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El CSD inyectará 18 millones para modernizar los campos de la Primera División de fútbol femenino

El Gobierno promoverá la mejora o construcción de nuevos estadios para la élite en su proceso de profesionalización. España tenía 47.013 jugadoras federadas en 2020: no alcanzaban el 7% del total de fichas. La ayuda está impulsada por fondos europeos.

Primera Iberdrola Valencia Rayo 2021 2022

J. Izquierdo / M. Menchén

“Queremos que el fútbol femenino sea ese tractor que arrastre a nuestro objetivo de igualdad entre hombres y mujeres en el deporte”. Desde el Consejo Superior de Deportes (CSD), su director general, Albert Soler, se moja sobre la Primera Iberdrola. Los clubes participantes en la élite del fútbol femenino siguen todavía discutiendo sobre los estatutos, pero, al menos, ahora saben que contarán con hasta 18 millones de euros públicos para adecuar sus estadios a una próxima liga profesional, según ha explicado el dirigente a 2Playbook. Todavía no se ha clarificado cómo será el reparto club a club.

Lo que sí se conoce es que 16 millones se aportarán a los equipos que participan en 2021-2022, y los dos millones restantes llegará a los ascendidos de cara a 2022-2023. Esta inyección de recursos se suma a los 5 millones de euros por temporada (15 millones al término de 2023-2024) que aportará a la profesionalización de la actual Primera Iberdrola. Una aportación que proviene de los fondos que llegan a través de LaLiga en virtud de los Pactos de Viana.

En el caso de esta partida para infraestructuras, el modelo es parecido. El CSD, gestor de la mayor parte de los fondos europeos que se destinarán al deporte español, hará uso de 16 millones de ese macroplan continental para distribuirlo entre los equipos de la élite del futfem.

Por lo tanto, sólo dos millones de euros se recogerán del presupuesto ordinario del organismo. No obstante, la ayuda está ahí, y responde a la confianza en el desarrollo como negocio del fútbol femenino por parte del Gobierno. “Creemos que es lo que tiene más proyección desde un punto de vista, no sólo mediático o social, sino también económico. Las capacidades de crecimiento que tiene hoy en día el negocio en el fútbol femenino están por explotar. Hay mucho por evolucionar aquí en España”, destaca Soler. De este objetivo, esta inyección para inversiones.

En definitiva, el CSD pretende que en los próximos dos o tres años, “cuando el Gobierno va a invertir específicamente en fútbol femenino”, la liga va a evolucionar a una velocidad de crucero que permita a la competición generar por sí mismo negocio, una vez la administración central deje este plan de ayuda económica. “Al menos para mantener la estructura propia de la estructura ejecutiva propia”, agrega Soler.

Hasta 16 millones se aportarán a los equipos que participan este curso, y los dos millones restantes llegará a los ascendidos de cara a 2022-2023

Discrepancias entre Rfef y los clubes por las infraestructuras

Al respecto de las inversiones en infraestructuras para la élite del fútbol femenino, federación y clubes también chocan. Enfrascados en una dura oposición, la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (Acff) recurrió las bases de la liga, rechazando que los campos de Primera deban tener una capacidad para 4.000 espectadores, con gradas perimetrales, y un tapete de hierba natural, tal y como exigía la federación para 2023-2024. La patronal ganó la partida.

Con esta nueva ayuda, los equipos podrían afrontar con menor riesgo este tipo de inversiones. Eso sí, en Segunda División (Reto Iberdrola), que sí seguirá bajo control de la Rfef, ahí sí los clubes deberán disponer de un estadio con un número mínimo de 1.000 espectadores a partir de 2022-2023. Aunque, la federación reconoce que “se tendrán en cuenta posibles impedimentos urbanísticos o de configuración del espacio disponible”.

Uno de los clubes de Primera que ha anunciado ya una notable inversión en su equipo femenino es la Real Sociedad. El club guipuzcoano levantará un miniestadio en su ciudad deportiva de Zubieta, donde jugarán las txuri-urdin. Esta inversión, sin embargo, se financiará con los fondos que aportará CVC tras su alianza con LaLiga.

A ello se sumará un nuevo edificio, junto al miniestadio, en el que buena parte del mismo será para uso exclusivo de los equipos femeninos, tanto de fútbol como de hockey hierba. “A nivel estructura, estarán igual el femenino que el masculino, en todo”, reiteró en la presentación del proyecto el presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay.

 

El CSD, tutor del proceso de profesionalización del fútbol femenino

Más allá de las instalaciones, el CSD se ha comprometido a tutelar el proceso de profesionalización del fútbol femenino durante al menos tres temporadas, y ello implica destinar recursos económicos a dicho fin.

El Gobierno aprovechará parte de los recursos que recibe de la venta de los derechos audiovisuales de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank a profesionalizar la competición, con un importe muy similar a lo que la competición y sus clubes conseguían hasta el año pasado a través de distintas vías, incluida la gestora del fútbol profesional.

Por un lado, estaba el acuerdo audiovisual de Mediapro con la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (Acff), valorado en 2,5 millones de euros anuales. Sin embargo, esta temporada decidió dar por concluido el contrato ante la inseguridad jurídica que suponía la falta de unidad entre los clubes para poner en marcha la gestora y consensuar un nuevo modelo de explotación audiovisual.

A este importe se suma lo aportado por Iberdrola, que tiene un acuerdo con la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) para ser main partner y dar nombre a la competición hasta 2024-2025. Con la profesionalización del torneo, se espera que este activo vuelva a comercializarse.

Pese a que la competición está en vías de definir un nuevo escenario comercial, la compañía eléctrica ha seguido explotando este activo, cuyo valor no ha trascendido porque el contrato es de la Federación y va en conjunto con la Selección. Al margen, aporta 1,2 millones de euros vía Universo Mujer, un programa a través del que dona un dinero que se reparte directamente entre los clubes. Además, LaLiga venía aportando 1,6 millones anuales a la Acff.

No es sencillo por ahora calibrar la dimensión del negocio del fútbol femenino, con notables diferencias entre unos y otros clubes. De los pocos clubes que detallan el presupuesto que destinan al fútbol femenino están el Real Madrid y FC Barcelona. Dos transatlánticos en comparación del resto de equipos, aunque en el cara a cara las blaugranas golean a las blancas.

El Barça prevé destinar 7,5 millones este curso para su primer equipo, vigente campeón de Liga y Champions League –un hito para el fútbol español–. El equipo blaugrana generará una cifra de negocio de 5,17 millones de euros, un 6% más interanual, según sus estimaciones. Destaca la televisión, que ya aporta 1,66 millones.

De hecho, esta partida es la que más crecerá, hasta un 54%, gracias al incremento de los pagos por derechos audiovisuales que acomete la Uefa para los participantes en la Champions League a partir de esta temporada. Sin embargo, la realidad es que la sostenibilidad está lejos de ser una realidad, al menos en el Barça: prevé perder 2,35 millones en 2021-2022, tras dejarse otros 2,81 millones en la última campaña.

Por su parte, el Real Madrid está en pleno proceso de crecimiento. En su primera temporada completa como sección del club, una vez finalizada la absorción del CD Tacón, el club blanco logró una histórica clasificación para la Champions League. Un rápido paso adelante que fue posible, entre otros aspectos, gracias a los 3,4 millones de euros con los que contó en 2020-2021. Sólo a nóminas destinó dos millones de euros, más que muchos presupuestos de la Primera Iberdrola.

Las fichas de las chicas no llegan al 7% del total de la RFEF

Aunque el dinero irá a parar a los clubes profesionales, desde el CSD creen que el crecimiento de la Primera Iberdrola se traducirá a medio y largo plazo en la evolución del fútbol femenino, incluyendo la base.

En la última memoria de la Rfef, relativa a 2020-2021, las fichas ocupadas por jugadoras sumaban un total de 47.013 licencias. Esto supone apenas el 6,8% de las 686.904 fichas que se expidieron en la pasada temporada.

Con la pandemia, las fichas cayeron un 10% mermadas por la paralización de muchas categorías inferiores. Sin contar la Covid, la realidad es que el fútbol femenino camina en una tendencia muy positiva.

Las licencias se han disparado un 70% en el último lustro, pasando de apenas 30.869 fichas (2015-2016) a 55.784 fichas (2019-2020). Compitiendo en el fútbol profesionalizado apenas hay 866 jugadoras, pero en las divisiones de aficionados ya compiten 13.385 futbolistas, y otras 7.790 jugadoras en juveniles, cifra pareja a la de la edad cadete. Mirando a las más pequeñas, y a pesar del golpe de la pandemia en el último curso, 3.095 niñas jugaron en equipos benjamines.

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