Cuando España ganó su primer Mundial, el momento de ver fútbol dependía de las televisiones. Este verano, cuando La Roja ha conseguido su segunda estrella, el momento y la forma de ver el fútbol la ha decidido el aficionado. Competiciones, broadcasters y demás actores de la industria han puesto el foco en el fan, que es su cliente, para darle las mayores facilidades para que consuma su producto y, en ese camino, conocerle el máximo posible. En 2010, las audiencias se conocían al día siguiente y sin datos del perfil del espectador. Hoy, las telecos y plataformas que emiten el fútbol saben en muy poco tiempo los gustos y preferencias de los suscriptores. Así fidelizan los existentes y captan nuevos. Y con ello, la rueda gira para que, por ejemplo, LaLiga EA Sports haya podido revalorizar un 6% el precio de sus derechos en España para el ciclo 2027-2032: cobrará 1.050 millones de euros anuales de Telefónica y DAZN para un total de 5.250 millones al fin del contrato.
Asimismo, el negocio audiovisual del fútbol también se ha entrelazado con el sector del entretenimiento. Cada vez hay más producto en Netflix, que ha comprado los derechos para Estados Unidos del Mundial femenino de 2027, y Amazon Prime Video o Disney+ están apostando fuerte para el próximo ciclo audiovisual, como recuerda el informe ‘Football 2016-2026: La década que reescribió las reglas’, desarrollado por World Football Summit con motivo del décimo aniversario de la celebración de su primer evento.
El acelerón de la pandemia
El contenido bajo demanda, los programas extras e insides o la doble pantalla son productos que ya son familiares para el fan del fútbol, pero hace diez años ni se conocían. El cine y la música fueron las primeras industrias que trabajaron sobre ello. Después llegó el fútbol, como recordó en WFS Madrid 2019 Verónica Diquattro, por entonces vicepresidenta ejecutiva de DAZN para el sur de Europa: “El fútbol, o el deporte en general, ha sido el último en verse afectado por este cambio, porque Netflix y Spotify llevan más de diez años en el mercado, mientras que con DAZN empezamos a ver esta oportunidad en 2016”.

Con la pandemia todo se aceleró. Las OTT ya estaban más maduras, el aficionado, forzosamente, tuvo que seguir el fútbol desde casa y se familiarizó con una herramienta que abarcaba mucho más que la televisión lineal. También comenzaron entonces a crecer las alianzas entre competiciones y redes sociales, incluyendo allí a creadores de contenido. Fue un momento de experimento en medio de la urgencia y el nerviosismo del contexto que generó reflexiones clave y, en muchos casos, el inicio de una nueva forma de enfocar el negocio audiovisual. Tanto el producto como su venta.
La multiplicación de players y la obsesión por conocer al fan
Las grandes tecnológicas vieron también entonces la oportunidad perfecta para entrar de lleno en la compra de derechos en el fútbol. Ya antes de la pandemia Facebook hizo sus primeras incursiones con LaLiga en India, o Amazon compró los partidos del Boxing Day de la Premier League en Reino Unido. Sin embargo, hoy estos players se han multiplicado. Desde Netflix hasta pequeñas OTT, como la recién nacida FanPlay TV, que ha arrancado con la compra del paquete completo de Primera Federación.
La plataforma española relevará a LaLiga+, y es que muchas ligas y federaciones de fútbol han apostado en estos últimos años por ir directamente a por el fan con sus propios productos. El modelo D2C –directo al consumidor– ha ganado enteros también en las retransmisiones. La UEFA ha potenciado enormemente su plataforma y web para ofrecer eventos en vivo, y FIFA sacó su propia OTT, donde ofreció cerca de 40.000 partidos gratis en su primer año de vida. Dave Roberts, exdirector de FIFA+, recordó en WFS Sevilla 2022 que “el 85% de las federaciones de fútbol no tiene el control de sus propios derechos audiovisuales”. Hoy, la plataforma está integrada en DAZN como parte de la estrecha relación entre la OTT y el rector del fútbol a nivel mundial en los últimos años.

“Cuando tratas con un broadcaster, la decisión final está en manos del broadcaster. En tu propia plataforma, eres dueño de tu destino, eres dueño de tu plataforma”, resumía Anna Guarnerio, directora de derechos audiovisuales internacionales de la Lega Serie A en WFS Europe 2024. Es una definición cristalina del modus operandi de muchas grandes competiciones, sobre todo, en lo relativo a sus derechos internacionales. La NBA de baloncesto fue rompedora hace ya una década con su pass, y LaLiga o la Premier ya lo han replicado en mercados concretos donde consideran más interesante vender directamente al fan su producto audiovisual.
Sin embargo, todavía son muy contadas las ligas que apuestan por este modelo en su mercado principal. Sólo Francia ha lanzado Ligue 1+ forzada por la falta de ofertas que considerara válidas y presionada por una grave crisis con la venta de sus derechos que todavía tiene en el alambre su negocio y el de la mayoría de sus clubes.
Modelos opuestos: entre la venta global exclusiva y la amplificación de ventanas
Finalmente, hay tendencias en esta industria que está por ver si consolidan o quedan como impulsores de competiciones en un momento concreto. En Estados Unidos, Apple apostó en 2022, un año antes de la llegada de Messi al Inter Miami y cuatro antes que el Mundial, por ser locomotora del crecimiento del soccer en su país comprando los derechos en exclusiva y a nivel global de la MLS hasta 2033. Una década entera para que el fútbol pase de pantalla en su territorio. Con algunas similitudes, DAZN hizo lo mismo con Liga F en su nacimiento, invirtiendo en su desarrollo y siendo aliado de su expansión a nivel internacional. “Ser una propiedad de primer nivel en un país no significa serlo en todas partes”, recordó Kike Levy, CEO de Gameday by NJF, en WFS Riyadh 2025.
Al mismo tiempo, también hay casos de éxito de competiciones que han apostado por la fórmula de la desagregación. La NWSL multiplicó por 40 el valor de sus derechos, hasta los 60 millones de dólares anuales, repartiendo sus derechos a múltiples players. En España, esta es la hoja de ruta de la RFEF con Primera Federación. Esta temporada se podrá seguir hasta por trece ventanas distintas. La revolución no es exclusiva de la élite.
Sobre ‘Football 2016-2026: La década que reescribió las reglas’
Este análisis forma parte de la serie de contenidos elaborada a partir del informe Football 2016-2026: La década que reescribió las reglas, desarrollado por World Football Summit. Los grandes cambios en la forma en la que la industria del fútbol interactúa con sus fans a través de las retransmisiones y los contenidos será uno de los ejes centrales del programa de WFS Madrid 2026, que se celebrará los días 15 y 16 de septiembre en La Nave. Los lectores de 2Playbook tienen un 15% de descuento a través de este enlace.
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