Rfef en la ‘era Rubiales’: tensión con ligas y clubes, productos fallidos y el salvavidas saudí

El único gran contrato bajo su mandato fue el traslado de la Supercopa a Arabia, pero por el camino quedan una Primera Federación y una Primera Futsal con nulo atractivo comercial y televisivo. Los pagos de LaLiga, Fifa y Uefa, claves en los ingresos.

M. Menchén / J. Izquierdo

Luis Rubiales accedió a la presidencia en 2018, imponiéndose a la candidatura de Juan Luis Larrea, el candidato continuista de la era Villar, el mismo al que Rubiales presentó una moción de censura para forzar las elecciones de la Real Federación Española de Fútbol (Rfef). Conocido por su enfrentamiento con LaLiga y su presidente, Javier Tebas, ya cuando presidía el sindicato AFE, su triunfo anticipaba ya una etapa de enfrentamiento y conflictividad con el fútbol profesional.

Lo que pocos se esperaban es que su mandato estuviera tan marcado por un interés en hacerse con el control de todas las competiciones y competencias posibles, provocando un ciclo de cinco años en el que la relación con clubes y ligas ha sido mala y en el que su visión sobre quién manda ha supuesto un freno al desarrollo comercial y audiovisual del fútbol femenino, el fútbol semiprofesional y el futsal.

Por más que las ayudas a los clubes han crecido sacando recursos de otras partidas, el regulador ha sido incapaz de desarrollar un producto comercial y audiovisual atractivo para estas competiciones, ha impedido o ralentizado el proceso de profesionalización y sólo ha sido capaz de elevar las ayudas no por el nuevo negocio generado con ellas, sino gracias al aumento de los ingresos que recibe de LaLiga, así como por la comercialización centralizada de derechos que realizan Fifa y Uefa por el fútbol de selecciones.

 

Unos ingresos récord con fuerte influencia de LaLiga, Fifa y Uefa

Uno de los argumentos en los que se escudó Rubiales para negarse a dimitir es que, a su parecer, se ha realizado “la mejor gestión del fútbol español”, que amparó en la evolución al alza de un negocio en el que apenas ha tenido que ver. De hecho, el único incremento de la facturación que se ha producido especialmente gracias a su gestión se concentra en la firma de la Supercopa de Arabia Saudí (entre 30 millones y 40 millones al año) y distintos acuerdos multisede con administraciones como Andalucía (entre dos y tres millones anuales). A partir de aquí, todo el aumento ha sido fruto de la recuperación de competencias que ha inflado los ingresos brutos, la atribución de recursos que hasta ahora gestionaban otros organismos y un fuerte aumento de la aportación de LaLiga, sea por las obligaciones legales recogidas en el Real Decreto-Ley que regula la comercialización de los derechos audiovisuales, o por una subida de precios en los servicios prestados por la Rfef.

En 2018, cuando asumió la presidencia a mitad de año, los ingresos totales se situaron en 180,43 millones de euros, frente a los 347,83 millones con que se cerró 2022. Ahora bien, ese crecimiento de 167,4 millones no es sólo fruto de una hipotética gestión modélica. De hecho, un análisis más a fondo revela que menos de un tercio de ese aumento de recursos es gracias a proyectos desarrollados bajo su mando. En este periodo, las ganancias acumuladas han ascendido a 57,98 millones, concentrados en los dos últimos años, una situación que no ha acabado de agradar a los clubes semiprofesionales, quienes consideran que ha sido a costa de reducir las ayudas previstas y no promocionar e invertir como correspondería las competiciones que gestiona la Rfef.

Volviendo a los ingresos, sobresale la dependencia que existe respecto al organismo presidido por Javier Tebas, que representa un tercio de todos los recursos que maneja la Federación (son unos 130 millones entre asociación y clubes) y que ha sido determinante para que Rubiales pudiera vender “la mejor gestión del fútbol español”. La gestora del fútbol profesional ha mantenido relativamente estable su aportación a través del convenio de coordinación entre los dos entes, con una media de 18 millones de euros entre 2017 y 2022. Ahora bien, los datos incluidos en las cuentas del regulador durante el mando de Rubiales muestran cómo sus ingresos por arbitrajes, cuotas de clubes y asociaciones y licencias federativas -que en su práctica totalidad asumen los equipos de LaLiga- se han incrementado en 30,71 millones de euros en cinco años, casi lo mismo que lo que genera la Supercopa. En total, estas tres partidas aportaron 66,68 millones de euros en 2022.

Al convenio y estas facturas hay que sumar el dinero que recibe la Federación procedentes de la venta de los derechos audiovisuales de LaLiga. Este importe era inicialmente de un 1% del total, pero Rubiales aprovechó su entonces buena sintonía con el Gobierno para forzar que ese porcentaje subiera al 2% a cambio de no torpedear el reinicio de las competiciones durante la pandemia. Es lo que se denominó los Pactos de Viana, por los que la Rfef pasó de recibir 17 millones anuales a unos 35 millones de euros por curso. Por último, se añade el dinero que de LaLiga pasa al Consejo Superior de Deportes (CSD) y de este a la Federación para la protección fútbol femenino y aficionado, una partida que ha pasado de 3,62 millones a 8,5 millones de euros.

Ese incremento de la tarta del pastel audiovisual de LaLiga que va a la Federación explica el incremento de ingresos por derechos audiovisuales, que han pasado de 63,98 millones a 111 millones entre 2017 y 2022. Pero no sólo eso, ya que aquí también se nota la revalorización del negocio del Mundial y Eurocopa, que venden Fifa y Uefa para luego repartir entre los países, o la decisión de Rubiales de retirar la encomienda a LaLiga para vender las retransmisiones de la Copa del Rey y la Supercopa de España. Ese cambio se produjo a partir de 2019-2020, provocando que, de tener garantizados un mínimo de 10 millones de euros limpios para su actividad, tuviera que salir en solitario al mercado. ¿El resultado? De 45 millones de euros que arañaba LaLiga al vender estas retransmisiones junto al torneo regular -sin contar final y Supercopa-, se pasó a una cifra ligeramente inferior a los 30 millones de euros anuales.

Un avance para sumar ingresos a nivel contable, pero que ha dejado un menor saldo neto al regulador, ya que el 90% de esa recaudación va por ley a los equipos de Primera y Segunda División y sólo un 10% (3 millones) se lo queda la Federación para el resto del sistema.

Es por ello que fuentes del mercado audiovisual cuestionan el trabajo de la Federación en la venta de sus derechos, errática y por debajo de lo que podría haber obtenido si no hubiese vetado a Mediapro (la ha tenido que indemnizar y acabó vendiendo más barata la Copa del Rey) o LaLiga+, que no ha podido optar a la renovación del fútbol sala y su oferta por la Primera Federación fue descartada.

El crecimiento en el área de actividades deportivas también tiene truco, ya que pasar de 32,39 millones en 2017 a 70,21 millones de euros en 2022 no se entendería sin dos elementos clave. El primero, es que parte de los ingresos de la Supercopa de España en Arabia Saudí -una parte no relevante- se recoge en este epígrafe desde 2020. El segundo es que Rubiales se movió para, en 2020, lograr que Uefa transfiriera a las federaciones nacionales los fondos de solidaridad para equipos que no disputan competiciones internacionales. Esta partida, de unos 12 millones de euros, antes iba a los clubes de LaLiga en esta situación, pero desde hace dos años van a la Rfef, que creó un sistema de ayudas para canteras, engrosando su facturación, aunque en realidad sólo ejerza de intermediario. En esta partida también se recogen los pagos de Fifa y Uefa por rendimiento en sus competiciones, que en el caso del Mundial fueron unos 13 millones y por la Liga de Naciones son unos 10 millones.

La última partida relevante del negocio de la Federación es la de publicidad e imagen, a la que Rubiales quiso vincular un bonus por cada nuevo contrato que se firmara bajo su mando. De ahí que la factura más importante de Arabia Saudí se cobre por este concepto, un contrato sin el cual no se entendería que los ingresos por este concepto hayan pasado de 33,9 millones en 2018 a 82,59 millones de euros en 2022. Por eso también fue tan importante para él el pulso con Adidas, que sirvió para elevar el fee anual bastante por encima de los 20 millones anuales, que en realidad se neutralizaba en parte con un aumento de los importes mínimos de compra obligatoria de material deportivo.

El dinero de la Rfef que reciben las autonómicas ha pasado de suponer un 19% a un 9%

El fuerte aumento de los ingresos experimentado por todo lo expuesto antes se ha traducido en incrementos de gasto en todos los ámbitos. Ahora bien, prácticamente se ha mantenido estable el peso de cada una de las partidas sobre el total. Por ejemplo, las ayudas a los clubes siempre han estado en torno al 20% del gasto total, pero en términos absolutos se ha pasado de 31,58 millones en 2018 a 88,7 millones en 2022, excluyendo los cobros que reciben los equipos que se disputan la Supercopa de España y el 60% de los derechos de televisión que cobran los equipos profesionales por las eliminatorias de Copa del Rey. Estos dos conceptos se recogen en los gastos de organización de ambos torneos, cuyos costes se han disparado desde que la Federación cambió el formato del primero y asumió la venta de las retransmisiones del segundo.

El dinero que reciben las federaciones autonómicas, por el contrario, ha pasado de suponer un 19% de todo el gasto cuando llegó Rubiales, a sólo un 9% en 2022, y es que de media siempre se ha mantenido en torno a 35,5 millones de euros y que es dinero que casi en su totalidad procede de las retransmisiones de LaLiga.

Donde sí ha habido un fuerte incremento es en los costes de estructura, donde se combinan los gastos de explotación con los de personal, pasando de 30,67 millones en 2018 a 40,12 millones en 2022 y una previsión de 54,44 millones de euros en 2023. Las nóminas han subido a un ritmo mayor, de 14 millones en 2017 -último año de Ángel María Villar- a 34,45 millones de euros en 2022. De este importe, unos 10,5 millones se correspondieron con el personal técnico y médico de la Selección, pero en el incremento también influye el cambio de la política retributiva del presidente.

Villar aseguró que en su último año cobraba 150.000 euros brutos anuales, un salario que con Rubiales se disparó hasta 634.518,19 euros en 2021 y 657.000 euros en 2022, según la última información disponible en el portal de transparencia de la Rfef. Un sueldo del cual ha sido privado ahora tras ser suspendido de sus funciones por la Fifa, así como los 250.000 euros que tienen estipulado los vicepresidentes de Uefa. Andreu Camps, secretario general y quien ya con Rubiales suspendido maniobró desde la Rfef para presionar a la confederación con una exclusión, tiene garantizados 240.000 euros brutos.

 

Conflicto competencial con LaLiga y dialéctico con Tebas

Ambos han sido los rostros visibles en la lucha competencial entre LaLiga y la Rfef ha tenido varias aristas. Empezando por el calendario del fútbol profesional, en el que la patronal defendía su derecho a disputar partidos los viernes y los lunes. La Rfef aprovechaba su capacidad de definir las bases reguladoras de las competiciones para eliminar los encuentros fuera del fin de semana, lo que dio lugar a numerosos capítulos judiciales que hasta la fecha se han resuelto siempre a favor de LaLiga.

La cuestión del arbitraje, una competencia de la Rfef, también ha provocado más de una ampolla. El organismo presidido por Javier Tebas ha denunciado que la Rfef ponía en peligro la autonomía de los árbitros. De ahí que la patronal propusiera el pasado abril  replicar el modelo inglés o alemán en la gestión de las competencias arbitrales. ¿El objetivo? Crear un organismo que gestione el arbitraje, formado por la Federación y LaLiga, algo que el ente rector no acepta.

Lo que sí aceptó de buen grado fueron los Pactos de Viana, firmados en 2020 para posibilitar la vuelta del deporte profesional en plena pandemia, a cambio de que LaLiga elevara del 1% al 3% el porcentaje de los derechos audiovisuales que destina al resto del sistema deportivo español -reparto hecho por el CSD-, y del 1% al 2% lo que cede a la Rfef para que lo distribuya entre el fútbol semiprofesional.

Unos pactos que supusieron que la Rfef facturara 12,1 millones de euros adicionales en 2020, a lo que había que sumar los 18 millones del convenio de coordinación que tenía entonces con LaLiga, los más de 28 millones por el arbitraje, además de todo lo percibido a través del CSD gracias al negocio audiovisual del fútbol profesional. Incluso se intentó que la Ley del Deporte limitara, sin éxito, que la patronal del futbol adquiriera derechos audiovisuales de otros deportes. Al no salir adelante ese artículo, la Rfef se ha encargado de excluir la OTT de LaLiga en sus tender de Primera Rfef y el futsal.

En definitiva, Rubiales siempre fue visto como el contrapeso que el Gobierno toleraba para limitar la fuerza e influencia que LaLiga estaba adquiriendo ya no sólo en el fútbol, sino en la profesionalización de otras disciplinas, a las que apoyaba económicamente con la compra de derechos de televisión y acuerdos de patrocinio.

 

Palos en las ruedas a la profesionalización del fútbol femenino

Una de las patatas más calientes de la era Rubiales ha sido la profesionalización del fútbol femenino. En la creación de lo que hoy es la Liga F se vislumbró claramente las diferencias entre la Rfef y los clubes, mayoritariamente miembros también de LaLiga. El Gobierno, como juez y parte principal en este asunto –es el CSD quien ha de otorgar el título de profesional a una competición–, vio cómo Rubiales trató de demorar la constitución de la liga profesional y buscó la división entre los clubes con el Plan Élite, un dinero que aportaba a los equipos que cedieran sus derechos de TV. Con ello, provocó el hartazgo de Mediapro –titular hasta entonces de los derechos de la mayoría de equipos de la extinta Primera Iberdrola– y un apagón audiovisual justo antes de la profesionalización. Los clubes dejaron de percibir algo más de 2,5 millones anuales. En todos estos puntos, Rubiales contó con el apoyo del Gobierno.

Un duro golpe al desarrollo del futfem de élite y que no acabó con el nacimiento de la Liga F. Primero instigó una huelga de árbitras, que retrasó una semana el inicio de la competición, y para esta temporada, con el beneplácito del CSD, trató de imponer a la Liga F que diera a la Rfef el 50% de sus ingresos comerciales, como explicó la presidenta de la liga, Beatriz Álvarez Mesa, en 2Playbook. Además, disparó el coste de las cuotas de inscripción, que ha pasado de 2.619 euros en 2020-2021, con la competición aún calificada amateur, a 121.280 euros en 2021-2022 y 170.944 euros en 2023-2024.

A todo ello se sumó el plantón de Las 15. Justo un año antes de ser campeonas del mundo, hasta 15 internacionales se plantaron. Denunciaron una mala gestión de la Selección Española por parte de la Federación y el cuerpo técnico que lidera Jorge Vilda. Gracias a su denuncia consiguieron algunas mejoras, pero hasta doce de ellas no han vuelto al equipo; algunas por decisión propia, y otras por decisión del seleccionador. Hoy, y tras la esperpéntica asamblea del viernes en la que Rubiales se aferró al cargo y puso el foco en la futbolista Jennifer Hermoso, son las 23 mundialistas las que ha renunciado a volver a vestir La Roja y otra treintena  las que han dado su apoyo a la plantilla.

 

El futsal, un peón sin visibilidad en el pulso por controlar el deporte

Poco después de llegar a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, Rubiales apuntó al fútbol sala. La Lnfs, asociación que agrupa a la gran mayoría de clubes de Primera y Segunda División masculina, gestionaba desde hace 30 años la competición. Esto se acabó en 2019, cuando la Rfef tomó el control y arrancó una batalla que ha llevado a la Lnfs a implorar al CSD que profesionalice el futsal, una disciplina en la que España es referencia mundial. Rubiales prometió a los clubes el doble de ingresos por televisión; sin embargo, cinco cursos después, nunca ha conseguido igualar el contrato de 1,2 millones anuales, aproximadamente, que ha pagado LaLiga a los clubes de la Lnfs por sus derechos audiovisuales. Finalizado el acuerdo con LaLiga+ este verano, estos derechos pasarán a la nueva OTT ligada a la Federación, FEF TV, que ofrecerá todos los partidos.

Por ahora, la Rfef ha prometido hasta 1,3 millones a los clubes a cargo de fondos federativos, siempre que rechacen seguir ligados a los acuerdos privados suscritos por la Lnfs. Dinero que se desconoce de dónde saldrá, puesto que la Rfef no ha llevado ningún patrocinador a la liga, más allá de Joma como espónsor técnico y sus retransmisiones se han vendido en lote con los de Primera Federación, en un contrato de 5 millones de euros anuales que deja en manos de la Federación o los clubes la asunción de los costes de producción. La Copa de España de 2024 tendrá a Renfe como title sponsor, pero como parte del acuerdo macro que mantiene con la Federación. Los dos únicos grandes apoyos de Rubiales en el futsal son Movistar Inter y Jaén Paraíso Interior.

 

Primera Federación, el avispero de clubes que pide una solución

La Primera Federación debía ser “una competición que logre la excelencia”. Así lo aseguró Rubiales en abril de 2021, pocos meses antes del arranque de una categoría que –como otras muchas desde su llegada– llevaron a la Federación en su nombre. El objetivo de la Rfef era que la categoría de bronce del fútbol español se convirtiera en un mejor trampolín para el fútbol profesional. Redujo a la mitad los clubes y los grupos, que pasaron a ser dos de 20 clubes, y liquidó la Segunda B. Prometió a los clubes que conseguiría un mínimo de 15 millones anuales con la venta centralizada de los derechos audiovisuales, y tres temporadas después todavía no ha facturado ni la mitad por esta vía. Eso sí, se comprometió a abonar 9,3 millones entre los clubes por la cesión de activos y ha cumplido tirando, principalmente, de fondos propios de la Federación.

Tras el intento fallido con el fondo luxemburgués Fuchs, aliado con Footters y que dejó impagos, y el cambio de modelo con Instat, que pagaba sólo por las suscripciones generadas, este 2023-2024 la Primera Federación tendrá nueva televisión. Será FEF TV, una OTT desarrollada por ATM Broadcast, empresa española que se ha comprometido a pagar 5 millones de euros anuales por los derechos de la categoría –y del futsal de élite– hasta 2026.

Rubiales prometió a los clubes de Primera Federación 15 millones anuales por TV; de momento no han facturado ni la mitad 

Desde casi el inicio, la tensión con los clubes ha sido constante. Los equipos presupuestaron al alza confiando en la obtención de mayores ingresos y obligados a asumir mayores gastos en materia de plantilla deportiva –se impuso un salario mínimo y otras condiciones– y en otros aspectos como pueden ser los viajes. Muchos clubes gastan más en realizar los desplazamientos que el dinero que reciben por la televisión a final de temporada. Tampoco ha obtenido ningún patrocinador ni un naming, que se vendió a Footters el primer año y del que no se ha vuelto a saber nada.

Ahora, la gran novedad para 2023-2024 en materia de gestión es la implantación de un control económico que acabe con el alto déficit de la categoría, aunque la noticia llega tarde tras reiteradas peticiones de los equipos, con los que también se ha enfrentado de forma importante estos últimos meses, quienes han denunciado “agravios” por parte del regulador en sus distintos planteamientos para dar sentido deportivo, económico y comercial a la categoría. ¿La respuesta? Amenazarlos incluso con retirarles las ayudas si no aprobaban por unanimidad su idea de competición.

 

Malas relaciones con los sindicatos, de donde llegó

Las malas relaciones de Rubiales con los organismos del fútbol español también se evidencian en la parcela sindical. Casualmente, de donde llegó a la presidencia de la Rfef. El expresidente de AFE, antiguo amigo íntimo de David Aganzo, el hoy presidente del principal sindicato de futbolistas y presidente de Fifpro (la asociación de futbolistas a nivel global), llegó a encargar, según El Confidencial, que se investigara a Aganzo. Cuando se conoció la noticia, el sindicato pidió de inmediato el cese de Rubiales, pero no consiguió los apoyos para ello. También ha tratado de excluir en más de una ocasión a nuevos sindicatos, como FutbolistasON, de las ayudas concedidas por la Federación.

Supercopa en Arabia Saudí y multisede en Andalucía

La exportación de la Supercopa de España a Arabia Saudí será, en el área del fútbol profesional, su mayor legado a nivel económico. Consiguió un contrato de 40 millones de euros anuales por una competición que hasta entonces no tenía apenas atractivo comercial, más allá del ticketing para los clubes que la disputaban. El acuerdo con el Gobierno saudí generó un cambio de formato, pasando a una Final Four. En pandemia, renovó la alianza hasta 2029 a cambio de no aplicar las rebajas por no viajar al país árabe durante la Covid-19, tal y como avanzó 2Playbook.

Entre los debes de esta operación, las comisiones y la poca transparencia en un contrato para cuya firma recurrió a Kosmos, la empresa de Gerard Piqué, por entonces todavía en activo y participante del torneo como futbolista del FC Barcelona. Además, aseguró que este acuerdo iba a transformar el fútbol femenino en el país.

En este punto, también ha innovado Rubiales con la venta de partidos de la Selección y de las fases finales de los torneos a las administraciones públicas regionales. Una vía de ingresos nueva que ya utilizaban otras federaciones y que él trajo al fútbol. Con ello, consiguió más dinero para el fútbol aficionado, al que elevó partidas con este dinero. Sólo de la Junta de Andalucía cobró 9 millones de euros el año de la pandemia

El alto coste económico de su animadversión a Mediapro

La disputa con LaLiga no ha sido la única batalla legal que ha librado la Rfef, pues el conflicto con Mediapro ha sido sonado y repetido durante los últimos años. Sus filias le han costado más de 14 millones de euros a la Federación en indemnizaciones por no adjudicarle derechos de televisión y VAR. Por el tender de la Copa del Rey, en la que quedó claro que renunció a Mediapro pese a que presentó una oferta mayor, la indemnización se elevó a 12,3 millones, de los que el regulador sólo tenía provisionados 4,46 millones. En cuanto al VAR de LaLiga, la Federación excluyó al grupo audiovisual, que debe recibir una compensación de 2,1 millones. La Justicia ha obligado al organismo a suspender el concurso de manera cautelar, favoreciendo así que su socio para esta tecnología, Hawk-Eye, se garantizara el contrato por un año más.

 

Una pirámide comercial que ha menguado con el tiempo

Pese a la llegada de nuevos espónsors a la Federación, hoy su estructura de patrocinios es pobre. No ha cesado la fuga de marcas que han supuesto un roto económico para el organismo. Aquí entran espónsors relevantes del organismo: Finetwork, Bitci y Seat. El operador de telefonía móvil y fibra tenía contrato hasta 2023 a razón de 3 millones, un contrato que no ha cumplido en cuanto a los pagos. La plataforma de tokens firmó en 2021 y salió poco después tras acumular impagos por 5 millones de euros con la Rfef y otros clubes de LaLiga. Incluso peligró Adidas, uno de los principales espónsors, cuando en 2019 la Federación inició negociaciones para buscar nuevo socio técnico.

Finalmente se superó ese pulso inicial y renovó hasta 2030 a razón de 20 millones de euros. Hoy, la marca alemana colidera la pirámide de patrocinios junto a 3D Factory. Por debajo sólo está Iberia, Halcón Viajes, Cervezas Victoria y TCL en calidad de espónsors. El resto son colaboradores como Renfe, Sanitas o Seur. Iberdrola se mantiene como patrocinador principal del femenino a través de Universo Mujer y Seat suele aparecer puntualmente, en torneos como la Supercopa o la fase final de Copa del Rey.

 

Mundial 2030: su ansiado legado y trampolín a la Fifa

Por último, no se puede obviar el gran objetivo a nivel internacional de Luis Rubiales. El Mundial 2030 tiene muchos visos de acabar en Europa y España es hoy la única candidata del Viejo Continente gracias al trabajo durante estos años de la Rfef en este proyecto que abarca mucho más allá del deporte. De hecho, parece haber sido clave en su fortaleza ante los escándalos a vista del CSD y del Gobierno, que no quiere perder este gran evento deportivo para el país. Hoy, paradójicamente, su aferramiento al cargo puede ser lo que dilapide cualquier opción de que el resto de federaciones apuesten por su candidatura, especialmente después de que Fifa le haya suspendido provisionalmente.

En este punto, cabe destacar su presencia como vicepresidente de la Uefa y aunque sus relaciones con la Fifa nunca se han sentido muy cercanas, sí ha sabido introducirse entre los grandes organismos para sumar apoyos a este proyecto. Entre las manchas, algunos virajes extraños como la inclusión de Ucrania a la candidatura original, que englobaba a España y Portugal, tras la invasión de Rusia.

Y con atino, incluyó a Marruecos más recientemente para sumar apoyos entre el mundo árabe y tras las semifinales mundialistas que consiguió la Selección marroquí. Además, traer un Mundial podía ofrecerle un trampolín para futuras aspiraciones a la Uefa o Fifa. Pese a su salida, no parece que la candidatura pierda fuerza por no tener dentro ya a Rubiales.

La inversión prevista por el Gobierno para organizar el Mundial se eleva a 1.430 millones de euros. Este desembolso procede de la inversión en infraestructuras deportivas, que alcanzaría los 750 millones de euros, y unos gastos de organización de alrededor 683,2 millones. Por el momento, el Gobierno ha comprometido 7,5 millones en subvenciones para que la Rfef prepare la candidatura.

 

El ‘Wembley español’, una ocurrencia de más de 100 millones difícil de rentabilizar

Un plan mediático, pero sin sentido económico. Rubiales presentó hace unos meses un plan para construir un estadio para la Federación con capacidad para entre 30.000 y 40.000 personas. En definitiva, una ciudad del fútbol pese a tener una concesión a 75 años en Las Rozas, y pese a que España es un país con amplio parque de estadios que están en fase de remodelación.

A tenor de las inversiones que están destinando los clubes en sus recintos, que suelen superar 100 millones de euros, la inversión sería difícil de rentabilizar. Y como prueba un botón: la gestora de Wembley, un estadio que no fue construido por petición de la Federación y que acoge múltiples eventos a lo largo del año, pierde más de 200 millones de euros al año. Y eso que se trata de un recinto de 90.000 espectadores, una dimensión que dobla el proyecto de Rubiales.

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