FC Barcelona: los diez principales retos a abordar en los primeros cien días de presidencia

El nuevo presidente del Barça deberá abordar en muy pocos meses un plan de choque que permita recortar drásticamente el gasto, refinanciar la deuda a corto plazo y establecer nuevas líneas de ingresos.

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Marc Menchén / Jabier Izquierdo

Este domingo, al filo de la medianoche, se conocerá quién es el nuevo presidente del FC Barcelona. Los candidatos a ocupar el asiento son Joan Laporta, Víctor Font y Toni Freixa, que en sus intervenciones, como la del primer debate económico de la campaña que organizó 2Playbook, han realizado un diagnóstico muy similar. Lo que los separa son las soluciones incluidas en un plan de choque que, en sus primeros cien días, tendrá al menos diez retos por resolver.

 

1. Evitar un nuevo agujero económico en 2020-2021, ¿misión imposible?

Realizado el traspaso de poderes con la junta gestora, el primer desafío va a ser cuadrar las cuentas de 2020-2021 con apenas tres meses de margen de maniobra y muchos condicionantes. El presupuesto, que no ha sido ratificado en la asamblea, prevé alcanzar el equilibrio presupuestario, pero lo hace a condición de cumplir tres supuestos que hoy se antojan complicados, como adelantó 2Playbook.

El primero y más importante, la inclusión de 100 millones de euros en ingresos por la venta del 49% de Barça Corporate, la unidad de negocio que incluye Barça Studios, la explotación del retail y las academias, así como el área de innovación. Ni Laporta ni Font quieren “malvender” este activo, dicen, por lo que renunciar a cerrar ya esa operación exigiría automáticamente un ajuste extra.

Extra, porque en el presupuesto también se contemplan 56 millones de euros por el estadio, cuando la realidad es que hoy sólo puede contarse con los 18 millones de las cuotas de los socios y poco más, pues LaLiga no aspira a más que reabrir las gradas en las últimas jornadas y con un aforo que no alcanzaría el 25%. El otro gran problema es que se cuentan 88,6 millones en la partida de otros, esencialmente traspasos, cuando la realidad es que el mercado de fichaje se encuentra en pleno retroceso.

Primer debate económico de la campaña entre candidaturas a la presidencia del Barça

 

2. Una deuda en máximos históricos que toca refinanciar

La recurrencia a la hora de hacer grandes fichajes, el escaso de margen de maniobra con el que siempre ha funcionado y, sobre todo, la pandemia, han llevado la deuda del club a máximos históricos. Y todos los candidatos, aunque con distintas fórmulas, abogan por una urgente refinanciación de deuda. “Lo primero será sentarnos con los bancos y refinanciar con ellos esta deuda para hacerla sostenible en el tiempo”, mientras que Artigas ha recordado que “el Barça es un gran club y no debería tener problemas para renegociar”, afirmó Jaume Giró, responsable económico de la candidatura de Laporta. Es una “necesidad” a la que también aludió Font, contrario a una emisión de bonos entre particulares. 

Los compromisos con bancos y clubes se dispararon un 48% interanual en 2019-2020, hasta 820 millones de euros, y la realidad es que no todo es consecuencia del Covid-19. Sin pandemia, la cifra habría alcanzado los 770 millones, un 39% más y, tal es la tensión, que en los despachos incluso piensan en fórmulas imaginativas, como obtener liquidez por unos 100 millones de euros a costa de traspasos futuros.

En un plano más convencional, el Barça no dudó en acogerse a las líneas de liquidez habilitadas por el Gobierno para evitar el colapso del tejido empresarial, y logró pólizas de crédito por 145 millones de euros que están avaladas en un 70% por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). En total, los compromisos con los bancos han pasado de 271 millones a 480 millones de euros, mientras que los compromisos con clubes subieron de 261 millones a 323 millones.

La falta de caja y la necesidad de cubrir el desfase entre ingresos y gastos explica que la deuda neta pase de 217 millones a 488 millones de euros, según el sistema de cálculo de LaLiga. Es un método más benévolo que el que originalmente se usaba para medir si se cumplía con la disciplina financiera autoimpuesta en los estatutos del Barça, que no se ha podido cumplir tampoco. El ratio de deuda neta sobre ebitda se situó en 3,64 veces al cierre de 2019-2020, por encima del múltiplo de dos recogido en las normas internas del club.

La falta de caja y la necesidad de cubrir el desfase entre ingresos y gastos explica que la deuda neta pase de 217 millones a 488 millones de euros

3. Una masa salarial fuera de mercado e hipotecada

Otro de los problemas del Barça, agudizados por la crisis y el férreo control económico de LaLiga, es la masa salarial. Punto de eterno reproche en las asambleas de compromisarios, al que jamás se puso solución y que los candidatos son conscientes que deben atajar. De momento, al problema existente se le añade un acuerdo con la plantilla para diferir pagos por 172 millones, que hipotecan el 5% del presupuesto hasta 2025.

El punto de partida no es sencillo, pues en 2019-2020, cuando se tuvo que buscar un pacto con la plantilla para reducir los salarios durante el estado de alarma, tampoco se logró esa meta. El club se propuso que la masa salarial (sueldos y amortizaciones) bajara a 642 millones en el arranque de curso, y los acuerdos sólo sirvieron para situar el importe en 636 millones, pues distintas operaciones en el mercado de invierno ya volvían a situar el gasto en 679 millones de euros.

El primer año de Bartomeu en la presidencia se destinaron 314,9 millones de euros al pago de nóminas, cifra que en 2017-2018 y 2018-2019 se enfiló por encima de los 490 millones de euros. ¿El problema? Es una mejora que no se ha traducido en un mayor diferencial competitivo, e incluso los equipos de la Premier League o el Bayern de Múnich, vigente campeón de la Champions League, son más fuertes con un presupuesto por debajo de los 400 millones de euros.

 

4. Messi y su influencia en la masa salarial

El foco se ha puesto en las últimas semanas en los 100 millones brutos que aproximadamente supone Leo Messi, aunque el problema está sobre todo en que el Barça ha definido una escalera salarial sin parangón en el fútbol europeo, con suplentes cobrando más que muchos titulares en otros equipos de Champions League.

Ramon Artigas, del equipo de Toni Freixa, señaló que “hemos llegado a esta situación por un problema de gestión deportiva. El presidente anterior no era futbolero, tenía un director deportivo nuevo cada temporada, y ha habido un endeudamiento importante y un gasto salarial que hay que mejorar de alguna manera”. “En el caso de Messi, el club está por encima de todos, y si decimos que hay que reducir la masa salarial, todos están dentro: del primero al último”, enfatizó Artigas. Para Giró, sin embargo, “no es verdad que Messi haya arruinado al Barça”. 

¿Es Messi una ruina para el Barça? Esta pregunta surgió tras la filtración de su multimillonario contrato. Sin embargo, la figura de Messi se ha demostrado que es sostenible, en lo deportivo, pero también en lo económico, que va íntimamente ligado. Los tres candidatos han apostado por la renovación de su contrato, que, por su peso en ingresos y gastos, marcará en buena parte el margen que pueda tener la entidad en relación a su masa salarial a partir de 2021-2022.

Dicho de otro modo, lo más probable es que, una vez realizadas las llamadas de cortesías con sus dos adversarios, el futuro presidente coja su teléfono móvil para llamar al delantero argentino. El futuro de la entidad, tanto en términos económicos como deportivos, dependerá de la decisión que tome sobre su vínculo con el Barça, que finaliza el 30 de junio.

El futuro presidente debe cuadrar un presupuesto de 2020-2021 que actualmente tiene 200 millones de ingresos en el aire 

 

5. Revertir un modelo de negocio dependiente de los traspasos

Verano de 2017. El Barça se encuentra de gira por Estados Unidos, ha hecho parada en Japón para rendir honores a su patrocinador principal, Rakuten, y en boca de todos hay un nombre: Neymar. Es el jugador llamado a suceder a Messi como ídolo blaugrana, pero no lo ve así. Rumbo al París Saint-Germain (PSG) previo pago de 222 millones de euros de su cláusula de rescisión, una cifra récord, más que lo obtenido en los cinco años previos por este concepto. Un balón de oxígeno que se acabó convirtiendo en una bomba de relojería.

El club, aprovechando que LaLiga permite presupuestar ingresos equivalentes a la media de los tres últimos años, abogó por consolidar un nivel de gasto similar al registrado en 2017-2018, pese a lo extraordinario de aquella operación. Aunque eso haya forzado traspasos de última hora vía trueque que lo único que han hecho es cuadrar las cuentas de un año para hipotecar el gasto de los siguientes.

Así es como las amortizaciones se doblaron de un año para otro, hasta 118,7 millones en 2017-2018, y empezaron a subir gradualmente, hasta 174 millones en 2019-2020. En 2020-2021 se batirá el récord de costes asociados a los fichajes, con 186,3 millones de euros, mientras que en 2021-2022 serán 177,5 millones, en 2022-2023 otros 130,7 millones y aún quedarán 102 millones más en adelante.

De hecho, intercambios como los de 2019 de Cillessen por Neto por 35 millones de euros, o el de Arthur por Pjanic en 2020 en una operación de 72 millones son refinanciaciones encubiertas. El centrocampista bosnio, por ejemplo, supone un coste de amortización anual de 15 millones de euros durante cuatro años, cuando el brasileño ya apenas suponía gasto por fichaje.

 

 

6. Espai Barça, consenso sobre el qué, no en el cómo

Es la inversión patrimonial más importante que realizará el club en su historia, y es una de las que más consenso genera entre los candidatos a la presidencia. ¿La razón? Es un proyecto de corporate finance que fía el retorno del dinero a la generación de nuevos ingresos cuando los trabajos estén acabados. Y es un calendario que dependerá de decisiones estratégicas, como la planteada por la candidatura de Joan Laporta de llevar al equipo al Estadio Olímpico de Montjuïc durante dos años para acelerar los trabajos y sacar partido al renovado Camp Nou cuanto antes.

El plan económico ha mejorado sustancialmente las previsiones de ingresos, y de los 40 millones adicionales que comentaba el club en 2016 se ha pasado a una previsión de 150 millones de euros por temporada una vez terminen los trabajos. Esa es la cifra que ha puesto sobre la mesa ISG Legends, agencia contratada por los bancos para analizar el potencial de negocio que hay tras el Espai Barça. Esta empresa es la que, con toda probabilidad, podría entrar como consultora con poder de decisión si no se cumplen los objetivos de facturación, uno de los pocos puntos que ha generado cierta controversia.

Otro aspecto que ha incomodado es el de los costes de la operación, pues se ha pasado de los 600 millones aprobados en referéndum a un coste de 815 millones de euros. ¿Por qué? El Ayuntamiento se ha asegurado inversiones en los aledaños por 50 millones, a los que se añaden 60 millones por la decisión de ampliar el aforo del nuevo Palau Blaugrana de 10.000 a 15.000 espectadores, y otros 15 millones más para mejorar los nuevos espacios comerciales. Además, Goldman Sachs ha adelantado como préstamo los primeros 90 millones que debían abonarse en concepto de intereses.

Las tres candidaturas han destacado que este proyecto será una de sus prioridades para tener cuanto antes posible concluidos el Nou Camp Nou y el Nou Palau Blaugrana. “No es tener un estadio más bonito, es tener un estadio más bonito y, sobre todo, una fuente de ingresos fundamental. Esto es algo que ya tienen operativo o muy avanzado nuestros principales rivales: Real Madrid, Manchester City…”, aseguró Giró en el debate de 2Playabook.

El Espai Barça debería dinamizar el área comercial, donde se ha asumido un recorte del 50% en los contratos con Rakuten y Beko

7. Una cartera de patrocinadores dañada

El nuevo complejo, una vez terminado, debe ser también una palanca para la captación de más patrocinadores, aunque la relación actual con los existentes podría calificarse de tirante. Socios comerciales que aportan en su conjunto algo más de 190 millones de euros a las arcas azulgranas. Una de las primeras decisiones que deberá tomar la junta entrante es escoger a un nuevo director comercial tras la salida de Xavier Asensi el pasado enero, tal y como adelantó 2Playbook.

El club, que preveía acelerar el paso en esta área en los últimos años, ha visto que, lejos de crecer, los ingresos por publicidad se han estancado y, tras la Covid-19, se prevé que caigan. En las últimas semanas se han logrado algunos acuerdos que cubren categorías no ocupadas en los últimos tres años, pero que sólo cubren el agujero dejado por otros.

Así lo evidencian las últimas renovaciones de los principales contratos: Rakuten firmó con una rebaja del 45% su patrocinio principal del equipo masculino de fútbol hasta 2021-2022; Beko también amplió acuerdo por una sola temporada a razón de 10 millones de euros y limitándose a la ropa de entrenamiento, como avanzó este medio. La relación con Nike tampoco atraviesa por su mejor momento, tras una temporada que arrancó con problemas en el suministro de la primera equipación y siguió con tiranteces por la explotación del ecommerce.

 

8. Área digital, uno de los puntales del futuro Barça

Si hablamos de puntales del Barça del futuro, fuera del Camp Nou, uno de ellos es, sin duda, el área digital. Barça Studios, ya en marcha y que cuenta con el respaldo de los candidatos a la presidencia, es un plan que ha hecho que hablar de Netflix, Amazon o Hollywood sea algo habitual en los despachos del club. La inversión inicial superó los cuatro millones de euros.

Toda el área audiovisual se encuentra en un mismo de operaciones en Sant Just Desvern: 2.500 metros cuadrados entre platós, oficinas, salas de edición… Barça Studios ya genera más de 30 millones de euros en ingresos, tiene un ebitda de 17 millones de euros y cuenta con 120 colaboradores. Un filón para la próxima junta en su necesidad de generar nuevos ingresos.

En este ámbito también se enmarca el lanzamiento de la OTT y el programa de fidelización para aficionados en los entornos digitales, así como la decidida apuesta por los eSports para atender a las nuevas generaciones.

 

9. Las secciones no se tocan, a pesar del déficit

El Barça ha presumido durante muchos años de ser “més que un club” de fútbol. Esto significa correr con números rojos en las diferentes secciones profesionales que mantiene. En total, el club tiene estructuradas pérdidas por 45 millones de euros para 2020-2021.

Este déficit se ha mantenido estable en los últimos años salvo contadas excepciones. Casi dos terceras partes de esos números rojos los acumula el baloncesto (64%), que, a pesar de incrementar un 44% los ingresos previstos respecto a la pasada temporada, prevé perder 28,8 millones de euros este curso, según consta en la memoria anual.

El déficit del básquet será cuatro veces mayor al del balonmano (-7,1 millones) o siete veces mayor al del fútbol sala (-4 millones). La sección de hockey patines prevé pérdidas de 2,4 millones de euros para este curso, mientras que las secciones amateurs (atletismo, básquet femenino, rugby, voleibol, hockey hierba, hockey sobre hielo y el patinaje artístico, entre otros) sumarán unos números rojos de 2,5 millones de euros.

En este sentido, ni Laporta, ni Font, ni Freixa se han mojado sobre la posibilidad de reducir este presupuesto o abandonar alguna disciplina, por lo que se sobreentiende que se mantendrá la estructura tal y como se conoce.

 

10. La Superliga, patata caliente en las relacionas con Uefa y Fifa

Otra de las patatas calientes que tendrá que saber cocinar el próximo presidente azulgrana es la relación del club con las instituciones deportivas y administrativas. Josep Maria Bartomeu ha sido, por el momento, el único presidente de un gran club europeo que ha hablado públicamente de la Superliga, y de una manera, sobre todo, tan clara y favorable.

Lo hizo en su último discurso como presidente azulgrana, en su comparecencia de despedida, y tras ello, la Superliga es un tema tabú en las oficinas del Barça. Nadie quiere tomar posiciones, tampoco los candidatos, que sí que se han mostrado reticentes a romper con Uefa y Fifa con el fin de llevar adelante el proyecto.

Cabe recordar que tanto el regulador del fútbol europeo como el mundial emitieron un comunicado muy tajante en el que aseguraron que los futbolistas de los clubes que participaran en esta competición serían excluidos de sus torneos, incluyendo la Eurocopa y el Mundial.

Asimismo, la nueva junta deberá barajar la vuelta o no del club a la Liga Nacional de Fútbol Sala (Lnfs), de la que se salió en 2020, y ver cómo se posicionar, en su calidad de buque insignia del balonmano español en la actualidad, en la confección y desarrollo de la Asobal.

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