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Blanco (Brooklyn Fitboxing): “Es mejor tener un entrenador motivado a muy técnico”

La ‘performance manager’ de Brooklyn Fitboxing, explica cómo la cadena combina música, rutinas dinámicas y tecnología para crear experiencias que motivan, fidelizan y sorprenden a los clientes en cada sesión.

María Blanco Brooklyn Fitboxing BN

Brooklyn Fitboxing ha desarrollado un modelo de entrenamiento que combina la técnica de boxeo con la gamificación y la creación de comunidad. Su propuesta de valor se centra en generar experiencias motivadoras, donde la atención al cliente, la tecnología y la innovación constante en las clases colectivas elevan la percepción de valor y refuerzan la fidelización. María Blanco, performance manager, desgrana en conversación con 2Playbook cómo la compañía diseña entrenamientos dinámicos, mide resultados a partir de los datos, evoluciona su oferta, y forma a sus trainers para que sean más que instructores: motivadores, gestores de grupo y transmisores de la filosofía de la marca.

 

Brooklyn Fitboxing protagoniza la octava entrega de una serie de entrevistas a directores de fitness y de producto que analizarán para 2Playbook las estrategias de planificación y diseño de la oferta de las principales cadenas de gimnasios de España. Metropolitan, BeOne, Forus, GO fit, David Lloyd, Enjoy Wellness y Synergym son siete de las cadenas que forman parte de esta serie


¿Qué pilares definen el servicio de Brooklyn Fitboxing?

Nuestro pilar es combinar el sistema deportivo con la gamificación y la creación de comunidad a través de entrenamientos y eventos con otros usuarios. La gente cada vez necesita más pertenecer a algo más grande. Aunque cada usuario entrena de forma individual, siente que forma parte del grupo. Coincidir con alguien conocido reduce la pereza a la hora de ir a entrenar. 

 

¿Cómo se genera la comunidad en vuestros gimnasios?

A través del trainer, que es un dinamizador de las sesiones. El cómo da la bienvenida y la despedida, pero sin obligar a nadie. Entendemos que hay gente que no quiere pertenecer a una comunidad o participar en eventos. Los fines de semana también realizamos torneos, a través de las clases, para la gente que quiere. Ahí se generan vínculos. El último viernes de cada mes hacemos el Brooklyn and friends, un picoteo para que los usuarios compartan un espacio más personal, ya que durante el entreno no pueden hablar mucho. Con torneos solidarios, eventos y picoteos, sienten que pertenecen a algo más que un centro deportivo. 

 

¿Cómo se traslada vuestra filosofía de marca al diseño de la oferta deportiva?

La clave está en una meticulosa atención a los detalles. No tenemos rutinas de tres meses, sino que cambiamos el entreno cada 15 días, con una música específica a cada round y al entreno para que no se aburra. Buscamos optimizar la experiencia con contenido dinámico y conexión emocional a través de la figura del trainer

 

 “Desde el momento que el cliente entra, queremos darle una atención personalizada, como cuando entras a un bar y ya saben qué bebida quieres sin tener que pedirla”

 

¿Cómo diseñáis esa experiencia de entrenamiento?

Desde el momento que el cliente entra, queremos darle una atención personalizada: conocer el nombre, el día que viene a entrenar… como cuando entras a un bar y ya saben qué bebida quieres sin tener que pedirla. Eso es lo que buscamos transmitir en nuestro personal, tanto en el trainer como en el club manager: que cada fitboxer sea un one-to-one con una atención personalizada. De la música, el entorno y la apariencia de los centros nos encargamos nosotros. 

 

¿Cómo se trabaja el servicio para elevar la percepción de valor del cliente?

La personalización, con medición de resultados. Queremos que los fitboxers luchen contra sí mismos para mejorar siempre: desde su fuerza a la sincronización. De esta forma logramos un mix que eleva la percepción de valor. Los usuarios ven los resultados en tiempo real tras cada round, y los sacos de los tres primeros se iluminan. Hay una clasificación de la sesión y, al final, pueden consultar su rendimiento y puntuación en la app. Recopilamos esos puntos y permitimos compartir esa energía, que se convierte en dinero que se dona a la ONG que elija cada usuario. 

 

¿Cuáles son las tendencias de entrenamiento que han hecho adaptar vuestra propuesta? 

Somos buenos en fitboxing, nuestro foco. Pero hay tendencias a las que podemos sumarnos, como la fuerza. En vez de usar balones medicinales hemos introducido mancuernas y un bloque específico de fuerza antes de la parte específica del saco. No somos CrossFit, pero le damos bastante importancia a esa parte desde el punto de vista de la salud. 

 

¿La oferta por delante de la demanda? ¿O el cliente va por delante? 

Escuchamos al mercado y nos adaptamos a las tendencias, pero siempre teniendo en cuenta que el core es el fitboxing. No porque el pilates o el yoga estén de moda lo vamos a introducir. Cuando lanzamos alguna innovación, la medimos con el cliente, pedimos feedback, la adaptamos y modificamos si es preciso. La del producto es una decisión interna, pero también pedimos feedback a los franquiciados. Pero no nos volvemos locos a la hora de adaptar el producto a las tendencias. Estuvimos seis meses para elaborar el método para entrenar introduciendo la fuerza en el workout

 

 “Al principio, cuando no teníamos ni app, no sabíamos cuánta gente iba a entrar: ahora optimizamos horarios según tasas de ocupación”

 

¿Qué importancia tiene la innovación en clases colectivas en vuestro modelo?

Constantemente reinventamos la experiencia del cliente para que no se aburra. Hemos introducido challenges y logros. Queremos llenar de energía la vida de las personas a través del hábito del entreno. Hemos añadido logros y recompensas que pueden consultarse en la app. A medida que adquieres el hábito de entrenar, vas desbloqueando medallas y participaciones en sorteos. Todo ello ayuda.  

 

¿Qué indicadores técnicos usáis para evaluar la eficacia de nuevas clases o programas en la parrilla?

Primero, la tasa de asistencia de las clases: cuando se implementa algún nuevo challenge o clase, evaluamos si ha habido una alta o baja ocupación. Segundo, la retención de clientes, que medimos a partir de calcular cuántos entrenan uno o dos días por semana. Ese dato también nos dice si un trainer funciona o no. En tercer lugar, el feedback directo de clientes y entrenadores. Antes de lanzar un challenge hacemos un laboratorio con el equipo de workouts, para medir cómo se tiene que golpear y por dónde ir. Y, finalmente, por las métricas de gamificación. Cuando participan en los rankings, todo es medible. Al principio, cuando no teníamos ni app, no sabíamos cuánta gente iba a entrar. Ahora optimizamos horarios según tasas de ocupación, optimizamos recursos para el plan de negocio, en función del coste de la sala o del trainer. Esta evolución a nivel de sistemas nos ha abierto un mundo.

 

¿Cómo se articula, desde el área de producto, la combinación entre técnica de boxeo, entrenamiento funcional y experiencia digital?

Con un diseño tecnológico integrado. El área de workouts hace los challenges deportivos, y con toda la parte técnica, le metemos la música acorde al beat, la tecnología de la app, que cuando termines el entreno nos lleguen los resultados al ordenador para poder pintar sus métricas, las luces del centro que hacen del centro un buen ambiente, y todo sincronizado a tiempo real. No se podría sin un diseño tecnológico 360. 

 

¿Cómo se gestiona la convivencia entre usuarios adaptados y noveles en una misma clase?

El reto es buscar un equilibrio, porque conviven usuarios experimentados que nos dicen que un challenge es muy fácil con otros que llegan nuevos cada semana y que lo encuentran muy difícil. A finales de este año hemos lanzado clases con diferentes niveles de técnicas. Aquellos que quieran mejorar, podrán hacerlo con clases específicas para elevar la técnica. Pero no en la clase general, sino que son clases extra, más reducidas, para enfocar a su nivel. 

 

“No adaptar el producto a los mercados nos ha facilitado la expansión”

 

¿Cómo evolucionáis el diseño de clases para seguir sorprendiendo a un cliente muy experiencial?

Los que llevan más tiempo alguna vez dicen que hay algún challenge nuevo, pero no dejamos de inventar. En noviembre de 2024 introducimos el entrenamiento con mancuernas. Ahora tenemos entreno funcional primero y saco después, lo que resultó un gran cambio para el workout. Escuchamos mucho las peticiones. Las technical sessions nacen de ahí, de ese cliente que quiere más. Y para la época de baja demanda tenemos una training card, una tarjeta de fidelidad, que se va sellando con cada entrenamiento y permite optar a sorteos de regalos. Vamos incorporando sorpresas para mantener fidelizados a los clientes. La experiencia está muy vinculada al trainer, que es el que debe transmitir buen rollo. 

 

¿Cómo se diseña un producto que se replica simultáneamente en diferentes mercados para que tenga un mismo encaje en todos ellos? 

Hemos conseguido crear un mismo producto que funciona all over the world. Los challenges van numerados, y de lunes a sábado se hacen los mismos. La música la elaboramos nosotros y la hacemos en inglés, al ser una compañía internacional. No adaptar el producto a los mercados nos ha facilitado la expansión. Lo que sí adaptamos un poco es la oferta comercial, que varía en función de cada país. En algunos, por ejemplo, tenemos compromisos de permanencia, pero no en todos. El producto es el mismo. 

 

¿Qué parámetros técnicos medís para mantener la intensidad y motivación del cliente a través de la gamificación?

Teniendo en cuenta el número de fitboxers, de clases diarias y de centros que tenemos, cada día podemos obtener unos 50.000 datos que nos ayudan a medir su rendimiento, asistencia o sincronización. Todos estos datos, que se pueden consultar en la app de cada usuario, nos dan una gran cantidad de información. 8 de cada 10 bajas nos recomendarían o volverían. 

 

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¿Qué papel juegan las competiciones y rankings en la fidelización del cliente?

Crear un propósito hace que la fidelización crezca. La gente viene a superarse, a ver cómo se coloca en el ranking y en qué eventos de comunidad puede participar. Cada cliente puede elegir lo que más le encaje: desde sólo entrenar durante 47 minutos, a socializar con la comunidad o participar y competir en torneos. 

 

¿Cómo se entrena y forma al equipo técnico para transmitir valor diferencial en un modelo competitivo?

Nuestro foco está en entrenar y formar a los trainers para que sean, más que un entrenador, motivadores y gestores del grupo. Para la marca es mejor tener a un entrenador muy motivado que muy técnico. La motivación no se puede cambiar, la técnica se puede adquirir. Le ayudamos a crear ese ambiente, medimos la energía y damos esa atención personal en un entorno colectivo. Es el mayor reto que tienen los trainers, que cada uno tiene su método y tiene que adaptarlo. Y desde la central el foco es dar formación continua a nivel motivacional, que entiendan la diferencia que exista entre la personalización y atención personalizada a ver el trainer con el móvil sentado. 

 

¿Cómo influye el perfil de instructor en, por un lado, la fidelización del cliente, y en el perfil de cliente que acabáis atrayendo al club?

Es fundamental. Sin ir al centro, mirando sus números, puedes ver si un trainer es bueno o no. Si tiene muchas bajas o no hay retención, ves que las sesiones no son buenas. Es la cara de la marca, tiene un impacto directo en la conversión de clientes y en la fidelización. Que sea carismático, se preocupe por ellos, sepa sus nombres, anime a algún usuario si lleva dos semanas sin venir… Tips de este tipo contribuyen a mejorar la fidelización. También es clave dar una buena primera clase, ya que la gente compra una sesión inicial para probar y tiene que ser la mejor experiencia posible. Más que un perfil técnico basado en boxeo, necesitamos un tipo motivador. 

 

¿Dónde ves el fitness dentro del club en cinco años? 

La IA está ahí y no sabemos qué pasará, pero la esencia será el trato humano, la personalización del cara a cara, y tener como premisa el bienestar. Para estar sano hay que entrenar, ahí nos queremos posicionar como un pilar fundamental. Tenemos una oferta de fitness que, en 47 minutos, engloba todo lo recomendable para tener buena salud: entreno hiit y fuerza. 

 


Sobre Intelligence 2P  

Intelligence 2P es la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook, cuya plataforma de datos monitoriza en tiempo real el negocio de medio centenar de cadenas de gimnasios, para analizar y comparar el rendimiento anual de las compañías en sus distintas líneas de actividad.

La plataforma incluye un geolocalizador con más de 14.000 centros deportivos en España, Portugal, Italia y Francia, categorizados por cadena, ubicación, segmento de negocio, servicios y precios. Si quieres más información, contacta con nosotros en intelligence@2playbook.com.

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