fórmula ideada hace treinta años para desarrollar el talento deportivo nacional y ganar medallas olímpicas, hoy quiere beneficiar también a los atletas de alrededor del mundo. Y el ciclo olímpico de París’24 apunta a ser crucial para la actividad y el negocio del centro de alto rendimiento.

“Cuando la pandemia pase, la apuesta del CAR debe ser convertirse en la base de operaciones, entrenamientos y concentraciones de los equipos y delegaciones de países no europeos”, explica a 2Playbook el director de la instalación, Ramón Terrassa. “Es un ciclo olímpico que durará tres años, en los que queremos que el CAR tenga un papel estratégico muy importante, acercándonos a las delegaciones olímpicas de Australia, Asia y América; debemos ser un puente hacia París”, señala.

Madrid aún no ha logrado cumplir su anhelo olímpico, que hubiera generado un gran impacto económico y social en el país como ya hizo Barcelona’92, pero el CAR quiere aprovechar las bondades de operar en el mismo continente que París para aprovechar la oportunidad. “Podemos ser un centro clave; estamos a pocas horas de París y ofrecemos un entorno similar al que habrá en los Juegos”, justifica Terrassa.

En el camino por convertirse en una especie de centro satélite de entrenamiento para los Juegos de 2024, la instalación ha definido una estrategia que pivota sobre tres pilares. El primero, más incierto, es la presencia que pueda tener el CAR en Tokio. Lo habitual es que los centros de alto rendimiento viajen a los Juegos para darse a conocer y cerrar clientes, pero en la actualidad se desconoce si el próximo año el equipo podrá desplazarse a la capital nipona.

En segundo lugar, se buscará hacer valer los 33 años de historia del CAR. “Tenemos una cartera de relaciones muy amplia y, en cuanto se pueda retomar la actividad, queremos estar en primera línea para reconectar con nuestros usuarios habituales”, apunta. Y, en tercer lugar, se buscará activar los vectores de innovación. “Esta pandemia nos ha hecho aprender, y queremos ofrecer servicios que nos posicionen de manera muy potente; además, la proximidad con Barcelona siempre ha sido una de las motivaciones de otros países para venir”, sostiene.

El plan director del CAR aprobado años atrás requiere de una inversión de 22 millones de euros

De conseguir acuerdos con delegaciones internacionales, la instalación podrá reactivar un negocio que, en circunstancias normales, hubiera generado 3,1 millones de euros en ingresos mediante la prestación de servicios en 2020. La Generalitat de Catalunya aporta ocho millones a través de subvenciones para hacer sostenible el complejo, que sólo en gastos de personal gasta cuatro millones de euros.

“En el mejor de los casos, este año facturaremos la mitad de lo previsto”, reconoce Terrassa, que apunta a que la actividad internacional se ha frenado desde marzo, y ahora sus 17 hectáreas sólo dan servicio a los deportistas nacionales. El complejo cuenta con instalaciones para entrenar una veintena de disciplinas, desde gimnasia rítmica hasta atletismo, pasando por natación y voleibol.

En la hoja de ruta está la ampliación del espacio para ofrecer otros deportes, con el foco puesto en las disciplinas de invierno. El plan director aprobado años atrás requiere de una inversión de 22 millones de euros para construir un pabellón de hielo, renovar la piscina exterior, construir una recta de atletismo que esté cubierta, una pista de patinaje y un campo de hockey, entre otros. “Que esté escrito no significa que se pueda llegar a hacer; la prioridad es otra, la sanitaria y la reactivación económica, y sabemos que ninguna Administración está en disposición de ejecutar ese plan de golpe”, reconoce Terrassa.

La ambición es que se vaya ejecutando por fases cuando sea posible y según el análisis de las necesidades. Es decir, es posible que se opte por renovar instalaciones menos vistosas, antes que construir nuevos equipamientos. Por ejemplo, entre enero y febrero de este año se renovó el pabellón de gimnasia rítmica y parte de la maquinaria, con una inversión que no alcanzó los 100.000 euros. También está pendiente de renovación el tartán de la pista de atletismo, una inversión que se elevaría a 500.000 euros. Otras actuaciones pendientes es el cambio de las máquinas de fitness del gimnasio, que se cambiaron en 2012. “Debemos actualizar lo que ya está en uso antes de acometer nuevas inversiones”, clama.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) es consciente de la necesidad de situar el “CAR más arriba de lo que está a nivel de instalaciones”, según apunta Terrassa. Y el primer gesto ha sido elevar de 500.000 euros a 1,5 millones de euros el apoyo económico del Gobierno para mejorar el complejo. “También estamos a la espera de los presupuestos de la Generalitat de Catalunya y está por ver si podremos beneficiarnos de los fondos de recuperación europeos”, apunta el director.

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