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La ACB, cada vez más ‘made in USA’: la presencia de jugadores nacionales cae un 6% en cinco años

España ha desbancado a Alemania como el país que más jugadores importa, con un total de 745 deportistas. El número de nacionales ha caído de 100 deportistas en ACB a sólo 83 en 2019-2020, de los que apenas el 21,6% son sub-21.

alberto abalde real madrid 2020 2021 acb foto

España es, junto a Estados Unidos, el país más laureado del baloncesto mundial en la última década y media. La ACB está considerada una de las ligas más fuertes del continente y la federación está entre las más representadas en los organismos internacionales, pero para el jugador nacional, llegar a la élite cada vez es más difícil. Su presencia ha disminuido un 6% en los últimos cinco años en la ACB, y el relevo intergeneracional que sostenga el negocio de los dos grandes organismos de este deporte en España podría verse afectado en el futuro.

En la ACB había únicamente 83 jugadores nacionales en la temporada 2019-2020, una media de unos cuatro españoles por equipo. Es decir, el mínimo que exige la competición para garantizar la representatividad nacional. Ahora bien, parte de estos jugadores apenas tiene minutos durante los partidos, y únicamente se emplean para cubrir los cupos obligatorios.

Prueba de la pérdida de representatividad del jugador nacional es que en 2019-2020 España desbancó por primera vez a Alemania en el trono como el país que más baloncestistas importa, con un total de 745 entre todas las categorías masculinas y femeninas, según el último informe Basketball migration report 2020, elaborado por la Fiba.

En el caso de la ACB, la presencia del jugador nacional ha caído por primera vez por debajo del 30%. Cinco años atrás su representatividad era de un tercio del total de jugadores de la liga, seis puntos más respecto al 24% que hay en la actualidad. En 2020-2021, de hecho, hay que remontarse hasta el puesto número 17 entre los jugadores con más valoración para encontrar el primer nacional y al noveno entre los máximos anotadores.

Los equipos ACB tienen de media el mínimo permitido por la liga en cupos nacionales y de formación

Esta circunstancia no se entiende únicamente en clave española, sino también debido a la Euroliga. Los cuatro clubes que disputan competiciones europeas mantienen una política de rotaciones amplias, en la que ninguna de sus estrellas, españolas como Mirotic o extranjeras como Campazzo y Dubljevic, supera los 25 minutos de media en ACB para reservar su aportación para la Euroliga.

¿Cómo afecta en términos de negocio la limitación de la presencia de las estrellas y la reducción de nacionales? Su impacto aún no ha sido determinado, aunque las competiciones deportivas siempre salen más fortalecidas en términos de acuerdos comerciales y televisivos cuanto más talento logran captar. Esta situación será más acentuada cuanto más se comprima el calendario y los clubes tengan que priorizar a qué competición destinar más recursos económicos y humanos.

Pese a que los ingresos de la Euroliga cayeron un 30% por no poder reanudar la temporada 2019-2020, la competición únicamente recortó un 14% el reparto a los clubes. En total, se repartieron cerca de 30 millones de euros entre los 18 clubes. La ACB, que sí pudo acabar, aumentó ligeramente la bolsa hasta más de 13 millones, repartidos de forma asimétrica entre los 18 equipos en función del resultado deportivo, entre otros factores.

Al factor económico se añade el relevo generacional, el eje sobre el que pivota el negocio de la NBA. El sistema de la liga norteamericana, si bien imposible de replicar en Europa, garantiza el flujo constante de nuevas estrellas para nutrir su denominado star system, mientras que el talento joven en el Viejo Continente cada vez tiene menos oportunidades de desarrollo, tarda más en asomar la cabeza y tiene a sus grandes estrellas al otro lado del Atlántico.

Los clubes Euroliga priorizan la presencia de estrellas para la competición europea

En los últimos años sólo Luka Doncic ha alcanzado tal grado de repercusión como para atraer a aficionados ajenos al baloncesto a este deporte. El esloveno del Madrid apenas estuvo dos temporadas con el primer equipo antes de ir a la NBA, más de lo que han estado otros como Nikola Jokic o el dos veces MVP Giannis Antetokounmpo, que ni siquiera debutaron en Euroliga.

En la ACB los jugadores sub-21 han pasado de 55 talentos a apenas 32 en los últimos cinco años, de los que sólo el 21,6% son españoles. El desarrollo del talento afecta directamente al negocio de la Federación Española de Baloncesto (FEB), que ha vivido la época más dorada de su historia de la mano de la camada de Pau Gasol en términos deportivos y económicos.

El presupuesto de la federación para 2020 es de 17 millones de euros, un 9,5% menos que el año anterior debido al impacto de la Covid-19. El organismo tiene acuerdos con empresas como Endesa, CaixaBank, Nike y Finetwork, entre otros. Con el objetivo de impulsar el baloncesto de formación en las ligas que gestiona (femeninas, LEB Oro, Plata y EBA), el año pasado se impusieron nuevas cuotas y para 2020-2021 se aprobaron bonificaciones a los clubes que incluyeran más españoles en sus plantillas y más sub-21.

Sin embargo, el salto que aún existe entre las categorías inferiores y la ACB impide cerrar el círculo. A ello se añade la canibalización de la Ncaa, que cada vez atrae más talentos extranjeros para compaginar formación académica y deportiva, algo complicado en Europa y que por ahora ya ha traído de vuelta a promesas como Francis Alonso.

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