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Abejón (Fasfe): “Un gestor inteligente debe buscar canales de enganche con los aficionados”

El secretario general de la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español sostiene que “los seguidores no son sólo importantes por los ingresos, sino que son necesarios para la supervivencia” de los clubes, a los que afea una política errática con

Emilio Abejón, secretario general de Fasfe.

El sector del fútbol se vio obligado a pulsar el botón de pause por el Covid-19, y su vuelta es vista como un componente necesario para recuperar la anhelada normalidad que el virus alteró. La pandemia también ha obligado a los clubes de fútbol a ajustar sus costes para mitigar la caída de los ingresos, y desde la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (Fasfe) aseguran que los aficionados y pequeños accionistas pueden jugar un papel fundamental para revitalizar a los clubes. “El fútbol ha puesto demasiados huevos en la televisión”, lamenta Emilio Abejón, secretario general de Fasfe.

La primera, directa: ¿cómo valora la gestión de los clubes españoles durante la pandemia?

Ha habido un poco de todo, dependiendo de la situación económica de cada club, sus circunstancias particulares, etcétera. Ha sido un contexto de crisis desconocida, nueva e inesperada. Los ingresos perdidos se han ido mayoritariamente al capítulo de nóminas. En este escenario social actual hay quien, quizá, vea un poco incomprensible que se han acogido a Ertes (expediente de regulación temporal de empleo) con los grandes dispendios realizados.

¿Pero la valoración es positiva o negativa?

Sobre si se podría haber hecho mejor o no, entendemos que han intentado salvar la situación, con rebajas de fichas de jugadores, etcétera. Ante un golpe de pérdida de ingresos importantes, sobre todo en la parte televisiva, no quedaba otra. Lo que sí es cierto es que toda esta situación nos lleva un poco a plantearnos la viabilidad del fútbol de élite. Que un shock de unos meses le produzca esta reacción a un sector con unas cifras tan increíbles me hace reflexionar si no estamos en un modelo insostenible, si la industria está suficientemente sana… Me hago esa reflexión. Sorprende cómo la industria cruje ante una crisis eventual.

¿Siente que han descuidado a los socios y pequeños accionistas?

Esa parte ha sido la peor. Porque, además, se ha manejado de una forma hipócrita. Muchos clubes hasta hace nada ni siquiera habían informado sobre los derechos de los socios ante los servicios no prestados. Sin informar ni dar facilidad para el abono a los socios. Muchos no se han enfrentado de forma sincera y honesta a los socios, que, aunque se les puede considerar clientes, tienen un grado de identificación, de sentimiento con sus clubes que lo mínimo es tratar a la gente con honestidad. Se podían reunir con los representantes de peñas y aficionados que existen en casi todos los clubes para acordar cómo hacer para que se pueda arreglar esta situación excepcional sin que ello se suponga una gran caída para el club.

Una de las propuestas que realizan desde Fasfe a los clubes es la de recapitalizar los abonos para que se conviertan en acciones.

Así es. El Málaga CF, por ejemplo, está hablando con la asociación de accionistas minoritarios para hacerlo. Hay que tener en cuenta también que es un club que se encuentra en una situación muy delicada. Caso parecido existe en el Recreativo de Huelva, donde también hay negociaciones.

En las últimas ampliaciones de capital los socios y accionistas no han solido acudir a la compra de títulos que les corresponderían.

Bueno, hay muchos tipos de ampliaciones, y en algunas han acudido una gran masa de accionistas. En el Atlético de Madrid, por ejemplo, del que soy socio, también se hizo con la entrada en el capital del grupo Wanda. Recuerdo asimismo la ampliación de capital del Valencia CF antes de la llegada de Peter Lim: ahí entró una buena parte de sus aficionados, y en un contexto de crisis. Todos recordamos también el proyecto de la SD Eibar, que hizo una ampliación de capital para ajustarse al Real Decreto de las SAD en su ascenso a Primera. O la del Real Oviedo, en un momento muy crítico del club, que acabó con Carlos Slim comprando la mayoría accionarial de la entidad asturiana. En esta crisis puntual, la recapitalización la vemos clara: la sustitución de deuda por bonos propios es algo común en otras industrias.

“Los seguidores no son sólo importantes por los ingresos, sino que son necesarios para su supervivencia”

Entre marzo y abril se repetía como un mantra aquello de “saldremos mejores de esta crisis”. ¿Cree que sucederá esto con el fútbol español? En particular, con la gestión de los clubes.

La crisis ha destapado problemas de gobernanza en LaLiga, problemas que ya existían pero que no se manifestaban de forma tan evidente y zafia. Si eso se solucionara, o se generaran métodos de supervisión en LaLiga y la Federación, por ejemplo, con una Ley del Deporte... En una época en la que la transparencia es la nueva bandera que todos cogemos, creo que el Gobierno de nuestro deporte debería mejorar.

¿A qué errores se refiere?

Sobre gobernanza. Muchas de las instituciones que gobiernan nuestros deportes adolecen de falta de gobernanza evidentes: ausencia de transparencia, por ejemplo… La pandemia nos está indicando qué tiene que mejorar en la gestión del deporte.

Parece evidente que los gastos en fichajes se reducirán drásticamente. Puede ser la hora de las canteras, que, además de en el campo, repercuten en el área económica de los clubes…

Eso es lo que también nos gusta a los aficionados. La bajada en las cantidades de ingresos y gastos en fichajes, que iba creciendo cada año, es otra de las consecuencias que salen de esta pandemia. La crisis ha afectado más a los dos grandes clubes, con el Madrid más conservador, con la construcción del estadio como prioridad; y el Barça, que es uno de los clubes con una situación más complicada de LaLiga por su nómina de dinero para la plantilla del primer equipo, la más elevada.

¿De qué puede servir esta crisis para mejorar el modelo de gestión del fútbol español?

Dependerá de si existe ganas de cambio, sobre todo, en el nuevo Consejo Superior de Deportes (CSD), que tomó posesión la presidenta unas semanas antes de la pandemia. Queremos reunirnos con ellos porque estamos muy interesados en conocer sus reacciones, soluciones e ideas para el deporte. La pelota está en su tejado para que diseñe mecanismos para atajar y controlar casos como el sucedido en Segunda División, con intereses cruzados, y que en cualquier otra industria habría supuesto un cataclismo.

¿Qué le pediría a Irene Lozano?

Nos gustaría que diseñara los cambios adecuados y necesarios a través de la Ley del Deporte. Sabemos que la presidenta está muy interesada en el papel internacional de nuestro fútbol de élite, y eso le llevó a firmar el Pacto de Viana, por ejemplo. Pero, si le interesa la proyección de la Marca España, errores y problemas de gobernanza como el que se vivió en Segunda, que ponen en duda la credibilidad y el equilibrio de la competición, merma el buen nombre de nuestra liga y, por ende, de España a nivel internacional.

Sin partidos con público, los clubes se quedan sin ese elemento de identificación clara con sus aficionados, ¿los clubes trabajarán vías para intentar retener el máximo número de socios con acciones de fidelización y mentando al arraigo del aficionado?

Han empezado fatal con el tema de los reembolsos. Cuando se decidió jugar partidos sin púbico, tienes que tratar bien a tus socios. Ese grado de identificación y de cariño hay que trabajarlo, y los comienzos han sido malísimos, quitando algún caso como el Getafe CF, que renovó a todos los abonados automáticamente. Un gestor inteligente de un club de fútbol, ahora mismo, tendría que estar trabajando en buscar canales de participación y de enganche y fidelización de los abonados. Si la gente se pasa un año sin ir al fútbol…

Este aspecto sentimental ya lo vienen explotando los clubes más modestos durante años. Ellos están siendo, también, los primeros damnificados de esta crisis. ¿Cómo percibe Fasfe la situación de los clubes de Segunda, Segunda B y Tercera?

A partir de Segunda, el problema es gordo por la caída de abonados, no sólo por los aficionados, sino por la renovación del fútbol, porque los protocolos mínimos hacen muchas aguas. En Segunda B prácticamente nadie se puede permitir hacer PCR todos los fines de semana, y en Tercera me atrevería a decir que nadie. Para estos clubes el porcentaje de ingresos de venta de carnés y los ingresos en el día de partido, con las entradas y la cantina, supone prácticamente todo en sus ingresos. En estas categorías, no tiene ningún sentido que se jueguen partidos sin público.

“La crisis ha destapado problemas de gobernanza en LaLiga, problemas que ya existían pero que no se manifestaban de forma tan evidente y zafia”

¿Qué solución le ve a las ligas semiprofesionales y amateurs?

La mayor parte de esos clubes no son SAD, con lo que tener el carné tiene un significado mayor para la toma de decisiones de la entidad de cara a trabajar en su supervivencia. Pero vamos, sin ir al fútbol, en esas categorías no tiene ningún sentido que se jueguen partidos.

En el futuro cercano, ¿qué rol cree que deben tener los clubes con los socios?

Creemos que el fútbol es una actividad social y cultural. Un espacio en el que hay un encuentro deportivo y sociocultural importante. Esa diferencia con otros sectores se encuentra en la movilización que genera el fútbol gracias a los aficionados. Los seguidores no son sólo importantes por los ingresos, sino que son necesarios para su supervivencia: tienen que conseguir que los aficionados se vean implicados en la realidad del club. Tienen que interiorizar la idea de que deben meter a los socios en sus ideas de futuro, en decisiones que son importantes. En Inglaterra ya valoran si regular que haya consejeros en administraciones de clubes puestos por los socios.

¿Qué otras vías de ingresos cree que se podrían explorar para no depender tanto de las necesidades que tiene la televisión y los clubes se ven obligados a cumplir?

Esta es la difícil dicotomía entre la eficiencia y la resiliencia. Si pones todos los huevos en la misma cesta, la que mejor se lleva y es más grande, vas a tener más huevos y serás más eficiente. Pero si se te cae… la torta es tremenda. En este sentido, el fútbol ha puesto demasiados huevos en la televisión. Empezando por el cambio de los horarios tradicionales. El fútbol no es sólo un programa de televisión. Creemos que hay que diversificar ingresos porque eso es sano y saludable para la supervivencia de los clubes. En los últimos 20 años, la industria de la televisión en el fútbol ha tenido un crecimiento desorbitado. Este hecho ha permitido crecer esta industria y que se pueda desarrollar a unos niveles extraordinarios. Pero sería importante combinar estos ingresos con posibles regulaciones de límites salariales, por ejemplo, para garantizar una sostenibilidad de los clubes.

Ya se conoce que habrá público en la Supercopa de Europa. Desde los clubes españoles, ¿se han puesto en contacto con ustedes para trabajar en una hipotética vuelta a los estadios de los aficionados?

Se han escuchado manifestaciones públicas de algunos dirigentes de que intentarían incluir público cuanto antes, pero ahora llevamos varias semanas que no se oye nada en este sentido. A nosotros no nos han llamado. Probablemente sea demasiado pronto para comenzar con ello; ahora lo prioritario es superar la crisis sanitaria en la que nos encontramos.

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