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Más jornadas, entrenamientos, viajes: así es como evita la fatiga un futbolista profesional

Durante la segunda vuelta, los futbolistas afrontan máxima carga y fatiga. La monitorización médica, la recuperación y la nutrición son esenciales para mantener el rendimiento y prevenir lesiones.

RC Deportivo 2025 2026 entrenamientos

Más partidos, nuevos torneos, eliminatorias, prórrogas, tandas de penaltis… En el mundo del fútbol, la segunda vuelta concentra la mayoría de fechas claves y la carga de minutos en las piernas de los jugadores es cada vez mayor. Es el periodo en el que el cuerpo del futbolista acumula más desgaste. Tras el parón invernal, los partidos se encadenan cada pocos días, con más viajes y cambios de ritmo competitivo. La exigencia física y mental aumenta constantemente.. En este contexto, la labor de los equipos médicos es estratégica para que los futbolistas saquen su mejor versión y su rendimiento no se vea mermado por la fatiga acumulada. 

“Es un periodo crítico desde el punto de vista médico y del rendimiento”, explica el doctor Alejandro Mejuto García, médico del Servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud A Coruña, proveedor médico oficial del RC Deportivo de La Coruña. Mejuto agrega que “tras el parón invernal, se produce una pérdida parcial de adaptaciones neuromusculares, metabólicas y tendinosas, aunque el jugador se perciba descansado. Si la carga se reintroduce de forma brusca, aumenta de manera significativa el riesgo de lesión muscular y de sobrecarga”. 

El reinicio de la competición no es un simple retorno al punto donde se dejó. Pueden aparecer microlesiones arrastradas, pequeñas descompensaciones musculares y una tolerancia menor al esfuerzo de alta intensidad. Uno de los errores más habituales, según el especialista, es “equiparar descanso subjetivo con preparación real”. Si bien es habitual que los futbolistas regresen al trabajo con buenas sensaciones tras un período de descanso, muchos acostumbran a experimentar una menor tolerancia al esfuerzo de alta intensidad. 

 

 

De este modo, es recomendable que la reincorporación sea progresiva e individualizada, ajustando volumen e intensidad según el historial de lesiones, los minutos acumulados y la respuesta fisiológica de cada jugador. Aquí, el trabajo coordinado entre cuerpo técnico, preparadores físicos y servicios médicos es clave. 

La congestión de partidos obliga a un control exhaustivo de las cargas mediante un enfoque multidimensional. El equipo médico monitoriza de forma continua la actividad y el estado de salud de cada jugador para detectar a tiempo posibles sobrecargas o situaciones de riesgo. Hoy en día, el equipo médico de un club de fútbol cuenta con marcadores analíticos como la creatinfosfocinasa (CPK), que se mide semanalmente, dispositivos GPS y técnicas de imagen funcional como la termografía, entre otras. 

Además, se llevan a cabo labores de seguimiento específicas mediante cuestionarios de bienestar y percepción del esfuerzo y análisis del historial de lesiones y de la carga acumulada. “La clave no es una sola herramienta, sino la integración de todas ellas para detectar tendencias antes de que aparezca la lesión”, indica el médico de Quirónsalud

 

Estrés oxidativo e inflamación: el enemigo silencioso

En periodos de alta exigencia, el organismo produce más radicales libres como consecuencia de esfuerzos repetidos de alta intensidad. Cuando la capacidad antioxidante no logra compensarlos, aparece el denominado estrés oxidativo. Este desequilibrio genera daño celular, retraso en la recuperación, mayor fatiga neuromuscular y una mayor susceptibilidad a lesiones, especialmente en situaciones de acumulación de partidos

A ello se suma la inflamación, una respuesta necesaria para la adaptación, pero potencialmente perjudicial si se cronifica: “Un estado inflamatorio sostenido altera la regeneración muscular, modifica el patrón de activación neuromuscular y disminuye la capacidad del músculo para tolerar carga, lo que incrementa el riesgo de lesión”, señala Mejuto, que también es responsable del SARF (Servicio de Apoyo al Rendimiento del Futbolista) del RC Deportivo de La Coruña

 

Es necesario llevar a cabo evaluaciones periódicas, planificar descansos, controlar cargas y diseñar programas de fortalecimiento y movilidad

 

Por ello, la clave en este punto de la temporada está en anticiparse a cualquier tipo de lesión. Es necesario llevar a cabo evaluaciones periódicas, planificar los descansos, controlar las cargas y diseñar programas específicos de fortalecimiento y movilidad. Se trata de un trabajo diario de control y seguimiento de cada jugador, al que se le suma un enfoque integral en la recuperación. En este ámbito, hay que hacer hincapié en que los futbolistas tengan un descanso de calidad, una nutrición orientada a modular la inflamación y el estrés oxidativo, y una recuperación activa para favorecer el retorno venoso y la regeneración. “Una mala gestión de estos factores puede anular el mejor plan de entrenamiento”, advierte el Dr. Mejuto.

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